Barbara Kruger y Kiki Smith. el poder de lo público y el poder de lo íntimo

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 Dos artistas contemporáneas imprescindibles, Barbara Kruger y el poder de lo público, Kiki Smith y el poder de lo intimo[1] Barbara Kruger[2] analiza el uso del lenguaje en la cultura y se dirige al juego de la difusión y del consumo.

Sus primeras obras, siguen vigentes, no solo resisten la prueba del tiempo, sino que continúan afectando e influyendo en el público.

Una de ellas, data de los ´80 se titula: “Los intrincados rituales que construís para poder tocar la piel de otros hombres” Claro que hoy en día, el género se ha movido del binarismo sin embargo vale reconocer que la obra señalaba la prohibición del contacto en la cultura de aquellos años, con la excepción de ciertos deportes que explícitamente generaban contacto, entendimiento grupal e intimidad entre los integrantes de un equipo deportivo, afectando a los mismos espectadores. Los deportes promovían una suerte de romance entre los integrantes de un equipo. Lo mismo con la cultura militar. Como avalados por un permiso de contacto exclusivo en un mundo de varones hetero y homofóbicos.

Otro de los aspectos notables de Kruger es su adhesión al feminismo en términos de un site especific: según contexto, raza, clase, género y ubicación, todo esto en relación a un término más abarcador, “interseccionalidad” que hoy está en boga, pero para B+arbara este concepto ha sido orgánico a su desempeño desde el principio.

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Es que ninguno de los términos nombrados vive independientemente del otro. Y quien así lo crea no comprende la multiplicidad de fuerzas que impactan vidas e identidades. No se puede hablar de género y sexualidad sin entrar en las complicadas y subyacentes cuestiones de clase. Tampoco se puede trivializar ninguna de estas cuestiones en desmedro de otra, puesto que ya con Trump hemos visto los resultados, cuando no se entiende la expansión de ideas, caras, colores de piel e ingresos que comprimen los sistemas de valores.

Kruger se mantiene al día con estos temas a través de los medios, de los cuales la TV es el que más consume. Y la lectura en línea, New York Times, L.A. Times, The Guardian, Washington Post. Sitios de derecha y canales de derecha como Fox. Esto no es un sinsentido. Kruger sabe que no vive en una burbuja liberal, de la cual el resultado es el régimen actual.

Se le pregunta si su observación de la manera en que funcionan los medios es su método de investigación.

Las personas ignoran cómo los sistemas se refuerzan alrededor del público. Y admite reconocer estos modos de la derecha, como usan el lenguaje, convocan gente convocando al poder blanco con su ira global.

Para Kruger, el problema con el así llamado progresismo o izquierda es la gran “burbuja” informativa digital promovida por los sistemas políticos, derecha, centro e izquierda, las identidades web, las publicaciones, los sitios que frecuentamos. En el pasado leíamos copias de periódicos en papel, de principio a fin, leíamos todo, hoy leemos en línea, y no leemos tan rigurosamente. Podemos leer lo que leen otros, hasta ir a sus auto biografías, lo cual es interesante también pero no deja de ser una práctica peligrosamente reduccionista.

Se le pregunta a Barbara sobre el potencial y el poder del arte, a lo que Kruger responde que su definición de arte ha sido tan amplia que ella misma se ha preguntado cómo podía ser que un canvas con algún pigmento puesto encima fuera considerado una obra de arte. Y cómo, algunas películas y piezas musicales se consideran arte y otras no… Es complicado, dice. Y agrega que para ella el arte es la creación de comentarios o respuestas. Es la habilidad de textualizar, visualizar o musicalizar la vivencia de cada uno. El logro de una vida, incluyendo la propia, dice BK, es vivir una vida de la que podamos “dar cuenta” poder pensar acerca de lo que nos hace ser quienes somos y como la cultura nos construye y nos contiene. Eso es lo que a mí me importa, nos dice.

