Crítica de “Bajo lluvia, relámpago o trueno”, de Fermín Eloy Acosta

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Todo libro se escribe dentro de un universo de referencias culturales, históricas, políticas e intertextuales. Bajo la lluvia, relámpago o trueno nos lleva hacia una Argentina del siglo XIX y nos recuerda algo de “La Cautiva” de Echeverría, o de la literatura de los viajeros que recorrían nuestro territorio enfrentando diferentes peligros y haciendo camino al andar. El título remite a Macbeth de Shakespeare, según nos indica uno de los epígrafes. El otro, de El río de las congojas, de Libertad Demitrópulos, ubica el texto dentro del grupo de novelas históricas contemporáneas que se proponen rescatar otra mirada sobre nuestro pasado.

Tres mujeres y un hombre recorren la pampa para llegar a Villa Evangelina y enterrar a una muerta que llevan en un cajón, cumpliendo así la promesa que le hicieron. La muerta es la madre de la protagonista y de Elena, y hermana de Rudes. Ellas contratan a Pedernera para que las guíe a través de un camino lleno de peligros, de presencias fantasmagóricas y de malos presagios. Ya desde el comienzo, un grupo de pajarracos vuela cerca de ellos, y de inmediato recordé el comienzo del Cantar del Mío Cid, donde aparece la corneja que era un ave que anunciaba dichas o desgracias, según de qué lado aparecía. En la novela de Fermín Eloy Acosta, la mala suerte acompaña a los personajes a lo largo del camino, lo que rodea todo el relato de un halo de superstición, de misterio, de inminente desgracia que va cayendo sobre los personajes.

Pedernera acusa a las mujeres de ser las causantes de la desgracia: “Incendiaron un rancho, acarrearon accidente, echaron mal agüero sobre cualquier cosa como se echa ropa sucia. Si hasta nos persiguen los animales del campo como a la carne podrida”. Un hombre frente a tres mujeres, lo masculino y lo femenino peleando para sobrevivir. Las novelas históricas están llenas de estos relatos de viajeros, pero en este caso la originalidad es la narración desde el punto de vista de una mujer que, además, dialoga con su madre muerta que le da órdenes y la incita a no dejar inconclusa su misión. A través de los recuerdos y de lo que ocurre en el presente de la historia, aparece clara la sororidad como cualidad imprescindible para sobrevivir. Desde los consejos de la madre cuando eran chicas: “…al monte no vayan, del monte no se entra, no se sale, salvo que sean grandes. Al fortín salvo que lo necesiten” hasta la Remington que lleva Rudes encima todo el tiempo, el peligro es una constante que une a las mujeres que están a la merced de la naturaleza y de los hombres que acechan.

El epígrafe de Shakespeare que mencionaba al comienzo también se puede leer desde la idea de lo trágico como signo de los personajes. Hay una urgencia, llevar una muerta que se está descomponiendo y enterrarla, hay enemigos, hay un destino que se erige inexorable, todos elementos de la tragedia clásica que, en la novela, se traducen en cuatro partes (actos) separados por los pasajes donde la madre toma la palabra. Jorge Luis Borges, en su cuento “There are more things” (título que remite a Hamlet de Shakespeare), afirma al comienzo: “El hombre olvida que es un muerto que conversa con muertos”, aunque la protagonista de Bajo lluvia, relámpago o trueno está condenada a no poder olvidarlo.

Lo que hace también original a la novela es el manejo del lenguaje que hace el autor rescatando palabras que remiten al pasado o a una tradición literaria: un lenguaje pulido, cincelado, elegido con una precisión destacable. Y a partir de ese lenguaje, las descripciones adquieren una importancia fundamental: “Una luz cetrina nos pintaba las caras, el galopar de los caballos hacía rato era el mismo. Las mariposas de noche venían al farol en racimo. En pedazos acarreaban el peligro de afuera: lo que dejaban, capa fina de polvo que desaparecía sobre nuestras manos…”;  “…de nuevo vi la boca del cielo que se tragaba la tarde”; “Si hasta el canto de los chajás, las golondrinas, los teros, todos parecidos, todos lo mismo, en ramillete, reunidos, afinaban misma melodía mientras se apagaba la tarde”.

Bajo lluvia, relámpago o trueno fue premio del jurado novela en la Bienal de Arte Joven Buenos Aires, en el 2019.

Fermín Eloy Acosta, Bajo lluvia, relámpago o trueno, Entropía, 2019, 194 páginas

Fermín Eloy Acosta, nació en Olavarría. Es escritor y guionista.