Música agradable y placentera en “Walls”, el debut de Louis Tomlinson

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Estos días, es muy fácil (incluso demasiado fácil) ponerse cínico con respecto a las carreras de gente como Louis Tomlinson. Salido de uno de los proyectos más masivos de los últimos años, la boy band One Direction, ya es complicado poder vender críticamente a los miembros de una banda percibida por los críticos como plástica, vacía y manufacturada, inherentemente sin valor artístico (todas percepciones increíblemente falsas si une se pone a escucharlos en serio), cuando estos embarcan en carreras solistas. Y es incluso más complicado poder vender a alguien como Louis, quien nunca fue necesariamente el miembro más carismático o icónico de la banda, siempre siendo dejado atrás por figuras más distinguidas. Pero es allí donde la simpleza de un disco como Walls logra encontrar su nicho. Louis, dejando todas las pretensiones de ser una estrella pop de lado y enfocándose en simplemente escribir y cantar buenas canciones, logra encontrar una belleza que, aunque no sea muy especial, hace que este disco logre justificar su existencia.

Vale destacar que, durante su tiempo en One Direction, Louis era un compositor consistente detrás de escenas, co-escribiendo casi 40 temas durante los 5 años de la banda, desarrollando una sensibilidad melódica que hace que Walls suene como un disco que no parece haber tomado mucho esfuerzo para hacer. Louis abiertamente toma muchas influencias del Britpop de los 90, específicamente de la banda Oasis – a tal punto que la canción titular está co-escrita por Noel Gallagher – y es impresionante como tan naturalmente logra hacer redundante casi toda la carrera de los hermanos Gallagher en tan poco tiempo. La primer canción del disco, “Kill My Mind”, tiene tanta desenvoltura en sus varias melodías – antes de llegar siquiera al estribillo, ya hay tantas vueltas y giros tanto en la voz de Louis como en la guitarra acechante y el órgano juguetón, que invalida el 90% de la música de Oasis; y el estribillo en sí es masivo, como pocos lo han sido este último año. Temas como “Habit”, “We Made It”, “Walls” y “Only the Brave” siguen muchos de los mismos trucos melódicos ya usados durante décadas – este es un disco que no se avergüenza de sus influencias. Pero si hay algo que realmente eleva a estas composiciones y logra que el disco evite caer en las trampas en las que cayeron Oasis una y otra vez, es Louis como cantante. Durante todo el disco, Louis canta con una humildad conmovedora; realmente suena como alguien que cree lo que está diciendo, siempre poniéndose al nivel del oyente, como si estuviese al lado tuyo. Tal vez no sea el intérprete más carismático o profundo del mundo, pero sí es uno muy sincero, y esa falta de arrogancia le da a muchos de los temas una calidez muy apreciada.

También ayuda que, dentro de todo, suenan bastante bien. La producción en general es bastante competente, con tonos refinados pero no finos, y sin demasiadas cosas que resalten para bien o para mal. Sin embargo, hay un problema que hace que Walls sea un poquito peor de lo que podría haber sido: la instrumentación en sí. Dentro de todo, aunque suenen bastante bien y manejen las composiciones sin mayores problemas, los instrumentales no contienen mucha textura o melodía, apegándose a la voz de Louis como la atracción principal sin interrumpirlo en la mezcla. Y lo que sucede aquí es que cuando la instrumentación es tan básica y apegada a seguir las composiciones sin florecer demasiado, cuando el sonido no encaja del todo, es bastante notable y hiere el tema. Una canción que debe alzar y resonar en su magnitud como lo es “Two of Us”, el tributo a su madre fallecida (“Hasta el día en que muera, viviré una vida por los dos”), termina desplomándose en una mezcla que suena como un bloque sin bajos, todas las frecuencias altas al frente de todo, la voz de Louis comprimida y escondida, y tonos de teclados feos y baratos. O incluso en un tema bien producido como “Fearless”, el instrumental parece tener miedo de crecer y alcanzar los anhelos de las letras y las melodías, y se queda en una intensidad media y la canción se estanca. Este es un problema que, incluso si no arruina varias de las canciones, hace a une pensar cómo hubiera sonado con un poco más de atención al detalle.

De todas formas, hay que apreciar la delicadez de las canciones, ya que, incluso si ningún tema tiene la ambición de “Miss You” lanzada hace 2 años (una canción espectacular que combina pop punk, britpop, electrónica y R&B perdido en una neblina post-ruptura épica), melódicamente hay mucho para encontrar acá. Temas como “Don’t Let It Break Your Heart” y la increíblemente pegadiza “Habit” contienen progresiones y sentimientos líricos que hubiesen encajado en los últimos discos de One Direction (y sobre todo “Habit” se hubiese destacado), pero no se queda en ese molde por mucho tiempo. Hace su tema pop radial en “Always You”; reflexiona sobre amores que no pueden volver del todo en “Too Young”, encima de una melodía simple pero impecable; encuentra una tensión interesante en “Walls”, cantada con mucha pasión con un toque de cansancio afectado por la perseverancia para poder mejorar como persona; mira para atrás para apreciar el presente en “We Made It”, la joya del disco, en donde la música y las letras logran capturar el idealismo de la juventud en sus mejores momentos; se enfada con sus sentimientos hacia otro que no parece reaccionar a lo que él tiene para decir en “Defenceless”, uno de los temas mejor escritos del disco; y termina el disco con la breve “Only the Brave”, con una guitarra áspera y seca, y demostrando melódica y líricamente un agotamiento palpable, alejándose de los ideales de amor y rindiéndose ante una soledad que no puede nombrar. Es un final sombrío, pero que abre puertas que el disco no había ni tenido en cuenta cruzar.

Si se puede describir a Walls en una palabra, es reconfortante. No aspira a demasiado, pero por eso, no falla. Es un disco hecho con mucho amor y mucha conciencia de lo que es, y de lo que será para les que lo escuchen. Al centrarse en lo que puede hacer, y combinándolo con lo que quiere hacer, Louis Tomlinson logra encontrar un sendero estable y fructífero. Sabe lo que tiene para ofrecer, y sabe cómo presentarlo, y en los breves momentos en los que se sale de lo predeterminado, son generalmente un éxito. No será el disco más excitante o energético en el mercado, pero es uno humilde, algo que rara vez se ve en artistas en esta línea, y esa humildad es la que va a mantenerlo a flote en una carrera solista muy prometedora.

Spotify: https://open.spotify.com/album/4F4wlAmPyUVCyISxlePFL9

Apple Music: https://music.apple.com/ar/album/walls/1482184174