#Filmografías: Miklós Jancsó

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En Hungría el cine dejó sus huellas desde muy temprano, cuando formaba parte del Imperio Austrohúngaro. El 10 de mayo de 1896 se proyectaron por primera vez las películas realizadas por los hermanos Lumiére, en el café Royal Hotel de Budapest. Ese mismo año, tuvieron lugar dos hechos fundamentales al respecto, primero; los hermanos Arnold y Zsigmond Sziklai (este último fue uno de los primeros camarógrafos húngaros) abrieron la primera sala en la calle Andrássy 41, en Budapest y la bautizaron Cine Okonograph, usando un proyector de origen francés y exhibiendo películas producidas por los hermanos Lumiére. El  segundo es el rodaje de la primera película con la que se registró la Celebración del Milenio.

Así se daba inicio a una industria de cine muy productiva y para todos los gustos, como venía ocurriendo en todo el mundo, pero con altibajos.

En las décadas del 30 y 40, el cine húngaro se identificó con el melodrama, con contenidos populares, con el entorno del paisaje rural y el humor urbano. Un cine generalmente sin estilo propio y muy influenciado por Hollywood, que imitaba  algunos modos convencionales usados por los franceses de ese periodo. Los guionistas de aquellos años provenían del ámbito teatral y cabarets, apoyados por medios sensacionalistas.

Pocos directores mostraban diferencias del cine rutinario, entre ellos Ákos Ráthonyi (1903-1993), Ákos Hamza D (1909-1969) y László Vajda (conocido como Ladislao Vajda) (1906-1965). Por ejemplo apoyaban y ponían énfasis en la figura femenina valiente y decidida, sin olvidarse de sus tradiciones así como seguían fielmente el rito habitual ocupado por lo artístico y lo técnico.

En 1948 cuando se nacionalizó la industria del cine, se instauró la ideología promovida por la Unión Soviética, por la cual las películas pasaron a favorecer al régimen gobernante y debieron adaptarse a sus reglas económicas. De pronto aparecieron en las pantallas obreros y campesinos bondadosos, esforzándose para lograr las mayores beneficios para su comunidad. A través de este modelo la sociedad se sentía identificada. Aparentemente, sólo los intelectuales tenían derecho a discrepar con las normas, pero a la hora de la polémica, los personajes influyentes del partido y de la comunidad definían el por qué sí o no de la cuestión.

Una de las películas que retrató polémicas similares, es “Körhinta / Carrusel” (1956) de Zoltán Fábri, que aludía a los contrastes entre las discrepancias e ideologías, tradiciones y convicciones con la probabilidad para los pequeños propietarios que querían salir por su propia voluntad de las agrupaciones diseñadas por el sistema a través de una ley, donde ni siquiera entre ellos podían disimular diferencias.

A mediados de los 50 y en los años 70, sin que fuera del todo admitido, el neorrealismo dejó rasgos en el material audiovisual socialista húngaro con sugestivo realismo tanto en el ámbito rústico como en el urbano, y en el lenguaje psicológico de sus personajes.

Con el crecimiento de su industria los húngaros, igual que otros pueblos, tomaron conciencia de que el cine era el medio más inmediato e impactante para las masas. Estudiaron y experimentaron de todo, con importantes logros técnicos y  artísticos. No se equivocaron en poner énfasis en no ser inferior a nadie, razón suficiente para insistir en la formación actoral y así poder brindar interpretaciones de alto nivel. No querían envidiar a nadie y además con eso garantizarían la calidad deseada de sus películas.

En los años 80 las estrellas húngaras, Mari Töröcsik, Klári Tolnay, Antal Páger o Zoltán Latinovits entre otros, lograron impactar a los espectadores tanto como otros intérpretes femeninos o masculinos internacionales.

Y así, desde entonces hasta hoy, siguen dando grandes nombres.