Se le señala a Barbara que las imágenes de personas en sus obras son siempre hallazgos, no los capta ella como artista. Es que a BK no le interesó jamás la fotografía ni la búsqueda de lo grotesco en la calle porque hay un aspecto brutal en esas acciones. Como en el caso de los periodistas que creen trabajar con un halo sobre sus cabezas y que como testigos de ciertas brutalidades se creen aparte de ellas. Kruger trabaja con actores en sus videos a quienes les paga por actuar, no anda buscándolos por ahí.

Se le pregunta por el consumismo, una de las cuestiones que la artista ha analizado en profundidad en su obra “Compro, luego existo” la cual tiene su origen en los Diarios de Moscú de W. Benjamin. Al leerlos Kruger se da cuenta que Benjamin es un comprador compulsivo, siempre está comprando algo. En alusión a W.B. y en la vivencia de comenzar a vender sus obras, sintió la necesidad de resignificar este concepto con su trabajo: Si mis obras se van a convertir en un bien de consumo, debo tomar ese tema desde el arte.

Kiki Smith[3]. Historias de familia, objetos en la vida doméstica y muerte atraviesan su obra.

Kiki Smith elije trabajar con objetos de la vida doméstica, en cuyas formas ve si “prestamos atención”, las extensas y profundas historias que estos objetos cargan. Prestar atención es muy importante. Cuando hablamos de belleza, a veces se espera que nuestro espacio privado sea bello…aunque en arte, la fealdad cuenta y podemos desplazar el eje de la belleza a otras posibilidades. Es lo que hacemos a medida que pasan los años y no es que lo de hoy no sea bello… lo es, de otra manera.

Para Kiki Smith, poder disfrutar de la vida es ir cambiando la idea de belleza. En lo personal ella entiende que también se espera que construyamos belleza, un paraíso, como un jardín islámico, como el cielo en la tierra, lo mismo en la vida social, con la naturaleza y con todo lo demás. No se trata de construir belleza: nuestras vidas privadas solo dependen de que podamos atenderlas, nuevamente la artista enfatiza la idea de prestar atención, de estar atentas.

Su casa es su taller, la mayor parte del tiempo es un desastre, es como una casa doméstica con un taller encima, tengo ayuda lo cual mejora la situación en algo. Sin embargo, en mi fantasía, todo debe tener un orden, una limpieza, para tener belleza.

Smith prioriza la acción de observar objetos fabricados por personas y como su vida social es muy privada, su relación con la gente es a través de los objetos que la gente hace, o ha hecho, apreciando a las personas por los objetos que producen sin por eso interactuar con esas personas que los crearon. K.S. observa, dedicada, aunque esporádicamente. Tal vez ve algo una vez y admite que esa imagen resuena en su mente por un tiempo indeterminado, años tal vez.

La artista cuenta que sufre ante la presencia de estas formas tan poderosas como sagradas. Y todo lo que ella puede hacer es reconocerlas en su poder. Desde su ego admite que desea también construir una forma. Como un trabajo en una dirección, pero es otra idea, muy difícil y diferente.

El diseño es otra cosa, otro trabajo. Desear o querer poner algo en el mundo es una versión muy diferente a “escuchar” algo. Debe haber un intento combinado entre escuchar y tu propio interés y acceso a hacer algo. Todo debe coincidir, simultáneamente en un solo lugar.

En el grabado confluyen las dos energías, escucha y acción. Es como una devoción física, una gran dedicación. Pero hay que perseverar hasta que salga bien. Por eso a Smith le interesan el grabado y la escultura como trabajos generosos en los que se puede avanzar o retroceder. Lo mismo con el dibujo, se puede hacer una marca y borrarla hasta que la marca quede como una debe quedar.

K.S. desea el placer de esta lucha, probar las veces que sean necesarias y llegar a un punto en el que no sabe si hay mucho de arte, pero sabe que tuvo el gusto de luchar, y hacerlo desde sí misma.

Mucho del trabajo que encara es laborioso, para lo cual suele encender la tv sin mirarla demasiado sino como un sonido de fondo y efecto meditativo que la corre de sus propios pensamientos despejándola hasta encontrarse con que está nuevamente lista para sentarse y trabajar. La idea está, pero el trabajo que lleva horas es un proceso, que a veces ni es interesante, es sólo trabajo, sin embargo, Smith lo disfruta así, andando.

