cont.ar: Las fronteras del cuerpo

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La semana pasada se estrenó Las fronteras del cuerpo film compuesto por 15 cortometrajes cuya duración de entre 4 y 6 minutos permitió reunir en algo más de una hora las propuestas experimentales, creativas de realizadores argentinos convocados por Andrés Habegger (El (im)posible olvido, Cirquera) y Nicolás Alonso en el territorio de sus propias casas.

Hasta el domingo 10 de mayo se podrá ver en Contar, la plataforma de video online de la Secretaria de Medios y Comunicación Pública.

Perros, gatos, plantas, gusanos, conejos, ventanas. El mundo se frenó una vez en una pandemia y la casa se convirtió en refugio. Eso contaremos pronto como una anécdota extraordinaria. Ojalá. Aunque no todos los cortos usan el recurso de la voz en over, algunos refieren a letras, oraciones y didascalias, otros dejan que la imagen diga, contar siempre en primera persona refuerza la experiencia interna. “Tiraron esa porquería y tuvimos que meternos en nuestras casas”. Todos los cortos fueron filmados entre el 4 y el 12 de abril. Espacio y tiempo están urgidos por este espíritu de época. En ese sentido se podría entender también Tóxico, película argentina filmada bastante antes que este momento que se puede ver en cine.ar. Si se elige ver la película protagonizada por Jazmín Stuart se elige una superficie algo más evidente y espectacular. En Las fronteras del cuerpo en cambio, se encontrará el espectador con una búsqueda de aire libre, de resignificación del entorno (Distancia de Ana Fraile), de reflexión hacia adentro, de ir hacia los sueños (Amanece el propio Habegger y W?men. Nosotros, de Víctor Cruz) de mirar lo que antes oprimía como un signo de pertenencia y libertad. El corto Muro de pinos, de San Martin de los Andres funciona por ejemplo, incluso para nosotros que estamos en nuestros departamentos, como una ventana de ventanas. También hay propuestas de reflexión sobre la decolonizacion (el corto de Myriam Angueira o Grecia de Valentina Llorens). En los espacios pequeños también pueden recorrer playas brillantes (Pan de mí, de Nicolás Macario) y en los más amplios, como la granja en el monte cordobés de La espina, de Mariano Raffo, pensar los complots universales.

El efecto que provoca el conjunto tiene un valor extraño: al contrario de lo que promueve como un film sobre las imágenes del encierro se abre hacia el afuera con una libertad y vitalidad inusitadas. Las fronteras del cuerpo ya está en la historia del cine nacional como la primera (la única?) película filmada durante la cuarentena 2020, este tiempo que parece de otra película.

Amanece, de Andrés Habegger (Paternal, Ciudad de Buenos Aires). /  Distancia, de Ana Fraile, (Saavedra, Ciudad de Buenos Aires) / Cercanía eterna, de Francisco Matiozzi Molinas (Rosario, Santa Fe) / Espacio sagrado”, de Myriam Angueira (Villa Crespo, Ciudad de Buenos Aires) / Ping-pong, de Nicolás Herzog y María Mir (Concordia, Entre Ríos) / Urdir, de Nahuel Vec (Palermo, Ciudad de Buenos Aires) / Ammonite, de Mariana Russo (Mataderos, Ciudad de Buenos Aires) / Pan de mí, de Nicolás Macario (Villa Crespo, Ciudad de Buenos Aires) / Grecia, de Valentina Llorens (La isla de La Paternal, Ciudad de Buenos Aires) / Muro de pinos, de Mariana Belén Rodríguez (San Martín de los Andes, Neuquén) / La espina, de Mariano Raffo (Villa de Las Rosas, Córdoba) /  Segundo piso, departamento 18, de Paulo Pécora (Constitución, Ciudad de Buenos Aires) /  Tiempos otros, de Silvia Di Florio (Olivos, provincia de Buenos Aires) / Grecia, de Valentina Llorens (La isla de La Paternal) / Anochece, de Melina Terribili (La Banda, Santiago del Estero) / ??. W?men. Nosotros, de Víctor Cruz (Boedo, Ciudad de Buenos Aires).