Algunos títulos notables del cine húngaro para tener en cuenta (por año):

Körhinta / Carrusel” (1956) de Zoltan Fabri, “Két emelet boldogság / Dos plantas de felicidad” (1960) de János Herskó, “Két félidö a pokolban / Match en el infierno” (1961) de Zoltan Fabri, “Megszállottak / Obsesionados” (1961) de Károly Makk, “Oldás és kötés / Cantata” (1963) de Miklós Jancsó, “Húsz óra / Veinte horas” (1965) de Zoltán Fábri, “A tizedes meg a többiek / El cabo y los otros” (1965) de Márton Keleti, “Tízezer nap / Diez mil días” (1967) Ferenc Kósa, “Csillagosok, katonák / Los rojos y blancos” (1967) de Miklós Jancsó, “A tanú / El testigo” (1969) de Péter Bacsó, “Még kér a nép / Salmo rojo” (1972) de Miklós Jancsó, “Adoption / Adopción” (1975) de Márta Mészáros, “Angi Vera / idem” (1979) de Pal Gabor, “Mefisto / idem” (1981) de István Szabó, “Napló gyermekeimnek / Diario para mis hijos” (1984) de Márta Mészáros, “Redl ezredes / El Coronel Redl” (1984) de István Szabó, “Kárhozat / La condena” (1988) de Bela Tarr, “Sátántangó / Satantango” (1994) de Bela Tarr, “Szenvedély / Pasión” (1998) de György Fehér, “Kontroll / Control” (2003) de Nimród Antal / “A Torinói ló / El caballo de Turín” (2011) de Bela Tarr y “Saul fia / El hijo de Saúl” (2015) de László Nemes.

Y directores húngaros de peso mayor entre otros (por orden alfabético):

Nimród Antal (1973), Péter Bacsó (1928-2009), Judit Elek (1937), Ildikó Enyedi (1955), Zoltan Fabri (1917-1994), György Fehér (1932-2002), Pal Gabor (1932-1987), István Gaál (1933-2007), János Herskó (1926-2011), Miklos Jancsó (1921-2014), Lajos Koltai (1942), Aleksander Korda (1893-1956), Ferenc Kósa (1937-2018), András Kovács (1925-2017), Károly Makk (1925-2017), Károly Ujj Mészáros (1968), Márta Mészáros (1931), László Jeles Nemes (1977), György Pálfi (1974), Sara Sandor (1933-2019), István Szabó (1938), Béla Tarr (1955), Can Togay (1955) y Zoltán Várkonyi (1912-1979).

Nombres relevantes del cine húngaro a nivel  mundial:

Miklós Rózsa (1907-1995) Compositor, Béla Balázs (Herbert Bauter) (1884-1949) poeta, dramaturgo, crítico de cine y guionista de reconocimiento internacional. Béla Lugosi (Béla Ferenc Dezsö Blaskó) (1882-1956), el mitíco actor, el primer Drácula, Zsa Zsa Gabor (Sari Gabor) (1917-2016) Una de las grandes divas de Hollywood, Vilma Banky (Vilma Koncsics) (1901-1991) (destacada actriz de cine mudo que actuó aparte de su país en Francia, Austria y Alemania. Se radico en 1925 en EEUU, teniendo un éxito inesperado donde fue bautizado como La Rapsodia Húngara. Su hermano Viktor Banky (1899-1967) también fue director de cine.

Seguramente en este breve repaso faltarán muchos hechos, eventos, anécdotas,  nombres, películas y otros datos que tuvieron relevancia en el cine húngaro desde 1896 hasta hoy. Me atrevo referirme a uno de ellos: ¿sabían que el cine pornográfico húngaro es uno de las más potentes del mundo? A mediados del año 2000, el 25 % de las películas para adultos producidos en Europa eran húngaras. Según datos confiables, la industria de porno en 2008, generó 636 millones de euros.

Un milagro llamado Miklós Jancsó en el cine húngaro

Director, guionista, actor y editor, de madre rumana y padre húngaro Jancsó hijo de una familia proveniente de una nobleza menor radicado en Transilvania, región considerada en esa época como territorio húngaro que al término de la primera guerra mundial fue entregada a Rumania. Nació el 27 de septiembre de 1921, en Vác, Hungría. Se graduó como director cinematográfico en la Academia de Arte Teatral y Cinematográfico de Budapest en 1950.

