Filmografías: Leon Hirszman, un cineasta de convicciones

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Desde su prematura muerte el nombre de Leon Hirszman y su obra cinematográfica, pasaron a ocupar un lugar de importancia en el historial del cine brasilero de todos los tiempos. Su carrera había comenzado con “Pedreira de São Diego” (1962), como uno de los 5 segmentos que formaron parte de “Cinco vezes Favela”, junto a los trabajos “Zé da cachorra” de Miguel Borges, “Couro de Gato” de Joaquim Pedro de Andrade, “Escola de Samba Alegria de Viver” de Carlos Diegues y “Um favelado” de Marcos Farias.

Empezó a dejar una impronta con su estilo de visión realista y la elaboración de temas sociales, políticas, culturales, educativos e históricos, tanto en sus documentales como en sus films argumentales.

Hijo de una pareja judío-polaco, que emigraron a Brasil escapando de las persecuciones antisemitas en las vísperas de la 2º Guerra Mundial, Leon Hirszman, director, guionista, productor, actor y editor, nació el 22 de noviembre de 1937 en Río de Janeiro. Luego de haber comenzado estudiar en una escuela progresista judía, llegó a graduarse como ingeniero por deseo familiar.

Desde joven tuvo dos inclinaciones muy fuertes que marcarían su vida: la política y el cine. Se había afiliado al Partido Comunista de Brasil a los 14 años alentado por su padre. Estas dos pasiones suyas, respaldadas y alimentadas mutuamente, fueron sembradas y cosechadas en sus películas. Por ende, Leon Hirszman formó parte de esa comunión notable de cineastas que surgieron en la combativa Latinoamérica de los 60´y 70´.

Se insertó en el mundo del cine acudiendo a las funciones de varios cineclubes, donde se vinculó y trabajó con Augusto Boal (1931-2009) dramaturgo, escritor y director de teatro, Gianfrancesco Guarnieri (1934-2006) actor, director, dramaturgo y poeta ítalo-brasileño y Oduvaldo Vianna Filho (1936-1974) dramaturgo, actor y director de teatro.

Durante el gobierno de João Goulart (1961-1964), fue uno de los fundadores del Centro Popular de Cultura de la Unión Nacional de Estudiantes en 1962, asumiendo a la responsabilidad del sector del cine, donde pudo producir y dirigir su corto “Pedreira de São Diogo” el mismo año.

(…) En 1962, rindiendo homenaje a Sergei Eisenstein, comenzó su carrera artística dirigiendo una de las partes de la película “Cinco veces Favela” , el episodio “Pedreira de São Diogo”, una película narrativa ejemplar en la que algunos trabajadores, uniéndose a los habitantes de una favela de Río, logran evitar la codiciosa decisión de un gerente de una cantera de hacer explotar con dinamitas que pondrían en peligro la vida de los residentes de la colina. La unión simbólica entre los dos grupos de personas, sin olvidar la presencia inmaterial del cineasta como responsable del juego político idealizado, buscó generar, a nivel de representación, un sentido de uniformidad y vigor comúnmente atribuido a la clase proletaria en la confrontación contra las fuerzas capitalistas. Desafortunadamente, la realidad social estaría muy lejos de la lectura propuesta en “Pedreira de São Diogo” . En 1964, no sería popular asumir el poder en Brasil, pero los militares y los tecnócratas se alinearon con la extrema derecha de la época. (…) *Reinaldo Cardenuto / Cines de América Latina Nº 21 / marzo de 2013

En los años 50, funda el Museo de Arte Cinematográfico y el Federal Film Club de Río de Janeiro. Como parte del grupo Teatro de Arena de São Paulo, participa en la creación de un nuevo cine a principios de los años 60.

En 1957 concretó su primer contacto, como asistente de producción en “Río, Zona Norte” de Nelson Pereira dos Santos. Y ese mismo año participó como director asistente en “Juventud sin mañana” de Elzevir Pereira da Silva.

Era muy formado y erudito en ideología comunista y de psicología freudiana.

Supo plasmar todo el conocimiento que le brindaba el cine, para imprimir sus anhelos y deseos, que eran simplemente cambiar la realidad social de su país devastado de desigualdades, para dar un poco más de respiro a los más vulnerables. Con sus fuertes fotogramas que cuestionan las corrupciones y atropellos de la burguesía capitalista, pero a la vez poniendo en foco a las clases explotadas, contagiadas de supersticiones y miedos, por lo tanto sin brújulas para encontrar una fórmula de cómo romper el tiránico yugo que las tienen condicionadas su inhibida libertad.

