Filmografías: inauguramos sección en Leedor

0
64

Compendiar es rememorar, volver a la memoria, poner en el mundo algo explorado alguna vez para que otros exploren, comparen, construyan. Tan infinito es el universo de las relaciones que se pueden establecer a partir de esos compendios, que difícilmente se podrían abarcar todas de una vez.

Hay algo utópico en esa operación, una voluntad de totalidad: lo que parece estar allí es tanto, que incluye tal vez hasta lo que nunca existió.

Gracias al generoso aporte del archivista Hayrabet Alacahan, presidente de la Fundación Cineteca Vida, iniciamos nueva sección en Leedor.

A partir de su libro “Filmografías”, editado y presentado en 2019, y el compendio de la producción de obra de 9500 directores de cine mundial, publicaremos en Leedor un director por semana con su filmografia completa; estas serán versiones ampliadas que ademas nos darán la posibilidad de linkear a algunas de las películas para visualización

El libro, dos tomos cuyo tamaño y peso es inusual para una publicación de cine en Argentina. fue prologado en abanico por varios autores.

Al prólogo que yo escribí pertenece este texto:

¿Cuántas películas hay en el mundo?  ¿Cuántas hubo alguna vez? ¿Cuántas quedan por hacer? ¿Qué películas, cuántas van a sobrevivir? Periódicamente, alguna publicación en papel (cada vez menos) y en digital (cada vez más) responde a estas preguntas con la edición de una recopilación de datos, algún armado de corpus, enciclopedias, dossiers o diccionarios.

La cinefilia agradecida.

En internet, por ejemplo, la International Media Data Base, mejor conocida como IMDB, reúne desde 1993 fichas completas del mundo audiovisual. Verdadera revolución en el acceso a la información cinematográfica que produjo una democratización y globalización del conocimiento, restringido hasta ese momento a un puñado de libros y enciclopedias.

A partir de ese momento,  aparecieron innumerables plataformas digitales con filmografías y carteleras de países. Filmaffinity, Wikipedia, por ejemplo; o bases de datos nacionales: Chile, Francia, Brasil, Argentina, España, USA, Reino Unido, México, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay, Venezuela, Costa Rica, Bolivia. En papel, el Diccionario del Cine Iberoamericano editado por SGAE, Sociedad General de Autores y Editores recogió en 10 volúmenes y 16.000 entradas el cine español e iberoamericano. Un trabajo titánico que, sin embargo, no se actualizó desde su edición en 2011.

No hay duda que Argentina es un país cinéfilo. De las publicaciones sobre cine, que son muy abundantes, los diccionarios han tenido desde la década del 90 del Siglo XX, y antes del boom de internet, una aparición rutilante: listar películas, directores, actores, actrices, técnicos fue una tarea a la que se dedicaron investigadores, historiadores y críticos creando una gran base de datos sistematizados por primera vez en la historia del cine argentino.

Ahora, en pleno siglo XXI, el archivista Hayrabet Alacahan, presidente de la Fundación Cineteca Vida, dedicada a la guarda de peliculas desde el año 1985 se comprometió a la tarea de volver al papel, pero también de dar un paso más audaz: reunir 9500 directores del universo cinéfilo internacional de todos los tiempos. Un trabajo nunca hecho en el país que le llevó a su autor 20 años de labor.

El resultado es éste que tiene el lector en sus manos: dos tomos de más de 1000 páginas cada uno. El espacio físico que ocuparán estos volúmenes tendrá la contundencia de lo que contienen: todos los realizadores conocidos y los desconocidos, al menos los que Alacahan encontró. Cada entrada del Diccionario está conformada por el nombre del director, su país de origen, fechas de nacimiento y/o muerte. Luego algún dato biográfico y la filmografía completa. Entre estos datos, muchas rarezas: 30 realizadores de Kazakhstan, o un director, David Aylott, que filmó 340 películas.

Véase también que este diccionario salva amorosa e inteligentemente la cuestión de que lo remoto, lo extraño, lo raro esté relacionado con una lógica del colonialismo del conocimiento. Hayra aporta su grano de arena para salvar estas distancias entre aquello que abunda y aquello que falta. Si es poca la información sobre cineastas latinoamericanos, africanos y asiáticos (continentes de mucha actividad cinematográfica), es mucha la de los films norteamericanos, ingleses o franceses. Con esa consciencia a cuestas, la búsqueda emprendida para encontrar directores de países remotos o desconocidos pero con abundante filmografía, y de crearles un nuevo estatus en este enorme listado en el que todos son iguales: prevalece claro está el amor por el cine que es el definitivo y  gran valor de este libro

Hayra construye sus Filmografías con el fervor del que sabe que el archivo es un lugar único y realiza en este libro una obra notable, verdadera curiosidad en la historia de la edición de textos de cine en nuestro país.