Desde sus comienzos en el cine, aprendió los pormenores del oficio, conocimientos que luego aplicó con maestría en su obra, cualidades que no en vano lo elevaron a un nivel que pocos cineastas fueron capaces de lograrlo.

Supo dónde, cuándo y cómo usar esas herramientas en sus fábulas. Aplicó dichos elementos, no en forma dialéctica, sino como afluencia repetitiva, una reiteración ideológica para lograr una asfixiante atmósfera en sus largos planos secuencias, con su mayor validez trágica y testimonial. Esa validez de su estilo lo podemos apreciar fotograma tras fotograma en una obra árida, un mundo que se despoja del espectáculo para alcanzar otra dimensión alternativa de la belleza.

De a poco y con méritos propios, Miklós Jancsó llegó a ser uno de los creadores cinematográficos más singulares dentro del ya nutrido grupo de los que, en los países llamados socialistas, han regresado a una reivindicación de la libertad expresiva y una estética personal. Sus películas, muy pocas estrenadas en nuestro país, demostraron la espléndida convivencia de un discurso ideológico con un refinamiento formal nada gratuito.

Frente a toda una teorización sobre montaje debida a Sergei Eisenstein, Jancsó es, sin duda, uno de los pocos que ha sabido llegar a una realización del plano secuencia (de ahí el reproche de ‘teatralidad’ que se le ha dirigido) con gran fluidez partiendo a una reflexión política sobre la necesidad que tiene un cineasta revolucionario de incorporar todas las adquisiciones culturales anteriores. De ahí la importancia que concede a los objetivos de culto y de rito, folklore, a la cultura  popular, signos todos que él inscribe en una lectura de la historia. ‘Sí rechazo el montaje –afirma- es porque postula una tensión hacia el público. Por el contrario, los planos prolongados son mucho más respetuosos para con el espectador: dejan tiempo para reflexionar mientras la acción se desarrolla’.” Georges Sadoul

Se insertó en el mundo del cine realizando cortos y documentales. Sus comienzos fueron de poco interés a la hora de comprender su evaluación posterior. Pero aprovechó bien de las posibilidades de aprender el oficio e interiorizarse del bagaje técnico. Además pudo viajar por todo el interior de su país bajo el régimen soviético, viendo en carne propia la realidad de su pueblo que terminaría en una la rebelión en 1956 contra el sistema Stalinista.

En una nota aparecida en La Opinión el 24 de diciembre de 1974, leemos que en nuestro país se han estrenado comercialmente las siguientes películas de Jancsó: “Los desesperados / Szegénylegények” (1966), “Los rojos y los blancos / Csillagosok, katonák” (1967) y “Sirocco de invierno / Téli Sirokkó” (1969). En cine clubes porteños “Silencio y clamor / Csend és kiáltás” (1968) y en un Festival de Mar del Plata “Contrato / Oldás és kötés” (1962) -este último título en todos los medios aparece como “Cantata”, en castellano-.

A esta información puedo agregar que en 1987 también se estrenó “Vicios privados, virtudes públicas / Vizi privati, pubbliche virtù” más de diez años después, realizado en Italia por Jancsó en 1976, que luego de su estreno en Buenos Aires fue editado en formato en VHS por Yesterday Video Cine.

A través de una visión particular de sus argumentos sobre la historia húngara y por su dominio notable del plano secuencia, despertó una curiosidad en la cinefilia en todo el mundo.

Jancsó fue pionero en el auge artístico del cine húngaro. En su trayectoria dirigió 33 películas, además de numerosos cortos y documentales. Alcanzó notoriedad durante los años 60, 70 y 80, con varias películas muy interesantes. Su filmografía contiene varias obras maestras, evocando épocas diferentes de la historia húngara en las que es muy visible su postura en la descripción multifacética del desequilibrio del ciudadano ante la autoridad.

Vale la pena repasar algunas películas más destacadas de su obra.