Hay una obra de Kiki Smith en la que se la ve a ella de niña junto a sus hermanas sentadas alrededor de una mesa haciendo modelos para las esculturas de su padre[4]. En ese entonces ella no disfrutaba de esas tareas laboriosas, su padre solia sermonear y si hacían alguna pregunta les daba una tediosa y larga explicación sobre…como emplear una regla deslizante. Tenía 6 o 7 años pero no fijaba esos conocimientos prácticos que le daba el padre. Prefería hacer mapas o pintar palabras en maderas, sin mucho entusiasmo.

Smith dice que cuando piensa en su niñez, todo lo que hacía era ayudar en la escultura a su padre con trabajos minuciosos y manuales. De todas las hermanas, era a la que menos le gustaban esos trabajitos. Sin embargo, hoy reconoce lo beneficiosos que resultaron. Como que todo lo que odiaba de niña hoy como adulta lo aprecia rotundamente.

Su familia era como la Familia Adams. Vivían en una casona en cuya entrada había una lápida con el nombre de la familia. No tenía muchos amigos y algunos compañerites las trataban de brujas. Hasta le daba vergüenza el Porsche que manejaba su padre. Hubiera deseado tener un auto familiar, una rural. También le daba vergüenza que su papá usara una larga barba y no quería que la llevara a la escuela por temor a que suscompañeritos lo vieran. Sin embargo, con la llegada de los años 60, la barba y el estilo de su papa artista se volvió muy apreciado y se sintió muy reconocida por los adolescentes de ese entonces. No obstante, aun hoy siente que es “la rara”, la que creció en una casa lúgubre y es una adulta lúgubre. De todos modos, admite que hoy está todo bien.

Entre la lápida al frente de la casa, y la propia historia familiar de muerte temprana de quienes habían sido sus abuelos y un halo de excentricidad en el padre, la muerte aparecía como un tema recurrente. De niña, siempre sentía que alguien podía morir. Pero nada de eso sucedió. Al día de hoy la mitad de su familia ya ha muerto, pero convive naturalmente con ese acontecer.

Su obra temprana se relacionaba con la muerte, con los cuerpos, con la muerte de personas conocidas y la manera en que esta situación la llevaba a pensar y darse cuenta que no era ella la muerta, que la muerte estaba en otro lado. Recién a los 40 años comenzó a trabajar los temas que verdaderamente le interesaban. Actualmente su trabajo la protege, su expresión artística media entre ella y el mundo. Y aunque su arte parece exponerla, no lo hace, es su trabajo. Smith sabe resguardar su privacidad. Se puede decir que ella cuenta historias con su arte, pero en verdad el arte le da a ella una oportunidad de elaborar, de reflexionar y de pensar en las cosas. Con todo lo cual,  Kiki Smith no intenta ir a ningún lado en particular. Ella dice que se para en el viento y deja que éste la empuje y le aparezca el pensamiento hacia el cual debe dirigir su atención. Su propio trabajo le dicta “hazlo así o de esta otra manera” … entonces Kiki Smith se entrega a su labor en devota meditación.


[1] Con estas dos artistas, continuamos una serie de comentarios sobre el libro “Being an Artist, Art 21 entrevista Artistas” editado en 2018 por Art 21, institución que produce una serie de TV pública, un medio educativo y archivo histórico de arte contemporáneo. Se difunde en 50 países y es la única serie en E.U. dedicada exclusivamente a artistas visuales contemporáneos. Fundada en 1997 Art 21 es una organización sin fines de lucro que se ocupa de hacer llegar el arte al gran público.

[2] Barbara Kruger es entrevistada por Ian Forster en NYC, diciembre de 2017

[3] Entrevistada por Susan Sollins en su atelier en NYC, en septiembre de 2002.

[4] Tony Smith (1912-1980) arquitecto y escultor minimalista, nació en New Jersey E.U.  comenzó a trabajar para Frank Lloyd Wright y se interesó en los bloques modulares de hormigón de Wright. Es especialmente conocido por sus esculturas de estilo minimalista e influyo en el movimiento del arte conceptual.