Cahiers du Cinéma: ¿el fin de una era?

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En los últimos días de febrero, los matutinos más importantes del mundo daban cuenta, junto a otras noticias destacadas, la dimisión de la totalidad de la redacción de la mítica revista Cahiers du Cinema: que los 15 trabajadores habían presentado su renuncia, todos juntos.

Lo notorio es que esta noticia que ha generado un alto revuelo y que aún generará mucha polémica en el ámbito cinematográfico, en nuestro país, Argentina, un país con una enorme trayectoria en la industria de cine, no tuvo resonancia periodística. Algo que me parece avergonzante. Los cinéfilos criollos, sobre todo los que ya somos grandes, nos informábamos y formábamos a través de revistas como Cahiers du Cinema y muchas otras que ya no existen.

Estas publicaciones cumplían el rol de una escuela o talleres de cine. Nos abrían puertas a que pudiéramos dar riendas sueltas a nuestras imaginaciones, fantasías y deseos. Con cámaras de 8mm, Super 8mm y en minoría de 16 mm a cuerda y a cuestas, intentábamos de dar alas a nuestras pensares…

La influencia de estas revistas no eran solamente sobre los que querían filmar, sino también servía a los cinéfilos que acudían a ver una película desde otra perspectiva, nos enseñaron MIRAR a la pantalla…

La redacción de la revista, en un comunicado argumenta que; “Los nuevos accionistas incluyen ocho productores, algo que plantea un conflicto de intereses inmediato para con el ejercicio de la crítica”, apoyando “una cláusula de conciencia que protege los derechos del periodista en casos de cambios de accionistas”, según afirman en un comunicado publicado por la asociación francesa ACRIMED (ACtion-CRItique-MEDias).

Hace casi 12 años, la publicación más consultada de la crítica de cine internacional, fue comprada por Le Monde, uno de los periódicos más conocidos de Francia. Dicho periódico con reconocimiento mundial decide y vende la revista en 2009 a Richard Schlagman, quién dirigía la revista hasta estos últimos días y que llegó a un acuerdo para vender a un grupo de empresarios allegados a Macron y formado por productores y empresarios de cine y vinculados a la industria audiovisual.

La redacción dimitente aclara “que los nuevos accionistas conformado por ocho productores, algo que plantea un conflicto de intereses inmediato para con el ejercicio de la crítica” y “sean como sean los artículos publicados sobre las películas de estos productores, serían sospechosos de complacencia”.

También agregan que los nuevos dueños de la revista se quejan además de una intromisión en su labor y de una contradicción para con el espíritu de la revista. “Nos dijeron que debíamos ‘centrarnos en el cine francés’”, y que, “la crítica debía volverse ‘amable’ y ‘elegante’”.

Según los redactores, aliarse a los intereses de los nuevos dueños de la revista “sería distorsionar Cahiers para que sea un escaparate llamativo o una plataforma para promover el cine francés” y afirman que la revista nunca han sido ni lo uno ni lo otro, al contrario de lo que afirman los accionistas. Cahiers siempre ha ejercido una crítica crítica, asumiendo posiciones claras”.

A pesar de la dimisión de la redacción de la revista, según varios diarios, las nuevas autoridades no han anunciado el cierre de la misma, pero ante el hecho tan categórico y de magnitudes inimaginables, da la posibilidad y hace pensar en que se baje la persiana para siempre. Eso… sería el adiós más triste no solamente de una de las revistas más importantes del mundo, también para todos aquellos que les interesa la cultura cinematográfica.

Sentí como un deber escribir esta nota por el respeto y una gran amistad que me une a uno de los críticos. Y por lo tanto mi solidaridad con él y a todos sus compañeras y compañeros.  

Brevisima historia de una revista mítica

Cahiers du Cinéma es una revista de cine, fundada en en Paris, Francia, en 1951 por André Bazin, Jacques Doniol-Valcroze y Joseph-Marie Lo Duca. Supuso el desarrollo de la originaria Revue du Cinéma junto con los miembros de dos cine clubes parisinos: Objectif 49 y el Ciné-Club du Quartier Latin.

Los nombres ya mencionados Bazin, Doniol-Valcroze y Lo Duca fueron sus primeros editores. Entre otros también tuvo ese rol Éric Rohmer  en 1958.

Y pasaron  por su redacción críticos y teóricos de gran nivel: André Bazin, Luc Moullet, Claude Chabrol, Jacques Rivette, Jean-Luc Godard y François Truffaut. Todos ellos, fundadores de la Nouvelle Vague de la que también formarían parte Alain Resnais, Jacques Demy, Marcel Camus, Agnès Varda, Louis Malle y Roger Vadim, cineastas franceses de prestigio internacional.

Precursores en reivindicar a directores como Hitchcock, Ford, Hawks, Fuller, Ray, Buñuel, Lang, Rossellini, Bergman, Ophüls, Fellini, Mizoguchi, Welles, Antonioni, Pasolini, Fassbinder, Tarkovski, entre otros y hasta Leopoldo Torre Nillson, Favio, Lucrecia Martel entre muchos otros.

Une certaine tendance du cinéma français, el artículo que fue escrito por François Truffaut y publicado por Cahiers du cinéma en 1954, se convirtió en un auténtico iniciativo cultural que creó un movimiento renovador en la forma de comprender y entender el cine francés. Dicho texto, tuvo además dos motivos a futuro: situar a la cabecera como renovadores del discurso crítico, e infundir prestigio al oficio del crítico de cine.