#Netflix: Unorthodox, un fenómeno por estos días

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En su traducción al español la serie alemana Poco ortodoxa se ha convertido en un fenómeno en plena cuarentena global.

En el interior de una estricta comunidad religiosa de Nueva York, Esther, con apenas 19 años se convierte en esposa de un joven (también muy joven) de la colectividad pero cometerá un hecho extraordinario: Esty huirá de esa vida oprimida y opresora y logrará viajar a Berlin para cumplir un sueño, convertirse en música.

La historia de esta miniserie que la plataforma de las plataformas estrenó a fines de marzo, parte de la autobiografía de Deborah Feldman, una judía religiosa de la comunidad Satmar de Williamsburg, Brooklyn y pone una mirada feminista donde parecería imposible: una de las comunidades más rigurosas con sus mujeres. El aporte de esa exploración es altísimo. Esty es interpretada por Shira Haas (serie Shtisel), actriz israelí con enormes recursos gestuales y con un pequeño cuerpo que remarca la fragilidad de su personaje. Entre la peluca de la esposa judía y el jean y el pelo corto de la mujer libre, Esty atravesará un sinfín de situaciones en cuyo centro siempre estará el deseo de ser libre, cosa que la miniserie acierta en dejarlo en claro. Quién puede ir en contra de eso.

Altísimo nivel en el vestuario y la ambientación, casting y locaciones cuidadosas que mezclan la estética de Nueva York con la de Berlín para recrear la vida y costumbres de la comunidad jasídica en cuatro capítulos de un poco menos de 60 minutos cada uno de esta serie en coproducida por Almania y EEUU que podría haber conformado tranquilamente una película. Pocos hablan del excelente making off de la serie que explica y complementa no solo las elecciones temáticas sino también las estéticas que tuvo que atravesar

Intensa la escena de la boda entre Ester y Yanki revelando una de las la intenciones más claras de la serie: no dejar pasar detalle de la vida familiar y social (además de la íntima) de una comunidad que en pleno siglo XXI sigue apegada a sus tradiciones milenarias. Su fuerte voluntad documental se ve en la minuciosidad de los rituales, los gestos de los actores y los detalles en los objetos, pero también en el énfasis en el lugar secundario y paralelo de sus mujeres.

Esty será asediada por un primo (personaje muy interesante y con sus matices) al que se le asignó la tarea de ir a buscarla. Ambos personajes representan los modos que los judíos actuales ven el presente de esa colectividad castigada durante el nazismo: la muerte, los ghettos, los ex campos de concentración. Protagonista absoluta, la ciudad de Berlin prevale con sus espacios cargados de una historicidad ineludible conviviendo con aquellos de vida creativa como la escuela de música. “Los lugares son solo lugares” dice uno de los chicos que estudia allí. Ni memoriales, ni espacios de memoria, solo lugares.