“Constelaciones”, Remedios Varo en Malba: el poder de explorar el mundo interior

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En medio de la euforia de nuestro inicio de actividades en la semana de la mujer, el Malba inaugura “Constelaciones”, de Remedios Varo y vuelvo a tener la sensación de un hermoso territorio abriéndose: contar con todo el 2do piso del Museo de Arte Latinoamericano exhibiendo, hasta el 15 de junio, el exquisito universo que despliega la multifacética artista, brindándonos 120 obras, que incluyen pinturas, dibujos, catálogos, retratos, correspondencia y objetos personales como pequeños alhajeros, piedras y naipes.

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Se ingresa a la sala a través de un cortinado. Al otro lado, paredes verde oscuro y tenues luces cálidas nos introducen en el cosmos de Varo.

Para comenzar, una serie de retratos y fotografías entre los cuales se destaca un bellísimo autorretrato de 1951, en el cual su mundo interior escapa desde sus propios rasgos.

En la primera sala “Afinidades” podemos ver sus dibujos y bocetos, vemos el juego entre la línea recta, el trabajo milimétrico y técnico, junto con la línea abierta y el esfumado, creando a partir de este contraste la atmósfera particular de sus dibujos.

Con formación tradicional en Bellas Artes en la Real Academia de San Fernando en Madrid, se dedicó al dibujo publicitario en Barcelona, donde vivió desde 1932 hasta 1937, cuando se mudó a París con el poeta surrealista Benjamín Péret, en 1941 con la llegada de los nazis, se exilia a México. Un México revolucionado donde ya había dejado su huella el muralismo mexicano, Antonin Artaud y André Breton, la unión surrealista en este país nutre su trabajo, que había comenzado a desarrollar desde su vínculo con el surrealismo catalán y francés.

Desplegadas en mesas a lo largo de la sala podemos ver su correspondencia con Leonora Carrington, Octavio Paz, Kati Horna, Benjamin Péret, Óscar Domínguez, César Moro, Edward James, Gunther Gerzso, ilustraciones realizadas para la empresa Bayer, piedras, anillos, rompecabezas.

Los trajes, sombreros, accesorios y medios de transporte oníricos, las formas capullo tienen lugar junto con el estudio minucioso del espacio tridimensional en plano, influencia de la ingeniería hidráulica, adquirida de la profesión de su padre. Sus trabajos como “El malabarista” o “El juglar” (ambos dípticos de 1956) expresan ese trabajo de precisión en el análisis de la perspectiva y el uso de la tercera dimensión, que convierte sus espacios en surrealistas.

En un espacio a la derecha de la sala hay un pequeño apartado dedicado a la investigación sobre la realización de manos. La cantidad de bocetos e investigaciones nos muestran algo del carácter y la disciplina como rasgos de su personalidad

La siguiente sección es “Signos”, aquí podemos ver las obras que profundizan en su investigación sobre el tarot, brujería y alquimia, intereses que compartía con Leonora Carrington y que convierten sus universos en constelaciones muy próximas.

En “Maquinaciones” se profundiza en su trabajo el diseño de máquinas y medios de transporte, su ya mencionado vínculo con la ingeniería paterna, el diseño aplicado a la creación y desarrollo de un mundo interior en constante movimiento.

En “Bestiario” se pone el foco en su creación de personajes mitad bestia mitad humanes, alquimistas, y seres mágicos como Gato hombre (1943), Vagabundo (1957).

Por último, se encuentra la sección “Eros y Thanatos” donde se explora la profundidad de su vida interior, sus miedos y angustias, las exhalaciones de la mente y el deseo, la relación profunda entre el surrealismo y el inconsciente, a partir de los espacios abismales, las torres

y el humor, presente a la hora de crear y de nombrar sus obras, como Mujer saliendo del psicoanalista (podría ser Juliana) de 1960 y la espléndida La huida de 1961.

A veces el esgrafiado en óleo es desde donde crea la atmósfera surreal de los espacios, se destacan en su pintura la utilización de la perspectiva, los manchados que producen efectos de salpicadura, las incrustaciones de nácar. No se pierdan “Ícono” (1945) y “El flautista” (1955).

El mundo de Remedios Varo es profundo, minucioso, delicado, místico. Sus personajes, vestuarios y máscaras parecen componer un universo teatral, extenso y organizado. Artista multifacética que exploró el dibujo, la pintura, el diseño, la escritura.

Alquímico y onírico, con el poder y la fuerza de bucear en las profundidades de su propio mundo interior, como sólo las mujeres del surrealismo pudieron desarrollar.

Fotos: Sebastián Romania