La Roma de Raffaello en el año de la pandemia

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Exclusivo para Leedor.com desde Roma

     El 2020 para los romanos será el año de la extraordinaria presencia de Raffaello en la ciudad donde el “divino fanciullo” murió hace 500 años. Celebrado con grandes muestras y visitas especiales en las Escuderías del Quirinale y en el Vaticano donde están los célebres frescos que realizó junto a la capilla Sixtina de Michelangelo.

   Pero a los romanos del centro histórico que sobrevivieron a la extinción de muchas de las “boteghe” de los artesanos, y que habían observado inermes el degrado del “tempietto del Bramante”, hoy es un día de gran fiesta y celebración ya que fue anunciada la conclusión del restauro de la capilla construida y cubierta por frescos por Raffaello entre 1512 y 1513 a pedido del banquero de Siena, Agostino Chigi.

    En realidad el nombre verdadero del “tempietto” es Santa Maria della Pace y es una verdadera joya de arquitectura de planta octogonal donde Raffaello y sus colaboradores realizaron el “fresco de las Sibilas” – la Cumana, la Persica, la Frigia y la Tiburtina- en el momento en el que un ángel les entrega un papiro con las “revelaciones”.

    Las Sibilas son de una extraordinaria colorido y sensualidad, como si Raffaello hubiera tomado como modelo a las romanas del barrio, las rozagantes jóvenes cubiertas con el manto de las mujeres del pueblo en esa época.

    El “pequeño tempietto” octogonal es obra del Bramante, que lo dotó además con una cúpula cuya luz realza los colores y los dorados de los frescos de Raffaello, quien sabia perfectamente las reglas de la arquitectura y supo colocar a sus Sibilas en el lugar a donde mejor la recibirían, según la hora del día.

   Entre los muchos artistas que contribuyeron a enriquecer con sus pinturas el minúsculo templo del Bramante figuran también Antonio da Sangallo y Baldassare Peruzzi.

   Pero lo que hace de Santa Maria della Pace un lugar único –aún en Roma-  es su ubicación escenográfica gracias a la intervención de  Pietro da Cortona  que en 1657 diseñó una plazoleta semicircular frente “al tempietto” que cierra el espacio con un juego de curvas y arcos , un verdadero escenario barroco separado de Plaza Navona  sólo por la mole de Santa Maria del Anima, la “deutsche Kirche”, otro prodigio escenográfico de los que abundan en la Roma del 1600.

    Detrás de todos estos prodigios de arte y arquitectura están los Papas Sixto IV, quien hizo construir el templo para celebrar la paz en la ciudad puesta en peligro por la “conjura de los Pazzi “ en 1478 y el Papa Alejandro VII Chigi que en 1657 le encargó a Pietro da Cortona la definitiva colocación de Santa Maria della Pace.