Murió Marcos Mundstock

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    Hay alumnos y alumnas que me miran raro cuando incluyo los textos de Les Luthiers en las clases de Lingüística, pero es entendible. A veces los más jóvenes no los conocen, y además, cuesta meterse de lleno en un humor que apela a receptores activos, de esos que tanto le gustaban a Umberto Eco. Hoy murió Marcos Mundstock, figura importante del grupo, redactor publicitario, actor, humorista, locutor. Tenía 77 años; y todos y todas lo recordamos de inmediato por su voz y por esa mezcla perfecta entre lo solemne y lo coloquial.

    Lo que Les Luthiers maneja de manera precisa es la parodia, que de ninguna manera es una burla ni una simple comicidad vacía. Es sí un enorme recurso de polifonía -como bien señala Mijail Bajtin- que establece un diálogo entre un texto base -el parodiado- y el texto que parodia. Sin hacer mucho esfuerzo, podemos recordar “La bella y graciosa moza”, que evoca escenas medievales que parecen sacadas de un cuadro o un escrito de la época; “El explicado”, un gato (composición folclórica) didáctico; “Ya el sol se asomaba en el poniente”, una mezcla de receta de cocina, arenga militar e himno; “Epopeya de Edipo de Tebas”, que no escatima ni un dato de la historia de este héroe trágico; “Payada de la vaca”, que respeta la rima y la métrica de estas composiciones gauchescas. Y podríamos seguir durante varias páginas enumerando textos paródicos que muestran la enorme enciclopedia del grupo, pero también la dimensión artística de sus integrantes que consiguen unir lo culto con lo popular, lo formal con lo informal, los grandes temas del hombre con cuestiones más cotidianas y pedestres.

    En cuanto a Mundstock, el actor y el locutor se hacen presentes en cada una de sus intervenciones. Siempre solemne y casi imperturbable pasara lo que pasara a su alrededor, contó las desventuras del maestro Mastropiero con un acompañamiento musical perfecto -en el que también confluyen distintos géneros- y de una calidad que no pudo ser igualada en espectáculos de este tipo.

    Lo recordamos a través de “La bella y graciosa moza”.