Bong Joon-ho: Retrospectiva en el Cultural San Martín

0
257

Durante los viernes de marzo, a las 21 45 hs, en El Cultural San Martín (Sarmiento 1551), se llevará a cabo un ciclo de culto dedicado al director coreano Bong Joon-ho, en el que se proyectarán 4 de sus películas, en este orden: Mother (2009), Snowpiercer (2013), The Host (2006), y Memories of Murder (2003). En conmemoración de su nueva película, la ganadora del Oscar Parasite,todavía disponible en cines, el centro cultural nos presenta una oportunidad de hacer una retrospectiva exhaustiva del aclamado director. Por este motivo, podemos aprovechar este momento para hacer una recolección de las películas que se estarán proyectando en las próximas semanas, para discutir temas y motivos recurrentes que se ven en las películas elegidas, y cómo se relacionan no sólo entre sí, sino con el resto de su filmografía, incluyendo a Parasite y su proyecto distribuido por Netflix, Okja, del 2017.

Viernes 6/3: Mother (2009; 128’). Esta película es el segundo drama policial de Bong Joon-ho, en el que se enfoca en la historia de una madre que debe pelear para probar la inocencia de su hijo intelectualmente discapacitado, quien es acusado de asesinar a una niña en su pequeño pueblo. Se encuentra aquí uno de los motivos recurrentes en la filmografía de Joon-ho, que es una crítica de los sistemas socioestatales, en los que la gente, ya sea inocente o culpable, cae víctima casi por accidente. En este caso, como también se ve con mayor detalle en Memories of Murder, se enfoca en la negligencia del estado, mostrando una discriminación capacitista que termina afectando al personaje de Yoon Do-joon, el acusado del asesinato, sin poder tener una oportunidad justa de probar su inocencia. Pero si Mother es una película sobre la injusticia del sistema, también es una sobre la resiliencia de les individuales, y cómo irán hacia más de lo que se creían capaces para obtener lo que buscan. Y como es de esperar, el corazón de la película se encuentra en la madre homónima, cuyo nombre nunca es revelado, y su dedicación diaria a su hijo, mostrando un vínculo inquebrantable. Pero de ese mismo vínculo y esa pasión Bong Joon-ho se va a aprovechar, y llevará esa incondicionalidad a extremos éticos y morales en los que ese amor no sólo será puesto a prueba, sino también cuestionado hasta la raíz. Bong no da respuestas fáciles a los dilemas en sus películas, pero su deseo de llevar ideas tan frágiles y abstractas pero de todas formas palpables a sus máximos límites es parte de lo que lo convierte en un genio contemporáneo. Es un drama lento pero englobante, que se desenvuelve poco a poco con giros y vueltas altamente inspirados, con la grandiosa Kim Hye-ja al frente de todo.

Viernes 13/3: Snowpiercer (2013; 126’). La primer incursión del director al cine norteamericano, incluyendo a varios actores de primera línea (Chris Evans, Tilda Swinton, Octavia Spencer, Ed Harris, etc.), Bong aquí hace su interpretación de un mundo distópico, en el que la Tierra se ha vuelto inhabitable debido a un experimento fallido para tratar de resolver el calentamiento global, y los restos de la humanidad viven en un tren en constante movimiento, organizado jerárquicamente, en el que las élites viven en el sector delantero, y la población pobre subsiste en el sector trasero del tren, tratada como escoria. Es aquí donde comienza una revolución de les menos privilegiades para llegar al sector delantero del tren. Posiblemente su película más violenta y enojada, la película forma una alegoría de clases bastante directa, pero no por eso menos brutal. Es similar temáticamente a Parasite, en el sentido de que muestra la fuerte división entre clases debido al éxito rotundo del capitalismo, y cómo la clase baja es la que termina pagando por las extravagancias y aislación de la clase alta, pero se diferencia de esa película porque, mientras que Parasite se encargaba de mostrar una clase baja aceptando su rol en la sociedad, a tal punto que sus miembros luchan entre sí para ver quién lo tomaría, Snowpiercer muestra un reconocimiento de la injusticia del sistema, y un ideal más puro (e incluso inocente de parte de los personajes) de luchar para derribar esas barreras. Se da cuenta de cómo, incluso en tal extremo futurista como el que muestra, las estructuras de poder no cambian, mostrando la incapacidad de poder cambiar el sistema capitalista cuando el enfoque principal de les individues es poder sobrevivir. Pero esa intención y esa creencia de poder generar un cambio nunca es dejada atrás por la película. No importa si los intentos son exitosos o no, lo que importa es no romper esas creencias fundacionales; ese es el valor que enfatiza Bong aquí, y el que, una vez más, pondrá a prueba constantemente.

