Crìtica de “La sombra del gallo”, de Nicolás Herzog

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Un gallo aparece subrepticiamente, su ojo es amenazante. Símbolo masculino por excelencia, objeto de riñas ilegales y belicosidad salvaje, el ojo del gallo despierta a Romàn (Lautaro Delgado) de una siesta en esa casa abandonada que dejó su padre policía al morir y que habrá que vender pero “esta floja de papeles”. La casa guarda secretos en los que lo familiar se mezcla con el oscurantismo de la corrupción y la impunidad policial. Dos fotos colgadas en la pared informan al espectador que Romàn también es o fue en algún momento policía.

En su primer film de ficción, Herzog (Orquesta roja) se mueve en las aguas de lo no dicho o lo que está apenas sugerido, y además lo hace en el contexto de un pueblo de provincia, con sus casas bajas y los amplios panoramas que el diseño sonoro de Matías Sorokin refuerza con notas que refieren al western. En ese pueblo se produce la desaparición de una joven mujer, justifificada por un “se caen al río y se las puede tragar la represa” por uno de los personajes, el inquietante Alian Devetac (ojo con este actor). La tensión entre una cosa y otra es buscada.

Román tiene un pasado doloroso del que no tenemos mucho conocimiento y un amor perdido que aparecerá en varias ocasiones en su delirio emocional. La amada se presenta fantasmàtica pero interactúa con èl (no lejos de la serie Riverside) convirtièndolo por algunos segundos en un ser feliz. Suponemos que esa será la motivación central que hace este recién llegado, con algo en el pasado que habrá que ir develando, husmee en pistas que se presentan, un grupo más de suposiciones que de certezas. Habrá que estar atentos a las señales, a los rasgos y los cambios de humor de los personajes, exterioridades a las que apela inteligentemente el realizador en la dirección de actores. Allí estará desplegada toda la violencia contenida que esta película contiene.

La denuncia que se hace es desde una voz eminentemente masculina y es hacia las redes de trata de mujeres de las cuales forman parte las policías provinciales.