Crítica de “Invierno de impacto”, de Bob Chow

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El universo “es una artesanía sin valor que, en una civilización ultravanzada, les invitan a hacer a los internos de un psiquiátrico en su hora de manualidades”, dice uno de los fragmentos de la novela. Lo inteligible borgeano se presenta así como uno de los ejes en torno al cual se organiza la trama de Invierno de impacto, una novela en la que nada termina de ser explicado del todo.

Lee Tremols es un escritor no muy exitoso, recién separado, con una hija y un hijo que no quieren estar mucho con él, un hermano que termina en un psiquiátrico y una madre que muere misteriosamente: Virginie Katu, una famosa y excelente pianista. Sin embargo, el texto rápidamente sumerge al lector en una especie de “jardín de senderos que se bifurcan” donde no faltan ni la intriga policial ni los escenarios exóticos ni las revelaciones de todo tipo. ¿Quién es en realidad Virginie Katu? ¿Qué misterio esconde cada uno de los otros personajes? ¿De qué manera el viaje a Túnez de Lee se transforma en mucho más que una experiencia personal?

No es casual que la novela mencione a Jorge Luis Borges o que el protagonista incluso sueñe con él, porque Bob Chow retoma varios de sus temas. Uno es el universo como algo inteligible, caótico, ya sea porque es el producto de un dios imperfecto, ya sea porque nosotros no podemos comprenderlo. De ahí la idea del laberinto como algo confuso en el que nos perdemos. El otro es el universo como algo ilusorio –“una simulación”, según aparece en Invierno de impacto–, y la tarea del escritor no es otra que multiplicar esas simulaciones. No solo Lee es escritor, también su amante Gwyneth Saint Germain y su extraño amigo Evans. Todos, además, proponen una escritura que cuestiona el mundo.

Más allá de los grandes temas mencionados, están las pequeñas tragedias personales que –también a la manera borgeana– representan el microcosmos que cifra el macrocosmos: las relaciones padre/madre/hijos; la imposibilidad de conocer realmente al otro (y a uno mismo) y, en consecuencia, de entablar una relación profunda con él/ella; la soledad como algo constitutivo del ser humano; y por supuesto, el destino, el azar, “el dios detrás del dios” que está detrás de todo.

En cuanto a los escenarios, la novela transcurre en Buenos Aires y en Túnez: dos espacios muy diferentes, pero que terminan siendo espejo uno del otro, aunque cada uno con su mitología, su historia y sus personajes. Es que el viaje opera como una especie de revelación, pero también como el comienzo de nuevos interrogantes que quedan flotando cuando llegamos al último renglón.

Invierno de impacto es una novela difícil de encasillar, pero que sorprende no solo por el argumento y los temas que aborda, sino por las sucesivas capas que se van desplegando a medida que profundizamos en la lectura, lo que muestra a un autor que mueve los hilos sabiendo lo que hace.

Bob Chow, Invierno de impacto, Entropía, 2019, 163 págs.

Bob Chow es escritor y músico. Publicó las novelas El momento de debilidad (2014), El Águila ha llegado (2016), La máquina de rezar (2016), Todos contra todos y cada uno contra sí mismo (2016), Chocar el mono (2017) y cuentos en Mañana será diferente (2018).