La biblioteca de la Weimar clásica que continúa: Herzogin Anna Amalia Bibliothek

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Para comenzar a recorrer la biblioteca de Weimar es necesario situarnos en la ciudad desde el punto de vista social, histórico y cultural.

Weimar es cultura: sus calles, sus edificios, sus museos muestran épocas, pensamientos y distintas formas de entender el mundo, tal como sucede en cada ciudad histórica de Europa.

Hoy vamos a hablar de uno de sus tesoros más grandes: la Herzogin Anna Amalia Bibliothek, fundada en 1690 con el nombre de Herzogliche Bibliothek (Biblioteca ducal) por el duque Wilhelm Ernst. En 1991, en su 300 aniversario, se decidió cambiar el nombre por el de su máxima patrocinadora.

Anna Amalia fue duquesa de Weimar cuando corrían los años de oro y creaban sus obras Christoph Martin Wieland, Johann Wolfgang von Goethe, Johann Gottfried von Herder, Friedrich von Schiller, los cuatro pilares de la Weimar clásica de fines del siglo XVIII.

Tanto ella como su hijo Carl August fueron grandes promotores de la cultura y los que avalaron el surgimiento y el desarrollo de la ciudad en ese ámbito, invitaron a quedarse a estas grandes personalidad de la cultura, les dieron poder y libertad. Incluso, le otorgaron título de nobleza a Schiller por sus méritos artísticos, para darle un lugar de prestigio a partir de sus grandes creaciones de la literatura.

Goethe y Carl August fueron grandes amigos, Goethe recibió de él su casa en el centro de la ciudad, así como la posibilidad de idear el Park an der Ilm, que bordea el lado este de la ciudad y por donde fluye el río Ilm. Justo en la ciudad, pero también sobre el parque, se encuentra la biblioteca. Las salas de lecturas de la parte superior eran las predilectas por Amalia ya que le permitían leer con vista al parque natural.

   En nuestros días, la biblioteca consta de dos partes totalmente distintas en estilo, una es la antigua biblioteca, la otra es la nueva biblioteca y centro de estudios. Aquí nos encontramos con una colección de más de un millón de obras completas de todas las disciplinas, épocas, lenguas e intereses.

La clásica Rokokosaal (Sala Rococó) consta de tres pisos y fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por UNESCO en 1998. Pertenece a los museos que son parte del Klassik Stiftung Weimar (Fundación clásica de Weimar), la que trabaja para resguardar el acervo clásico de Weimar y fomentar su visita. El link los lleva directamente a la sección dedicada a la Herzogin Anna Amalia Bibliothek donde puede hacerse una visita virtual a la biblioteca-museo, o escuchar los audios sobre los puntos más destacados de la exposición (en lengua alemana) y, también, acceder al catálogo de la biblioteca.

Es curioso conocer que desde hace unos años, los socios de la biblioteca pueden llevarse a domicilio cualquier libro que sea de suinterés, incluso, los anchos, antiguos y grandes libros escritos en latín que atesora la Rokokosaal, entre ellos, tesis doctorales del siglo XVII que fueron importantes para el desarrollo de la historia y que tenemos frente a nuestros ojos ediciones de la época. Una de las antiguas colecciones que descubrimos fueron los Annales Ecclesiastici Francorum, un estudio historiográfico de la Iglesia también del siglo XVII.

   El edificio de la antigua biblioteca sufrió un grave incendio causado por fallas técnicas de electricidad en la parte superior, las llamas quemaron parte importante de la gran colección histórica que albergaba la biblioteca, algunos, escritos únicos que se perdieron en una noche de 2004. La famosa Sala Rococó, utilizada por importantes intelectuales a través de los años, debió ser reconstruida y sus libros restaurados. Hoy, podemos visitar una sala del museo dedicada a exhibir los datos del siniestro, exponer libros dañados y otros en proceso de restauración. Muchas fundaciones a lo largo de toda alemania, así como algunas de países vecinos donaron dinero para poder salvar patrimonio de la humanidad. Talleres de encuadernación, cursos técnicos y especializados en restauración de libros antiguos trabajaron y siguen trabajando para recuperar miles de libros. Se estima que unos 50.000 libros se convirtieron en cenizas y unos 100.000 fueron dañados por el humo, el calor y el agua.   

Para llegar al Studienzentrum (centro de estudios) de la Herzogin Anna Amalia Bibliothek, debemos caminar unos cien metros en dirección al centro histórico, atravesar una calle, que pasa al lado de la figura de Carl August en su caballo.

Teniendo la posibilidad de hablar con lugareños, nos enteramos que allí hay un gran sótano con temperatura ideal para libros antiguos, por lo que se guardan, se restauran y, en ocasiones, se hacen exposiciones sobre el procedimiento de recuperación y sobre los libros que esperan su momento. Una vez que estamos en el edificio nuevo de la biblioteca, nos encontramos con una inmensa cantidad de libros que nuestros ojos no son capaces de captar.

Hay un espacio central cuadrado donde al pararnos, podemos apreciar una biblioteca de cuatro pisos de altura, con un techo de vidrio que permite el ingreso de luz natural. Nos sentimos mínimos, avasallados por el mundo del conocimiento, ¿qué podemos llegar a saber de todo eso? Los libros se dividen en disciplinas y áreas, en salas que se unen a la principal, líneas enteras dedicadas a un autor, a una forma de estudio, a una línea de pensamiento. Lo que creíamos conocer se vuelve pequeño. Hay salas de lectura en cada piso, también, los pisos siguen hacia abajo. La biblioteca es pública, completando tus datos y comprando una credencial nos invitan a compartir su potestad, acaso también, nuestra.