En “Oldás és kötés / Cantata” (1962), mencionado anteriormente por sus llamativos planos secuencias, travelling y otros estilos que había aprendido  de Michelangelo Antonioni, uno de sus maestros. La película enfoca cómo el éxito puede cambiar mentalmente y desajustar al comportamiento del ser humano.

Jancsó lo presenta a través de un médico joven que se niega a las tradiciones y desprecia a sus colegas. Luego llega a recapacitarse e intenta encarar la realidad y recuperar la ética perdida por los valores negados. Desde la mente agitada del personaje  y mediante sus oscilaciones nos pinta un mundo irreal, modificado y moldeado por algunos hipócritas de la sociedad. Cosas que ocurren aun hoy y somos testigos de hechos similares, que no se ven cambios al respecto, y con pocas credibilidades que pueda suceder milagros en este sentido.

Szegénylegények / Los desesperados” (1965)

Los muy entendidos la definen como una verdadera obra maestra, una de sus mejores películas. Desde un imaginario campo de prisioneros campesinos, a los que los militares austríacos obligan a delatarse. Una inspiración de Jancsó en la lucha por la libertad de su país basado en momentos marginales de la historia, donde expone los efectos posteriores de la rebelión fracasada de los húngaros contra los Habsburgos en 1848. Imágenes elegantes y precisas logradas con secuencias largas y con movimientos coreográficos de cámara. Para la opinión de varios concurrentes a la proyección del film en el festival de Cannes, el argumento del maestro era el reflejo de la sublevación antisoviética en Hungría de 1956, asunto que tuvo que negar públicamente para no tener problemas con el régimen comunista de su país.

Otro gran cineasta Zoltan Fabri calificó el film como “quizás la mejor película húngara jamás realizada”. En Hungría, fue visto por más de un millón de personas, cifra sorprendente en un país con una población de 10 millones.

Csillagosok, katonák / Los rojos y los blancos” (1967).

Me pareció oportuno adjuntar este texto que obviamente alude a la película, una nota publicada (sin firma) en el matutino La Opinión el 6 de junio de 1971, dice textualmente lo siguiente: Se informa que “Los rojos y blancos”, el film húngaro de Miklós Jancsó, tiene fecha de estreno en B. Aires. Dos salas, el Cosmos 70 y el Auditorio Kraft, se unirán para esta presentación. Hace pocas semanas, la distribuidora del film había realizado un par de privadas para la crítica, destacando que se hacían a título informativo, ya que la película de Jancsó sería devuelta por no interesar a ningún exhibidor. La Opinión, en esa oportunidad analizó largamente los valores excepcionales de la obra, señalando que el nivel cinematográfico porteño no merecía semejante subestimación por parte de los expertos del espectáculo. Es posible que esa nota informativa –y el entusiasmo que muchos críticos demostraron en forma más privada, salvo en el caso de la publicación especializada Heraldo del Cinematografía-  haya inclinado a los arrendatarios de la obra de Jancsó al riesgo de un estreno.

Los rojos y los blancos” puede recordarse, es un film coral, de riguroso tono trágico y épico, que muestra en enfriamiento de las fuerzas zaristas y los revolucionarios rusos. Todo esto en una especie de tierra de nadie, la campaña húngara. El habitual tema de Jancsó –la violencia que enfrenta y une a los verdugos y víctimas, perseguidos y perseguidores- alcanza en esta historia de trágica belleza un hálito sobrecogedor. De Miklos Jancsó, uno de los más notables creadores del cine contemporáneo, se conocía en la Argentina un solo film “Los desesperados”, que se estreno, también con retardo, hace un par de años.

Csend és kiáltás / Silencio y grito” 1968)

Con esta película redondea la trilogía que había comenzado con “Los desesperados” y seguida con “Los rojos y los blancos”.

