Día del Periodista

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Hoy 7 de junio es el Día del Periodista. Para celebrarlo, recordamos algunas reflexiones acerca de lo que significa ejercer esa profesión, cuya dimensión humanística “radica en tratar de hacer el mundo más comprensible, porque si nos comprendemos somos menos enemigos”, en palabras de Ryszard Kapušciñski.

El Día del Periodista fue establecido en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba, en recuerdo del primer medio de prensa con ideas patrióticas: el 7 de junio de 1810, Mariano Moreno fundó la Gazeta de Buenos Ayres, primer periódico de la etapa independentista argentina.

Hinde Pomeraniec

Y es que el periodismo se hace en las calles, las redacciones y los estudios de radio y TV, y no desde una computadora individual, porque es una disciplina que precisa de la interacción y el intercambio de ideas. Quiero ser clara y busco no ser ofensiva: una licenciatura en Comunicación convierte a alguien en periodista tanto o tan poco como una licenciatura en Educación lo convierte en docente. Eso que se llama ser un periodista sólo viene con la práctica y antes se llegó por el deseo y la admiración por un oficio, ni más importante ni más necesario que otros, pero con sus propias reglas. No estoy hablando de habilitaciones académicas, sino de credenciales profesionales que sólo se consiguen con entrenamiento adecuado, lectura abundante, el trato con los maestros y la experiencia.

Bill Kovach y Tom Rosenstiel

1. La primera obligación del periodismo es la verdad. 2. Su primera lealtad es hacia los ciudadanos. 3. Su esencia es la disciplina de la verificación. 4. Sus profesionales deben ser independientes de los hechos y personas sobre las que informan. 5. Debe servir como un vigilante independiente del poder. 6. Debe otorgar tribuna a las críticas públicas y al compromiso. 7. Ha de esforzarse en hacer de lo importante algo interesante y oportuno. 8. Debe seguir las noticias de forma a la vez exhaustiva y proporcionada. 9. Sus profesionales deben tener derecho a ejercer lo que les dicta su conciencia.

Leila Guerriero

El rol del periodismo es el de entender, incluso cuando duele. Te podés encontrar con que el héroe de toda tu vida, al que tenés la posibilidad de entrevistar, es un pusilánime. A mí me pasó hace muy poco, pero no daré más detalles. Lo importante es que no se ejerza el rol de la venganza periodística: como un tipo me cayó mal, lo voy a demoler. Un periodista es más interesante cuanto más trabaje en contra de la comodidad. Si no, tu trabajo va a ser chatito, como vuelo de perdiz.

Enrique Santos Calderón

Pero, en términos más generales, la pregunta sobre la razón de ser del periodismo cobra especial vigencia en este fin de siglo, cuando los medios no solo están sometidos a un escrutinio cada vez más crítico del público, sino que la globalización de la información, el predominio creciente de lo audiovisual y la consolidación de grandes consorcios internacionales de telecomunicaciones, parecen amenazar el alma misma de una profesión que se ha preciado de su independencia para fiscalizar a los poderes públicos y privados.

Cuando me da por reflexionar sobre este tema, siempre recuerdo a uno de los padres del periodismo moderno, Joseph Pulitzer, quien decía, palabras más palabras menos, que la prensa debía luchar siempre por la reforma y el progreso, no tolerar nunca la injusticia o la corrupción, combatir siempre a los demagogos de todos los partidos, no pertenecer jamás a un partido, tener siempre simpatía por los pobres, oponerse a los privilegios individuales, defender el interés público, ser drásticamente independiente y nunca temerle a la denuncia del mal.

Gabriel García Márquez

El periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad. Nadie que no la haya padecido puede imaginarse esa servidumbre que se alimenta de las imprevisiones de la vida. Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el pálpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolición moral del fracaso. Nadie que no haya nacido para eso y esté dispuesto a vivir sólo para eso podría persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede un instante de paz mientras no vuelve a empezar con más ardor que nunca en el minuto siguiente.