Teoría King Kong: una triple (a)puesta teatral

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    En una coyuntura en la que el cuerpo parece empezar a ocupar un lugar central en las manifestaciones, y en un momento histórico en el que el colectivo LGBTIQ+ y las mujeres somos parte presente de la agenda política de nuestro país, se lleva al escenario del Teatro Nacional Cervantes Teoría King Kong, una adaptación de la obra homónima de Virginie Despentes y traducida por el filósofo trans Paul Preciado.

    La propuesta, en realidad, es una puesta (y una apuesta) triple: Andrea Bonelli, Mercedes Morán y Soledad Silveyra, dirigidas por Mónica Viñao, Romina Paula y Claudio Tolcachir, respectivamente, ponen sus cuerpos y sus voces en escena para que -a través de la lectura performática- se acuerpe a Despentes, la autora de este manifiesto feminista que reivindica el placer, el goce, la sexualidad, la liberación y que, además, es un interesante recurso para poner en cuestionamiento el arquetipo masculino cis hegemónico que el heterocispatriarcado supo construir y sostener en detrimento de otras formas posibles de masculinidad.

    Tal como ya fuera mencionado, Teoría King Kong se encuentra dividida en tres propuestas: “Porno brujas”, protagonizado por Andrea Bonelli; “Chica King Kong”, en la piel de Mercedes morán y “Durmiendo con el enemigo”, a cargo de Soledad Silveyra. Sin embargo, esta división conforma una suerte de unidad narrativa a través de frases de texto que son mencionadas en todas las puestas y, también, por medio del recurso de los videos en primer primerísimo plano que aparecen en pantalla grande.

    “Porno brujas” comienza con Bonelli, de pie, frente a una suerte de púlpito, leyendo. Mientras, imágenes de frutas y comida se suceden y se funden con fragmentos de cuerpos, recordando al concepto de food porn. “La imagen porno no da la posibilidad de elegir lo que te excita”, dice la actriz, parafraseando a Despentes. Y es cierto. Así como se nos van los ojos por tal o cual plato o menú, del mismo modo la pornografía. Y con ella, nuestras sexualidades. La becaria doctoral y profesora, desde 2016, del que –se presupone– es el primer Seminario sobre pornografía y pospornografía de la Argentina[1], Laura Milano expresa: “Afirmar el placer como afirmación vital, como agencia erótica y como gesto de autodefinición.” (2019: 38)[2]. Pues bien, “Porno brujas” puede pensarse como esa afirmación del placer. Y visibilizarlo es, también, una decisión política.

    De espaldas a lxs públicxs, recostada en una silla y mirando la pantalla grande, Mercedes Morán deviene en la “Chica King Kong” mientras unos ojos gigantes aparecen en pantalla y la miran leer, conformando una suerte de mise en abyme en la que el mirar se vuelve protagonista: hay unos ojos que miran a alguien que-mira-una-hoja-y-lee mientras otros tantos ojos miran no solo la escena de lectura performática sino también la imagen de pantalla. Es en este instante en el que Morán describe los mecanismos de la escena de la película King Kong al tiempo que la sombra de esta actriz se proyecta en la pantalla. Todo, así, parece volverse un gran montaje, una mise en scene en la que la pulsión escópica atrapa y nos entrega a la obra. “Este es nuestro mundo moderno”, dice Mercedes evocando a Virginie. Se da vuelta y nos interpela durante los casi 60 minutos que dura su estancia en el escenario. Nosotrxs, interpeladxs, no podemos dejar de mirar.

    “Durmiendo con el enemigo” es la última parte de la tríada representada en el Cervantes. Aquí, Soledad Silveyra aparece en escena con una remera que tiene una calavera. Algo así como un memento mori que la vuelve, incluso, aún más vital y sanguínea. Podemos atrevernos a afirmar que “Solita” interpreta la versión más punk de la tríada, mientras lee o recita de memoria pasajes del capítulo en el que la francesa Virginie Despentes habla acerca de su ejercicio del trabajo sexual y lo reivindica. Con una puesta osada pero que no descuida el humor, contundente al tiempo que amorosa, Silveyra nos acerca al libro de Despentes y nos transmite un mensaje claro y urgente acerca de la violencia: “Lo que resulta violento es el control que se ejerce sobre cada una y cada uno de nosotros, la facultad de decidir por nosotros lo que es digno y lo que no lo es.” (2007: 72)[3]

    En resumen –y tal como ya se mencionó– no es casual que el Teatro Nacional Argentino haya tomado la decisión de poner en escena una obra de la envergadura de Teoría King Kong (proyecto oportunamente pensado por Alejandro Tantanian), en un momento en el que las reivindicaciones de los movimientos transfeministas y LGBTIQ+ han sido canalizadas tanto bajo el Ministerio Nacional de las Mujeres, Géneros y Diversidad como del Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires. Llevar al escenario y sostener una propuesta artística como esta conforma, también, una feliz decisión que traccionará para seguir desarrollando una sociedad cada vez más justa. Cada vez más libre.

    …Y dicho esto, buena suerte, chicxs, y mejor viaje.

    Ficha técnica

    Elenco: Andrea Bonelli, Mercedes Morán, Soledad Silveyra
    Dirección: Mónica Viñao, Romina Paula, Claudio Tolcachir
    Producción: Silvia Oleksikiw
    Jefa de escenario: Adriana Cuellar Ramírez
    Asistencia de dirección: Matías López Stordeur
    Realización audiovisual: Julián Setton
    Diseño audiovisual: Alejandro Maci
    Iluminación: Eli Sirlin
    Vestuario: Ana Markarian
    Escenografía: Micaela Sleigh

    Agradecimientos: Ajaf cinema, Alejandro Blajeroff, Federico Bracken, Facundo Capeletti, Lautaro García Candela, Alejandro Granado, Diego Impagliazzo, Sol Lopatin, Manuela Martínez, Emanuel Miñio, Romina Peloi, Florencia Sasso, Juan Segundo Alamos, Clara Vázquez Prim, María Eugenia Vega.


    [1] N. de lx A.: Este Seminario, que ya lleva cuatro ediciones se dicta en la Carrera de Artes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y ha logrado instalar cuestionamientos y reflexiones no solo en torno de la pornografía, los géneros y las sexualidades sino también de las imágenes que circulan en torno de estos campos.

    [2] Milano, Laura (2019) Un porno propio: escena cultural, activismo y sexualidades en la pospornografía en Argentina (2011-2018) (Tesis Doctoral). Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

    [3] Despentes, Virginie (2007): Teoría King Kong. Barcelona: Melusina.