Miklós Jancsó define su idea atado en una incalificable desesperación, al entorno de la guerra y sus consecuencias. Un irremediable pesimismo reina en esta parábola sobre la condición humana con un fuerte climax al desencanto dentro de un cuadro muy pero muy limitado. Aquí crea otro mundo propio pero estilizado, un mundo muy reconocible. El arma aparece como el juez que define los conflictos humanos. Inmerso dentro de los paisajes inmensos que van tragando a los seres que padecen de inferioridad. El silencio de las llanuras pierden cada tanto su potencia cuando son alterados por el ladrido de un perro. Hasta la muerte carece de respeto, no conmueve ni importa a nadie.

Flota en esa densidad la inercia entre István, el personaje y el granjero. Cuando el primero hace un inútil intento de escape con un gesto retador escupiendo al segundo. Luego de algunos pasos inciertos, no tarda darse cuenta de que no hay ningúna salida. Y ante la desesperación disimulada de István, el granjero lo mira fijo, duro y sin gesticular le dice: “Vivimos aquí. Estamos siempre aquí. Tu andas por ahí… Piensa antes de escupir”.

Un film inquietante, hasta diría que logra perturbar el alma.

Még kér a nép / Salmo rojo” (1971)

Inusual impacto tuvo el cuarto largometraje del cineasta húngaro que, en el Festival de Cannes, además de ganar Palma de Oro, le abrió el camino a la fama a nivel internacional. Una de las películas con el relato más coral, alegórico, refinado e ideológico, mostrando un país muy conflictivo convertido por sus habitantes. Aquí también luce uno de sus argumentos preferidos: el poder y sus abusos. Relatado con majestuosa precisión y con movimientos envolventes que terminan siendo una coreografía que combinan sutilmente con la escenografía del paisaje, con los planos secuencias volviéndose cada vez más aplicados, con esos movimientos que acabarán siendo la marca registrada del cineasta.

Szörnyek évadja / Estación de monstruos” (1986)

En su primera película ambientada en el Budapest contemporáneo, persisten algunos de sus viejos íconos: velas y mujeres desnudas entre otros, al tiempo que Jancsó introduce nuevas obsesiones, por ejemplo su fascinación por las pantallas televisivas.

Es 20 de agosto, Día Nacional de Hungría. Bajo un sol espléndido, se oye el envolvente sonido de un saxo en la ciudad. En una pequeña pantalla de la tele vemos al profesor Zoltai concediendo una entrevista. Un auto rojo con techo corredizo se desliza por una calle. La ensordecedora sirena de un patrullero. En la recepción del hotel es esperado el Dr. Bardócz. En una de las habitaciones está el profesor Zoltai, muerto, quién dejo una carta de despedida a Bardócz antes de suicidarse.

Un buen comienzo para un día de fiesta nacional. Entre los festejantes se destacan dos personajes: Komondi y Bardócz, quienes representan la igualdad y la élite respectivamente. Dos posturas que divide aguas. Entrando hacia la oscuridad de la noche, la fiesta se convierte en un escenario de confrontación. Se adhieren o se oponen a ellos las chicas y un pequeño grupo de bufones invitados para aumentar la solemnidad de la fiesta. El ambiente es perturbado por extraños fenómenos con actitudes creíbles y vs. El meloso sonido del saxo va despidiendo a los personajes mientras están subiendo a un camión ganadero bajo la neblina. La llovizna resbala en la ventana rota. Aparentemente es el fin de la historia…

Sus películas de esta época habían tenido críticas muy adversas.

Vizi privati, pubbliche virtù / Vicios privados, virtudes públicas” (1976)

La película se estrenó casi más de 10 años después de su realización, en la segunda quincena de abril de 1987 en Buenos Aires, en los cines Paramount, Lorca y Majestic en capital y otros cines en el conurbano y en Radio City de Mar del Plata.

Los que tuvimos la suerte de ver esta película y en pantalla grande, creo que fuimos testigos de una atrevida y alegórica mirada desde el erotismo como se puede atacar al poder político. Con un impecable rigor formal el genio húngaro Jancsó recrea, una rebelión sexual en la corte austrohúngara, hasta que para impedir el escándalo la voluntad del emperador buscará armar las manos asesinas contra su hijo, heredero del trono, quien había animado organizar una insurrección con la complicidad de su amante, la baronesa Marie Vetsera.