Viernes 20/3: The Host (2006; 119’). En el fondo, todas las películas de Bong Joon-ho son películas de terror. El terror que la gente común siente día a día cuando deben enfrentarse con sistemas diseñados para que pierdan y sufran. Nunca ese estado de horror fue tan claro en su filmografía como en esta película de ciencia ficción, en el que un monstruo creado por negligencia de la gente con poder sale a atormentar a una nación, y un padre humilde debe pelear para rescatar a su hija, que cayó en manos de este monstruo. Otra película furiosa, con sus efectos visuales dejados en el tiempo y un histrionismo notable en la actuación, Bong se propone a mostrar la fealdad de las consecuencias traídas por el capitalismo, particularmente el calentamiento global, mostrando la impunidad de un sistema que no está dispuesto a cambiar, y cómo las generaciones jóvenes son las que sufrirán más por esa ineptitud y falta de cambio. Este tema, junto con el motivo proambiente, lo volverá a tocar en Okja más de 10 años después, en la que también mostrará una victoria del sistema al que les personajes terminan adaptándose. Aquí, nadie gana, ya que la muestra de todo lo malvado posible no tiene un momento de calma; cada intento por tratar de controlar su impacto solamente hace que el monstruo se exacerbe, hiriendo a más y más personas en el camino. Y es ahí donde Bong nota, como en Parasite, la falta de interés de los poderes mayores de ayudar a la gente común, felices con generar peleas internas que no pararán hasta que esa gente se una en contra de una causa común; en este caso, salvar la vida de la gente que aman.

Viernes 27/3: Memories of Murder (2003; 130’). Basada en el primer caso de asesino serial en Corea del Sur, la película que le trajo a Bong fama en su país natal detalla una búsqueda incesante en manos de detectives ilusos y corruptos para encontrar a un psicópata que constantemente se les escapa, basándose en pistas que llevan a ningún lado, rumores pueblerinos, e instintos basados en corazonadas. Bong Joon-ho desde sus principios se dedicó a mostrar lo agobiante que es vivir en sistemas abrumadores que sobrepasan las buenas intenciones de la gente que vive debajo de él, y muestra cómo estos sistemas – en este caso, el sistema de justicia – suponen inherentemente un deterioro en las personas, como estas, bajo las circunstancias correctas, se convertirán en la peor versión de ellas mismas, adaptándose a sistemas que prosperan a partir de la negligencia, el egoísmo, y la habilidad de ser corrompido presente en cada une de nosotres. Estas implicaciones vuelven a aparecer en la familia Kim en Parasite, o la madre homónima en Mother, pero son presentadas más claramente que nunca en Memories of Murder, en la manera en la que estos detectives, tarde o temprano, harán cualquier cosa para obtener una respuesta, no importa si la tienen que formar ellos o no. Esa locura progresiva es lo que hace a la película, y logra encontrar un ritmo tan persuasivo que nos pone como audiencia en la misma página que los personajes; logra transmitir un cierto tipo de empatía particular, en la que nos hace preguntarnos cómo actuaríamos si estuviésemos en su lugar. Todo esto envuelto en una cinematografía hermosa, creando imágenes alegóricas y poéticas en el camino, explotando una belleza de sus lugares que se contrasta con la frialdad con la que se filman las escenas de crimen. Posiblemente uno de los mejores filmes de crimen de este siglo, y el momento en el que Bong Joon-ho encontró su estilo inigualable.

Y esto conforma gran parte de la carrera de un director tan prestigioso como lo es Bong Joon-ho. Un director duro y severo, que no se conforma con ninguna respuesta y nunca trata sus historias y sus personajes con condescendencia, un populista que siempre se pondrá del lado del pueblo y les menos privilegiades, que cuestiona sus propios ideales de frustración y furia anticapitalista, y que llena sus películas con mucha pasión y dedicación. Ya sea que esté contando una historia de crimen, ciencia ficción, acción, drama psicológico, o una sátira de todo lo mencionado, siempre mantiene una crítica social accesible y abierta a interpretación. Parasite es una obra maestra, pero estas 4 películas no están tan detrás.

El precio de entrada general es de $100, estudiantes y jubilados $70. Las entradas se sacan online en https://www.tuentrada.com, llamando a 4374/1251/59, o en boletería (Sarmiento 1551).