Nicolás Herzog, director de “La sombra del gallo”: estrenar por streaming en tiempo de cuarentena

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Luego de darse a conocer con los documentales Orquesta roja (2009) y Vuelo nocturno (2016), el realizador Nicolás Herzog acaba de estrenar La sombra del gallo (2020), film de reminiscencias noir que aborda la trata de mujeres desde una perspectiva expresionista. En esta entrevista con Leedor, Herzog habla de su paso a la ficción, del universo de su película y, claro, de los pormenores propios de haber estrenado en medio de una pandemia mundial. La sombra del gallo está disponible en la plataforma Cine.ar.

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Ezequiel Obregón: Siempre se habla del “pasaje” del documental a la ficción. Y se piensa como un “quiebre”. Voy a plantear lo inverso: ¿qué continuidad ves desde tu rol de documentalista hacia esta primera ficción?

Nicolás Herzog: La verdad que siempre me costó definirme como documentalista. En primer lugar porque tanto en Orquesta roja como en Vuelo nocturno , ya había hecho uso de algunos dispositivos narrativos propios de la ficción (la fascinación por la trama, el trabajo con actores, etc), es decir, nunca fui, digamos, un “garantista” del género documental. Pero si tengo que pensar en continuidades, en primer lugar pienso en Concordia, en sus calles, sus ruinas, su gente, que se repiten y multiplican. Y en segundo lugar en lo social-histórico-fantástico como una tríada que siempre juega una partida importante en mis películas.

EO: ¿Cómo fue la experiencia de rodar en Entre Ríos, en ese pueblo? ¿Sentís que el cine argentino se irá “federalizando”? Hubo otras experiencias más o menos recientes de producciones que tuvieron aportes provinciales.

NH: Hay algo del litoral como escenario que me atrae mucho. Concordia en particular es una ciudad con grandes contrastes, donde se conjugan lo popular y lo burgués de una manera casi patológica; donde las tramas del hampa llegan a todos los sectores, donde las ruinas de un pasado industrial se prolongan en los cuerpos, en las pieles. Es una ciudad fronteriza, sociológicamente cosmopolita, y todo eso es una fuente inagotable de recursos que me genera mucha atracción a la hora de encarar un nuevo proyecto. Con respecto a la federalización del cine argentino, creo que es un proceso sin retorno. En Entre Ríos estamos trabajando en un proyecto de ley de fomento audiovisual que esperamos pueda ver la luz en los próximos años.

EO: ¿Cómo fue la experiencia de escribir con otro guionista? ¿Cuál fue la génesis del proyecto?

Con Gabriel Bobillo, coguionista de la película, nos conocimos en 2012 mientras compartíamos un proyecto de Televisión Publica. Yo tenía una escaleta y nos pusimos a desarrollarla juntos durante un tiempo. La génesis del proyecto coincidió con el nacimiento de mi hija, que hoy tiene 8 años, y con un deseo profundo de poner en cuestión todo el andamiaje machista con el que me había criado en casa. Luego se coló lo social, el femicidio como tema, y todo el andamiaje del género cinematográfico.  En total fue un proceso de 8 años.

EO: Elegiste abordar la trata desde una puesta expresionista. El personaje de Lautaro Delgado Timruk por momentos se desdobla en su mirada sobre lo real/fantástico. ¿Por qué abordar un drama social desde esta mirada?

NH: La trata, como toda forma de femicidio, es un tema muy complejo de abordar. Mi intención fue más bien poner la lupa sobre la dimensión cultural, sobre la manera en que el paradigma de lo machista-patriarcal habita en los cuerpos y las formas de violencia en la que se manifiesta socialmente. Nunca fue mi intención investigar ni exponer, ni contar un caso en particular sino, insisto, abordar la problemática de lo masculino, desde el punto de vista de un hombre, una suerte de antihéroe, un condenado que carga un delito en su espalda, una culpa en su cuerpo y un deseo de redención y justicia en su horizonte. Esos elementos me permitieron abordar la trama desde el género cinematográfico a partir de ese cruce entre policial negro, western y cine fantástico.

EO: ¿Te interesa la mirada de la crítica? ¿Qué lectura hacés sobre lo que ha publicado?

NH: En general siempre han tratado a mis películas con respeto. Los periodistas hacen su trabajo como yo hago el mío. Lo entiendo en ese sentido y si aportan a la construcción de sentido de la película, bienvenidas sean las críticas, ya que contribuyen a reflexionar sobre lo que hago. Aunque todavía persiste cierto snobismo, sobre todo en los grandes medios, donde los periodistas de cine se cuidan más las espaldas a la hora de hablar y calificar una película, la idea del crítico ensañado con el autor o la obra, por suerte hoy es demodé. También convengamos que en esos grandes medios impera aun la voz masculina. En ese sentido, prefiero la reacción más libre, diversa, afectuosa o iracunda, genuina y menos mediatizada de los espectadores. En el caso de La sombra… me siento muy agradecido porque, siendo el femicidio un tema tan delicado, las críticas más elogiosas, sinceras y profundas provinieron de periodistas mujeres.  

EO:¿Cómo estás viviendo este momento, en plena explosión del Coronavirus? ¿Se puede pensar en otras formas de llegar al espectador? Siento que tu film lo merecería.

NH: Lo que está pasando con esta nueva pandemia excede obviamente nuestro control. Estrenamos el jueves 12 de marzo luego de una campaña de lanzamiento muy intensa y un día más tarde comenzaron las medidas sanitarias. Fue un fin de semana muy difícil. Luego, el lunes 16 cerraron los cines. Decidimos entonces continuar el estreno vía streaming por la plataforma Cine.ar hasta que podamos reprogramarla. Fue una decisión orgánica para este momento.