Muy diferente a otras piezas del cine erótico, y como examen de un momento histórico, propuesto con sorprendente belleza visual por su director. Basada en la trágica historia de los amores escondidos del archiduque Rodolfo de Harsburgo, heredero de la corona, con la baronesa Vetsera, en desenfrenadas relaciones de placer hacia un desenlace trágico.

Jancsó, con su mirada muy particular, crea la provocativa rebelión erótica de los jóvenes de la nobleza, adquiere una deliberadamente morosa observación sobre el vaticinio de la caída del imperio y las relaciones carnales entre los amantes apuntan, a un clima dramático-visual  donde el erotismo combina y reacciona contra el autoritarismo, desafiando al poder a través de una suerte ante un genocidio provocativo.

Como heredero del trono, Rodolfo se anima a esta protesta lasciva convirtiendo a una transgresión contra la corona. En este rebelde atrevimiento es acompañado, entre otros por el hijo del primer ministro, su media hermana, la extranjera hermafrodita y la nodriza Teresa. Mientras observamos las inquietudes logradas del film, presenciamos el uso del plano secuencia en largas tomas sin corte como sello de Jancsó, su composición visual inspirada en Sandro Botticelli y la banda sonora que acompaña con las bellísimas canciones del compositor Tamás Cseh, en esta otra versión sobre los amantes de Mayerling.

Más que en la idea del punto de partida, que es la hipótesis de una situación, fue durante el rodaje cuando se precisaron los elementos –bailes, música, uniformes, toda la atmósfera- que dio de una imagen de Europa Central a la sociedad en torno de la cual transcurre la historia. En la atmósfera hay una verdad histórica sin  que se mencionen nombres ni hechos concretos. Yo no puedo decir que el imperio que muestra sea del Imperio Austrohúngaro, pero alude a él a cada momento. Por ejemplo los uniformes son rigurosamente de época y se canta el himno imperial de los Harsburgos. En la película hemos intentado destruir toda posibilidad de mito, quisimos probar la fragilidad de la mitificación cualquiera que sea el mito.”

(M. Jancsó, en una entrevista previo al estreno de su  película)

De su abundante filmografía también se destacan los siguientes títulos:

Fényes szelek / La confrontación” (1969), “Szerelmem, Elektra / Elektra, mi amor” (1974), “A zsarnok szíve, avagy Boccaccio Magyarországon / El corazón del tirano”(1981), “Nekem lámpást adott kezembe as Úr Pesten / La linterna del Señor en Budapest”  (1999), entre otros.

Algunos datos personales:

*Entre sus directores preferidos figuraban Michelangelo Antonioni, Ingmar Bergman, Andrzej Wajda y Jean-Luc Godard.

*Entre 1971 y 1980 se dedicó también al teatro.

*En su segundo matrimonio estuvo casado con la directora Marta Meszaros (1958-1968).

*Martin Scorsese, quien confesó haber sido influenciado por Jancsó, después de ver “Szegénylegények / Los desesperados”, agregó que era uno  de los mejores del mundo.

*El gran maestro húngaro, fue objeto de un homenaje en el último Festival de Mar del Plata, donde se desarrolló una muestra retrospectiva de su obra, en la que figuran títulos tan inolvidables como Los desesperados (1965), Los rojos y los blancos (1967) o Salmo rojo (1972).

Miklós Jancsó murió de cáncer de pulmón el 31 de enero de 2014, a la edad de 92 años. El director húngaro Béla Tarr reconoció a Jancsó como “el mejor director de cine húngaro de todos los tiempos” y remarcó la influencia que tiene en su propio trabajo.

