Crítica de “Litio”, de Malén Denis

0
125

Litio es una carta al primer amor; ese que nos deslumbra y nos ciega, nos enciende y apaga, construye y destruye, todo al mismo tiempo. La historia habla sobre habitar lo ajeno, quererlo, cuidarlo; sobre los recuerdos que nos atacan y no nos dejan dormir algunas noches, y nos abrigan otras; y sobre los vínculos en casi todas sus formas. La protagonista le habla todo el tiempo a una persona sin nombre, un viejo amor, lo que le otorga a la novela un carácter dulce y triste, parecido a un poema o a una canción.

El personaje principal se dirige a aquella figura que ya no está. Su ausencia se encuentra no solo en el sentido metafórico –el del amor pasado que se transformó en algo oscuro, borroso y deforme–, sino también en el sentido literal: el que fue su novio sufre un episodio desconocido por el lector que lo obliga a irse de su casa y dejar a la protagonista como encargada de cuidarla mientras no está. La incertidumbre en torno a aquello que le sucedió a él le otorga a Litio un clima denso, casi terrorífico, al igual que los habitantes que el dueño del hogar deja atrás: sus gatos. Una madre con sus crías acecha a la nueva cuidadora, quien debe enfrentarse tanto a aquella compañía extraña y casi violenta como también, con cada noche que transcurre en la casa, a su propio pasado.

Podemos pensar a la novela como tres historias separadas. Por un lado, la romántica y melancólica, asentada en el pasado, pero que vuelve a la cabeza de la narradora y se nos presenta a los lectores como confusa y distorsionada. ¿Fue eso realmente una historia de amor? Probablemente sí, pero lejos está de ser una luminosa.

Por otro lado, tenemos el presente: la mudanza hacia ese hogar lleno de recuerdos y el vínculo de nuestra protagonista con los gatos. La madre protectora que cuida de sus nuevos bebés con actitud de fiera la remite a la protagonista a su pasado y a su madre, quizás no tan desesperada por cuidar de su cría como aquella gata. La mudanza en la novela no es solo hacia otra casa, es también hacia otra persona: una que puede asumir su propio pasado, mirarlo de frente; la mudanza se ofrece como metáfora de crecer.

Por último, la historia que se va hilando con cada capítulo, con cada recuerdo que va apareciendo de a poco y tomando sentido más hacia el final al enfrentar el pasado.

Inquietante y a la vez conmovedora, Litio genera ganas de resolver las pistas, de atar cabos. Es un desafío hecho novela que anima al lector a las más oscuras metáforas y asociaciones. Nos muestra también, al ser una dedicatoria al primer amor, el miedo a despegarnos, a dejar atrás las historias que nos hicieron felices y enfrentar aquellas que nos lastimaron.

Malén Denis, Litio, Concreto, 2019, 115 pags.

Malén Denis (Buenos Aires, 1989) publicó los poemarios Con una remera de Sonic, Youth (2009), Buscar drogas en Wikipedia (2014), Un gran incendio de vidrios (2017), editados por Nulú Bonsai, Brillante (Ludwig, 2017) y participó en la antología Otros Colores para nosotras (Continente 2018). Estudió producción de TV, filosofía y es magíster en Escritura Creativa por la Universidad Tres de Febrero. Creó el taller de Escritura e Intimidad, basado en su investigación sobre la narrativa en primera persona.