Algunas de sus relevantes e impactantes películas

En 1965 filma su ópera prima “La falecida / La fallecida

Zulmira (Fernanda Montenegro) y su esposo Toninho (Ivan Cándido), viven en un suburbio de Sampaio. El es un desempleado y en su realidad sinsentido lo único que lo conecta a la vida es el fútbol, y en esos días su gran preocupación es el partido que jugará su equipo Vasco da Gama contra Fluminese por el campeonato Carioca. Mientras, Zulmira un ama de casa, que está advertida por la adivina Madame Crísalida, que debería cuidarse de una mujer rubia, quien podría ser la prima Glorinha que vive en la vecindad. Entre Zulmira y Toninho hay un vacío absoluto cómo matrimonio fingido, sin cabida al afecto por la opaca personalidad de él.

Zulmira se va obsesionando mientras Toninho desoye sus ruegos. Alterada, deambula sin conciencia y rumbo y desarrollando una fijación morbosa con la muerte y hasta compra un ataúd de lujo antemano. Y a Toninho  no le queda más remedio de prometerle un funeral pomposa a su mujer que sufre de una neumonía, contraída  por las intensas lluvias amazónicas. Como sucederá a muchísimas personas, a Zulmira no hay nada que la atraiga, ni satisface las rutinas cotidianas, ni sabe el sentido de la libertad y sobre todo se encadena de su matrimonio como una condena a perpetua.

Al final, el verdugo (como el de “El séptimo sello” de Bergman, 1957) curará las heridas de Zulmira y ella, conseguirá su deseo de morir.

Con este film, Hirszman logra incomodar al espectador, reflexionando al mismo acerca del desamparo que agobia a las clases humildes, abatidos por su individualismo. Porque, para ser feliz, es necesario hacer algo para poder enfrentarse a los inconvenientes. Desde el argumento, su realización cinematográfica, sus imágenes y las actuaciones hacen que “La falecida / La fallecida” sea una de las mejores películas del debutante Leon Hirszman.

Maioria Absoluta” (1964)

Escribió y dirigió este documental sobre el analfabetismo en Brasil, que fue patrocinado por el Ministerio de Educación.

En el comienzo del corto, Ferreira Gullar (1930-2016) nos aclara que: “El tema no es la alfabetización, sino la anafilaxia, que margina a 40 millones de persona muy humilde“. Más adelante pregunta: “¿los 25 millones de los humildes y desplazados, porque no tienen derecho a votar, sí ellos son los que nos dan de comer, mueven la economía?, ¿por qué les quitamos sus derechos?

Como en sus documentales o ficciones posteriores, en este corto Hiszman reclama a gritos por los campesinos analfabetos en condiciones infrahumanas, por sus derecho a voto, por la tremenda desigualdad entre la sociedad brasileña, por la reforma agraria y por la repartición equitativa de la riqueza. Mientras no deja dudas como artista de estar junto a su pueblo. 

Como no podría ser de otra manera, con la llegada del golpe militar, el documental fue prohibido hasta 1980, pero por suerte ya había logrado exhibiciones fuera de Brasil. Hirszman, fiel a sus convicciones, siguió filmando la realidad brasileña durante el período del régimen dictatorial. También seremos testigos de datos como: en 1964, de 80 millones de brasileños, solo 70.000 poseían el 60% de todas las tierras del país. Además de seguir documentando temas del medio ambiente, tradiciones y la música.

En la parte final de “Maioria absoluta” vemos las imágenes de los trabajadores, caminando sin destino, cada uno lleva una bolsa en la espalda, mientras la voz en off dice: “La película termina aquí. Afuera, tu vida, como la de estos hombres, continúa ”…

No me acuerdo haber visto otra película con un final semejante, con una rotunda definición, de tanta magnitud. ¡Impresionante, antológico!

São Bernardo / San Bernardo” (1972)

Graciliano Ramos (1892-1953), icónico escritor brasilero que murió a los 60 años de cáncer de pulmón, autor de varios libros notables. Entre ellos ‘Vidas secas’ (1963) y ‘Memorias desde cárcel (1984)’ fueron levados a la pantalla, dirigidos por otro gran maestro carioca Nelson Pereira dos Santos.