Hay pocos directores tan parecidos a un coreógrafo. Su cine no se ajusta a las convenciones narrativas o psicológicas, pero abre otras áreas que generalmente se encuentran en la pantalla musical. Sus películas son ballets elaborados, que trazan emblemáticamente los movimientos en la lucha por la independencia y el socialismo húngaro. En estas danzas rituales de vida y muerte, los blancos derrotan a los rojos, los rojos derrotan a los blancos. La tiranía está en todas partes, y hombres y mujeres, despojados de sus ropas, son vulnerables y humillados, desnudos en un paisaje. La gente sobrevive en grupos, a menudo cantando y bailando.” Ronald Bergan (The Guardian)

Filmografía

Magyarország 2011(2012)

So Much for Justice! (2010)

Ede megevé ebédem (2006)

Európából Európába (2004) (segmento “3”)

A mohácsi vész (2004)

Wake Up, Mate, Don’t You Sleep (2002)

Last Supper at the Arabian Gray Horse (2001)

Mother! The Mosquitoes (2000)

The Lord’s Lantern in Budapest (1999)

Sír a madár (Documentary) (1998)

Hösök tere – régi búnk és… II (1997) (cm)

Hösök tere – régi búnk és… I (!997) (cm)

Játssz, Félix, játssz! (1997)

Szeressük egymást, gyerekek! (1996) (segmento “A nagy agyhalál”)

Elmondták-e…? (1995)

A nagy agyhalál (1994) (cm)

Kövek üzenete – Hegyalja (1994)

Kövek üzenete – Máramaros (1994)

Message of Stone – Budapest (1994)

Kék Duna keringö (1992)

Isten hátrafelé megy (1991)

Jesus Christ’s Horoscope (1989)

Season of Monsters (1987)

Harmadik jelenlét (1986) (cm)

L’aube (1986)

Jancsó sukulaisten luona (1984) (TV)

Muzsika (1984) (TV)

Omega, Omega, Omega (1084) (TV)

The Tyrant’s Heart (1981)

Allegro barbaro (1979)

Hungarian Rhapsody (1979)

Második jelenlét (1978) (cm)

Laboratorio teatrale di Luca Ronconi (1977) (TV)

Private Vices, Public Pleasures (1976)

Electra, My Love (1974)

Rome Wants Another Caesar (1974) (TV)

La tecnica e il rito (1972) (TV)

Salmo Rojo (1972)

Agnus dei (1971)

Füst (1970) (cm)

Amor violento (1970)

Decameron ’69 (1969)

Winter Wind (1969)

The Confrontation (1969)

Vörös május (1968(cm)

Silencio y llanto (1968)

The Red and the White 1967)

Glory, Glory, Halleluja (1966) (cm)

The Round-Up (1966)

Jelenlét (1965) (cm)

My Way Home (1965)

Hej, te eleven fa… (1964) (cm)

Cantata (1963)

Indiántörténet (1962) (cm)

Alkonyok és hajnalok (1961) (cm)

Az idö kereke (1961) (cm)

Az eladás müvészete (1960) (cm)

Three Stars (1960)

Izotópok a gyógyászatban (1959) (cm)

Halhatatlanság (1959) (cm)

The Bells Have Gone to Rome (1959)

Derkovits Gyula 1894-1934 (1958) (cm)

In the Outskirts of the City (1958) (cm)

Dél-Kína tájain (1957) (cm)

Kína vendégei voltunk (1957) (cm)

Peking palotái (1957) (cm)

Színfoltok Kínából (1957) (cm)

Móricz Zsigmond 1879-1942 (1956) (cm)

Egy délután Koppánymonostorban (1955) (cm)

The Youth of the Land of Angels (1955) (cm)

Varsói világifjúsági talákozó I-III (1955) (cm)

Young People, Remember (1955) (cm)

Emberek! Ne engedjétek! (1954) (cm)

Galga mentén (1954) (cm)

Ösz Badacsonyban (1954) (cm)

Portraits of an Exhibition (1954) (cm)

The Health-giving Waters of Tisza (1954) (cm)

Arat az orosházi ‘Dózsa’ (1953) (cm)

Ordinary Ways (Documentary short)

A 8. szabad május 1 (1952) (cm)

A szovjet mezögazdasági küldöttek tanításai (1951) (cm)

We Took Over the Cause of Peace (1950) (cm)