Crítica de “Fuera de cuadro”, de Daniel Böhm

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Ya desde el título, Fuera de cuadro nos remite a una de las pasiones del autor: el cine. Y como en toda escritura en primera persona, nos coloca frente los límites entre la ficción y lo biográfico. La novela cuenta la historia de Daniel a partir de los vínculos con su familia (en especial con su padre y su madre), con sus amigos y con la religión a la que pertenece.

El texto se arma a partir del recuerdo, aunque queda claro que este es siempre una reconstrucción desordenada, como pasa siempre que uno evoca su pasado. Sin embargo, surgen claramente ciertos temas que recorren el libro: la muerte y la enfermedad, los ritos y las ceremonias, la identidad judía. Estos temas, a su vez, se relacionan con el título, con ese sentirse fuera de cuadro que experimenta el protagonista vaya donde vaya. Por eso, es clara búsqueda que Daniel realiza a través del cine, la medicina, el hipnotismo, la psicología o el paracaidismo, todas excusas para encontrarse a sí mismo.

Otro eje que se conecta con el recuerdo es el contar, y en ese contar hacia atrás, está la herencia de la madre con sus relatos, las historias familiares sobre el Holocausto, un ir y venir que también se inscribe en la historia del pueblo judío, pero además de la Argentina a través de la mención al peronismo o a la última dictadura con sus desaparecidos.

Antes hablaba del cine, y sin duda, el estilo de Daniel Böhm se nutre de esa narrativa de imágenes, lo que se nota en las descripciones, en especial de los personajes dentro de pequeñas escenas: el rabino que le ofrece sexo al protagonista, la madre que se opera su nariz, o Leopoldo, ese hombre de 80 años que vive en lo alto de un morro, entre otros, son presentados cinematográficamente, casi diría “actuando”.

Fuera de cuadro es la primera novela del autor, quien además publicó textos en distintas revistas literarias.

Daniel Böhm, Fuera de cuadro, Cienvolando, 2019, 136 págs.