São Bernardo’, también de su autoría y tan audaz en su cuestionamiento político, social y económico y con un profundo análisis de las injusticias que tenían en vilo a los más postergados. 

Se me ocurre que Leon Hirszman, justamente no por casualidad eligió el argumento de la novela para hacer una película. A través de Paulo Honório, el personaje, que combinaba perfectamente para retratar los acontecimientos trágicos que atravesaba la maioría absoluta, los campesinos que vivían en las haciendas, de manera desprotegida, por no decir abandonada a su destino, quizá desde los primeros días de la fundación de Brasil.

Hirszman, hacia fines de los años 60, con Marcos Farias crearon la productora Saga Filmes, para filmar “São Bernardo”. Una vez logrado el rodaje, sufrieron la demora del estreno, por la decisión del régimen militar, censurando la película durante siete meses. Este atraso terminó con la productora en bancarrota. Recién pudieron estrenarla en 1972. En el estreno, la película no tuvo tanta suerte por parte del público, a pesar de lograr un inusual elogio por la crítica brasilera. El film fue sustancial como punto de inflexión en su carrera, aportándole  premios importantes y su nombre no tardó circular en ámbitos cinematográficos.

São Bernardo” narra la historia de un pibe pobre que se convierte en un gran hacendado agricultor, que su evolución personal junto a su crecimiento materialmente, lo arrastran a una serie de sospechas, obsesiones y conflictos de todo índole.

Hirszman invitó a Othon Bastos, para que interpretara a Paulo Honório en el film, y sugirió que releyera el libro.

Mientras leía y trataba amoldarme al personaje, me di cuenta que había mucha diferencia entre mi aspecto físico y de Paulo; él era un hombre alto, fuerte, cabello crespo, manos y labios gruesos. Y comente a Leon que estaba preocupado, veía que no tenía nada que ver con la fisionomía del personaje.

Porque cuando uno interpreta alguien que el público no lo conoce, que es creado por un guión, la gente recibe al personaje tal cual como esta en la pantalla. Pero cuando el personaje nace a través de la literatura, cada lector imagina su Paulo a su manera. Tenía muchas dudas al respecto.

Su respuesta fue sencillo, contundente para deshacer de mis dudas: “Yo no quiero a Paulo como está en el libro. Yo quiero a Paulo, de actor que es político, tiene convicciones ideológicas y puede discutir de eso donde y como sea. Justamente vos lo venís haciendo eso con el Teatro Oficina, con tu teatro, con tu compañía.”

Uno de los momentos más conmovedores para mí, fue la escena de la iglesia,  una escena casi definitiva. Y antes del suicidio de Madalena, cuando él está allí para intentar de hablar con ella y ella le responde que no lo soporta más. Esa escena fue cuidosamente elaborada por Hirszman. Allí estaba más que un choque de dos personas, era la confrontación de dos mundos atípicos entre sí, casi de dos potencias opuestas…

Otro curioso comentario es de Caetano Veloso, quien también había sido invitado, para componer la música de la película que ya tenía todo listo menos la música.

Me comentó Leon que había gustado mucho mi disco Asa Branca y sí no me animaría componer algo de música para “São Bernardo”.

Cuando le explicó que a Graciliano Ramos odiaba la música, como vas a animar a poner música al film? Me acuerdo que él se rió por mi comentario, sabiendo que era verdad el asunto. Mientras recordábamos de cómo Nelson Pereira dos Santos, en “Vidas secas” (1963) había resuelto 100 % esa cuestión porque en vez de utilizar música propiamente, aprovecho como sonido de los chillidos del carro tirado por bueyes como música, y con un resultado sonoro impactante. Al rato Leon salió sorprendiendome: “tu justamente, cantando…, en tu disco  ‘Asa Branca’ pareces el carro con bueyes de “Vidas secas”.

Así surgió la idea, con él y algún técnico de grabación, en un mini estudio de cuatro canales, en el que yo observaba las secuencias proyectadas e improvisaba. Improvisando, cantando, viendo las secuencias montadas. Y él iba escogiendo los momentos en los que creía que debía haber música. No hay melodías construidas, son esbozos de melodías, como si fueran pedazos de cantos sueltos bien combinados entre sí para su funcionalidad con las escenas, las secuencias y los personajes.

