#Netflix: Ya no estoy aquí, de Fernando Frías de la Parra

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No pases de largo cuando veas este titulo.

La película dirigida por el mexicano Fernando Frías de la Parra se estrenó en Buenos Aires en febrero pasado en la Sala Lugones, había tenido proyecciones en el último Festival de Mar del Plata.

Disponible ahora en la plataforma Netflix, Ya no estoy aquí logra un retrato sensible y profundo de la adolescencia de las barriadas de la ciudad de Monterrey, poniendo el acento en la música que escuchan, bailan y que los identifica: la cumbia rebajada, versión de la cumbia colombiana a la que esta ciudad del norte de México, con bellas vistas y su idioma particular, aportó una cantidad de bandas y de bailarines. La revalorización de esa música y su sentido de localidad le da cierto pintoresquismo, aún cuando no deja de lado la crítica social, al contrario, la remarca. Un recuerdo del movimiento contracultural del cholismo en EEUU.

Ulises tiene 17 años y lidera un grupo de adolescentes y niños que se autonominan los Terkos. Tiene un peinado muy singular: mitad rapado mitad pelo largo, una parte pintada de amarillo y a modo de cresta (“como gallina” le dirán cuando lo quieren burlar). Algo de indio y algo de tribu urbana, no muy lejana a las nuestras de hip hop, o de cumbia vilera. Chicos que se juntan en las obras abandonadas a escuchar música, colgar sus pies en los bordes de los pisos sin terminar y cantar las canciones, improvisar danzas. Los vallenatos y las kumbias tienen una mixtura de esa cercanía influyente de las modas chicanas y las problemáticas de frontera con los EEUU.

Amenazado de muerte por otra banda, Ulises debe emigrar a EEUU, a Nueva York donde en un principio vive con un grupo de mexicanos que trabajan en obras de construcción y frecuentan los prostíbulos latinos. Allí la película recupera el tema de la inmigración, y la estética del plano abierto y luminoso de Monterrey, siempre con sus panoramas como telón de fondo, cambia hacia el del plano más intimista, oscuro y de neones atractivos de las vidrieras de la ciudad.

Ulises vive en el recuerdo de sus amigos y su música, mientras conoce a una adolescente china y a una prostituta colombiana. Allí también será el lugar donde su look se irá degradando. El actor no profesional Juan Daniel García le da a su personaje llamativa intensidad.

El idioma es el otro gran tema de la película: como en el ya clasio Y tu mamá tambien el dialecto asociado a estos jovenes marginados se hace difícil de entender.

Toda una situación de lejanías y migraciones cruzadas, hechas con los resabios de estas músicas populares (la canción Lejania de Lisandro Meza es bien representativo de esto) que, muy al costado de la cumbia comercial y su resonancia global, se quedan en las barriadas de nuestras ciudades latinoamericanas azotadas por el narco y la miseria