Crítica de “Sombras sobre vidrio esmerilado”, adaptación de Juan José Saer

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Adelina Flores es poeta, y una tarde de calor, mientras su hermana sale para ir al médico, ella espía a su cuñado Leopoldo que va a bañarse. Como en toda la literatura de Saer, las pequeñas escenas desencadenan grandes significados, y lo que se trasluce a través del vidrio esmerilado lleva a la protagonista a trascender ese ahora cotidiano. Al mismo tiempo, compone un poema de manera fragmentaria que muestra la imposibilidad de vivir la realidad plenamente y la necesidad de aferrarse a la ficción.

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Irina Alonso lleva adelante este unipersonal en el que, como Adelina, pone el cuerpo, escenario de las oposiciones que plantea el cuento: mujer/hombre, oscuridad/sol, espacio privado/espacio público, objeto/sujeto que mira. La actriz logra transmitir la fragilidad de Adelina, ese dolor silencioso que la acompaña, esa resignación frente a todo lo postergado, tanto que después de ver la obra es inevitable volver al cuento e imaginar que esa poeta que espía a través del vidrio no es otra que Irina. La caracterización que ella hace de la protagonista, sumada a su excelente actuación, nos pone frente a una impecable versión de un texto no pensado en principio para ser representado.

El espacio y los objetos que lo habitan también adquieren importancia: un sillón, un libro, una mesita, todo pulcro, antiguo, prolijo, como si la vida de Adelina siempre estuviera atravesada por esa sumisión al orden y a los mandatos, incluso en su mismo cuerpo de mujer virgen. Esos objetos, además, se asocian con los recuerdos, y de ahí emergen otros temas como el vínculo con el padre, la madre y la hermana, el deseo reprimido y el erotismo.

Irina Alonso viene presentando Sombras sobre vidrio esmerilado desde el 2011 en diferentes museos, bibliotecas y salas teatrales, y en esta oportunidad el Celcit le ofrece un escenario que, por la disposición de la sala, resulta especial para esta obra.

Ficha artístico-técnica

De Juan José Saer; Adaptación; Puesta en escena e Interpretación: Irina Alonso; Diseño de vestuario: Daniela Torta; Diseño de iluminación: Eduardo Spíndola; Asistencia de dirección: Alexis Fleita; Funciones: sábados, 20 h (hasta el 28 de marzo inclusive); Entrada: $400 (estudiantes y jubilados $300); Duración: 50 minutos; en el Celcit, Moreno 431.