Esta idea de usar mi voz sin instrumentos, fue un acontecimiento importantísimo en mi vida musical y me enamoré de ello. Nunca había pensado en algo similar,   superponiendo las voces en cuatro canales. Aquello me gustó tanto que salí de allí con la idea de hacer un disco así. De ahí surgió mi próximo disco ‘Araça Azul’, que sólo existe porque Hirszman me llamó para hacer la música de “San Bernardo”. Por otro lado, no es la primera vez que el cine determinó cambios cruciales en la historia de mi música.

Entre sus  largos y cortos encontraremos: “Nelson Cavaquinho” (1969), “Sexta feira da Paixâo, Sábado de Aleluia” (1969), “Ecología” (1973), “Megalópolis” (1973), “Cantos de trabalho no campo: mutirão” (1975), “Cantos de trabalho no campo: cacau” (1976), “Cantos de trabalho no campo: cana-de-açúcar” (1976), “¿Qué país e este?” (1977) y “Rio, carnaval de vida” (1978), documentales gran influencia en el cine brasilero.

Leon Hirszman, en 1975, fue elegido vicepresidente de la Asociación Brasileña de Cineastas, en la que desarrolló una intensa actividad política, buscando articular a varios intelectuales contra la dictadura.

Eles não usam black-tie / Ellos no usan smoking” (1981)

Para realizar esta película, Hirszman tuvo la gran colaboración de Gianfrancesco Guarnieri, coguionista y actor del film. La historia basada en su obra teatral, retrataba a una familia humilde en un bario de trabajadores. La huelga, el argumento central de la obra, era visto desde distintos pensamientos creando una fisura familiar insalvable entre el padre, gremialista y el hijo, con planes de casarse y con temor de perder su puesto en la fábrica. Bajo situaciones tan frágiles, era imposible obviar discusiones en el fondo de la casa donde convivían. Esas diferencias dividían el público en el teatro. Entre aplausos, insultos y silbidos, unos se inclinaban por Otavio, el padre y otros por Tiao, el hijo, en los tiempos del gobierno de Juscelino Kubitschek (1956-1961).

 “En aquel entonces yo protagonizaba al hijo y en la película me tocó interpretar a Otavio.”, dijó Guarnieri.

“Hace mucho que venía elaborando la idea de hacer la película, pero por razones ajenas a mi voluntad debí postergarlo varios años, por cuestiones de producción y de censura. Además venía del fracaso de “São Bernardo”, que llevó a la quiebra la productora Saga Films que habíamos fundado con Marcos Farias, sin personería jurídica y pagando deudas. Pero pude sobrevivir. Un amigo me alentaba; ‘Estás viviendo una experiencia formidable, de pauperización. Capitalízate junto a los pobres…’ y tenía razón, capitalicé la experiencia y pude lograr el film.”  Leon Hirszman

La huelga es la arteria del argumento que sucede en los suburbios de San Pablo, donde viven Otavio y Romana. Él es un laburante honesto y respetado por sus compañeros y vecinos, que lucha desde su actividad gremial por los ideales de justicia. Su mujer, Romana de personalidad fuerte e integra y siempre firme al lado de su marido. Tiao, el hijo de ambos, padece pormenores de otros jóvenes, pretende casarse con su novia pero muy lejos de probabilidades de una casa propia donde vivir. Acosado por la situación comienza a renegar de las luchas promovidas por su padre y sus compañeros, posturas que compartía con ellos no hace mucho tiempo.

Aparte de la huelga no autorizada por el gobierno, se avecinaban las definiciones bipolares: entre los violentos y pacifistas, héroes y traidores que defenderían sus ideales a raja tabla. Es un film que hace hincapié en llegar al espectador con mucha sencillez, con profundidad necesaria y la cordura para construir los diálogos y también nos rememora los valores humanos sin acudir a los golpes bajos. 

Hirszman, en una de las escenas finales nos muestra con mucho oficio entre la ternura y el inmenso dolor, y en un rito cotidiano, con las miradas cruzadas de Romana y Otavio, cómo sus manos están seleccionando los granos de frijoles que comerán más tarde.

