Crítica de “Los miedos”, Ale Gigena

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Los Miedos es una obra de teatro que cuenta con un elenco de ocho actores, dos músicos, un iluminador y un director, todos en escena, improvisando.

Perfectamente bien titulada, Los Miedos es eso: el temor a lo desconocido, a no saber, a tirarse a la pileta en cada diálogo, cada consigna, cada canción. La idea de que aquel actor que está ahí sabe tanto de la trama como nosotros, los espectadores, aterra pero también maravilla. Es una hermosa experiencia para practicar la pérdida total del control y de estar contenido en una estructura. Ahí, en esos 60 minutos, en esa pequeña sala del teatro El Grito, no hay nada establecido, solamente libertad.

Durante su transcurso se siente lo exquisito de dejarse ser, de estar vulnerable frente al público, el nivel máximo de exposición. Eso hace que la obra sea tanto divertida y original como profunda, porque llegar a entender que alguien está dispuesto a pararse frente a una audiencia sin saber absolutamente nada de lo que va a suceder, que está disponible para su director y compañeros de escena, abierto a improvisar y equivocarse es emocionante.

Ver al director, Ale Gigena, en acción, también desprovisto de cualquier contención, genera adrenalina, y ganas de entender cómo tiene la capacidad de armar, totalmente desde cero, una obra que genere todo lo que puede generar Los Miedos con cada nueva función. Habiendo ido más de una vez a verla puedo asegurar que provoca eso: ganas de más, de ir a presenciar ese vacío nuevamente, que de a poco se va llenando, con la combinación de unos actores entrenados para no luchar contra lo que surge, sino usarlo como recurso; de un director que logra mantener la calma y a la vez viva a la obra; y de dos músicos que también improvisando logran meter al espectador en clima y acompañan perfectamente aquél viaje tan innovador.

Recomiendo mirarla desprovisto de prejuicios, y llenos de ganas de descubrir una nueva forma de teatro. Abrirse a la idea de que nada está establecido, no hay un plan para seguir, hay pura creatividad, apertura, desconcierto, incertidumbre. Hay miedo. Quizás sería apropiado, para no crear expectativas de un teatro tradicional, no llamarla obra, sino experiencia. Porque no es una sola que se repite, como en el concepto de obra teatral en el que sabemos lo que vamos a ver, sino que la experiencia es ir a ver al elenco jugar, ver la cocina, lo que está detrás del trabajo actoral, servido en bandeja para los afortunados que lo van a presenciar.

Lo más innovador de la experiencia es la horizontalidad: el espectador es igual que el director y los actores. Nadie sabe qué va a suceder, y todos vamos descubriendo, al mismo tiempo, lo que nace en cada función. También se derrumba un poco la idea de que el actor en escena solo puede mostrar las emociones que el guion manda. Al no haber nada escrito, los sentimientos aparecen y no son frenados, al contrario, son lo que impulsa la improvisación y el nacimiento de nuevas ideas; son lo más lindo y nuevo de ver: un actor que se ríe de lo que él mismo dijo, y un director que acompaña y aprovecha aquellas carcajadas para moldear una escena.

Ficha artístico-técnica

ACTÚAN : Javier Abril, Sofia Brihet, Guido Fisz, Débora Nishimoto, Camila Peralta, María Soldi, Valentina Rata Zelaya, Max Suen; MÚSICOS: Sofía Brihet, Guido Pérez Orue; DIRECCIÓN: Ale Gigena; ESCENOGRAFÍA: Gina Mantegna; ILUMINACIÓN: Santiago Tauzin

En esta cuarentena, el elenco de Los Miedos ofrece hasta el día 5/6 una función a la gorra online. Las localidades virtuales se pueden reservar por Alternativa Teatral.

Diseño gráfico: Milagros Pico