“Este siempre ha sido mi riesgo. Jugué en el campo de mis creencias. Juego en el campo de la libertad, por la libertad. No juego en el campo de la vacilación y la noche. No, no juego en este campo, porque creo que el intelectual que juega en el día y que juega en contacto y en la interacción con la gente, en una perspectiva común que es un proceso de justicia social, paz mundial y democracia efectiva , de constante expansión de la democracia en el país, creo que este intelectual tiene un camino real”.

*Entrevista realizada a Leon Hirszman por la radio Jornal do Brasil , septiembre de 1981.

El inesperado final de un inconformista

Hirszman trabajó en sus últimos años en la que sería su última película, que venía elaborando desde mediados de los años 1960, “Imagens do Inconsciente” (1983-1986), compuesta por un compendio de tres documentales, dedicados a tres artistas con patologías de esquizofrenia: “Em busca do espaço cotidiano”, sobre Fernando Diniz, “No reino das mães” sobre Adelina Gomes y “A barca do Sol” sobre Carlos Perthuis. Los tres eran internos del Centro Psiquiátrico Pedro II de Río de Janeiro, dirigida por la prestigiosa psicoanalista Nise da Silveira (1905-1999). Discípula de Jung, opositora absoluta a las formas agresivas de los tratamientos de la época, como el reclutamiento en hospicios, electroshock, lobotomía, etc.

Logró concluir este documental en 1986.

En su  trayectoria cumplió un rol muy necesario e importante en la consolidación del cine brasilero. Dejó varios textos con sus reflexiones amplias y agudas sobre las condiciones de producción en el mercado del cine y su respectiva legislación y protección en Brasil. Acérrimo defensor y difusor de la corriente Novo Cinema Brasileño.

Estuvo casado tres veces: con la periodista Norma Pereira Rego, con quien tuvo a su primera hija, Irma. Luego con Maria Lafayette Aureliano da Silva, madre de Maria, su segundo hija y con Mercedes Pires Fernandes, madre de su único hijo varón João Pedro.

Leon Hirszman murió de sida, unos dos meses antes del estreno de “Imagens do Inconsciente”, el 16 de septiembre de 1987 en Rio de Janeiro, su ciudad natal.

Después de su muerte también se estrenaron el documental “ABC da Greve” (1979-1990) y “Bahia de Todos os Sambas” (1984-1996), rodados anteriormente.

Según varios datos, testimonios inclusive algunos de su familia, Leon había contraído la enfermedad unos diez meses antes de su fallecimiento, debido a una transfusión de sangre contaminada. Había sido internado por problemas renales, y justamente necesitaba una transfusión de sangre, donde sucede el hecho pero con sangre infectada con VIH. Este dato queda como sospechoso y dudoso para muchos conocedores de Hirszman -su postura política contra los regímenes militares/civiles autoritarios, que con sus golpes apalearon por décadas la democracia tan anhelada por la mayoría de los brasileros- y que esa transfusión con sangre contaminada no fue una mera casualidad sino como una premeditada causalidad.  

Leon Hirszman merece más que homenajearlo con un minuto de silencio, hay que rememorarlo haciendo eco de su obra a las nuevas generaciones con interés hacia el mundo del cine.

Filmografía

A emoçâo de lidar / O egresso (1986) (inconclusa)

Bahia de Todos os Sambas (1984-1996)         

Imagens do Inconsciente (1987) “Em Busca do Espaço Cotidiano”, “No reino das mães” y “A Barca do Sol”)

Eles não Usam Black-Tie (1981)

ABC da Greve (1979-1990)         

Rio, carnaval de vida (1978) (cm)

Qué país é este? (1976)

Partido alto (1976) (cm)

Cantos do trabalho: Cana-de-açúcar (1976) (cm)                  

Cantos do trabalho: Cacau (1976) (cm)

Cinema brasileiro: mercado ocupado (1975-1995) (cm) (V) 

Cantos do trabalho: Mutirão (1975) (cm)          

Ecologia (1973) (cm)         

Megalópolis (1973) (cm)   

São Bernardo (1972)

Caetano / Gil / Gal (1969) (inconclusa)

Nelson Cavaquinho (1969) (cm)            

América do sexo (segmento “Sexta-feira da Paixão, Sábado de Aleluia”) (1969)

Garota de Ipanema (1967)

A falecida (1965)

Minoria absoluta / 13 de marça de 1964 (1964) (inconclusa)

Maioria absoluta (1964) (cm)

Cinco vezes Favela            (segmento “Pedreira de São Diego”) (1962)