Nueva York: te contamos sobre la nueva museografía del MOMA

0
232

Objetos surrealistas/Historia del arte surrealista/El arte de lo múltiple

Arte de las ideas/Cuatro fotógrafos, cuatro lugares/

La guerra, adentro y afuera/Florine Stettheimer y compañía/

Readymades en París y New York

Lirios acuáticos de Claude Monet /La ciudad como escenario

Fronteras internas y externas/Richard Serra/Historias verdaderas/

Transfiguraciones

Estas sugestivas frases, nombran algunas de las salas del nuevo MOMA, el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de Nueva York.

Desde octubre del año pasado, el MOMA ha ampliado su estructura edilicia (y sus horarios de visita) replanteándose el espacio para mostrar sus contenidos de otra manera, más horizontal, menos predecible, menos jerárquicamente. Lo que ha cambiado es el paradigma de un museo, renovando así su abordaje artístico.

Tal vez las nuevas narrativas inclusivas e interactivas que nos invitan a explorar y a comprometernos con lo que estamos mirando, nos resulten extrañas por lo inesperadas al corrernos desde un lugar pasivo expectante a un lugar de interacción, reinvención y aprendizaje.

La noción de permanencia o conservación de objetos se altera, éstos pueden ser los mismos, pero el mundo ha cambiado, nosotros hemos cambiado y somos capaces de producir innumerables significados e interpretaciones que antes no podían tener lugar. Se trata de una reconfiguración del museo, sus salas y las obras. En este sentido cobra una fuerte presencia la nueva perspectiva de género con una evidente inclusión de mujeres y variedad de etnias de las personas artistas en un giro hacia la corrección política histórica que suena forzado, pero como lo vociferaban las Guerrilla Girls, es necesario.

Según “Potential Histories, Unlearning Imperialism” último libro de Ariella Azoulay[1] la idea de “unlearning” o des-aprendiendo, en referencia al tema del imperialismo tan fuertemente arraigado, parece florecer en esta nueva etapa del MOMA. La tecnología del imperialismo funciona vía la categorización y el refuerzo de la línea de progresión en el tiempo, limitando a este marco condicionante la percepción de personas u objetos. Para Azoulay un museo es el lugar adecuado para intentar desaprender y deconstruir estas categorías.

Durante mi visita, tuve que desandar mis expectativas confortables (sólo por ser conocidas) para encontrarme con un fluido de obras e ideas que se iban procesando con el recorrido. La reorganización de las obras, en su alcance y profundidad, muestran el remixado de materiales, rompe con divisiones departamentales y propone nuevos accesos a reconocidas obras de la colección permanente, todo lo cual nos habla del presente y futuro de una nueva generación curatorial.

Algunas de las salas que visitamos, relataremos aquí, Objetos Surrealistas, Historia del Arte Surrealista y Arte de lo Múltiple, nos enfrentan a la nueva narrativa (mientras no puedo dejar de pensar en la fuerza del surrealismo expresado por mujeres)  “El Mago” (1956) la pintura de Remedios Varo, dialoga con el “Objeto” (1936) la taza forrada en piel de Meret Oppenheim, con  “Pelo Rapado” (1940) de una Frida Kahlo vestida con traje de hombre  y con “Pequeño Teatro” (1934) , diorama  Salvador Dali.

 Alberto Giacometti y Leonora Carrington aparecen juntos con obras que se llevan más de 20 años entre si… ¿Qué tienen en común?  La posibilidad del diálogo que nos sumerge en el surrealismo, y nos permite entender el lenguaje de lo surreal. Sólo tenemos que ser permeables a lo que nos dicen los utensilios, la magia, la sexualidad y la potencia de los objetos cotidianos, que como dijera Magritte “nos gritan fuerte”. Ahí está el surrealismo como vivencia no como imperativo académico-narrativo.

Un texto curatorial, ploteado en la pared, cercano a “El sueño” de Rousseau (1910) que muestra a una mujer dormida en una exótica y exuberante jungla, cita a André Bretón quien anunció el surrealismo en 1924, declarando al arte como un regreso al “Wild eye” u ojo salvaje que no se logra ni por convención ni por razón. Un mensaje didáctico ideológico para les visitantes de hoy.

Junto a esta sala, la contigua, Arte de lo Múltiple, muestra obras de 1960-70 desde la vehiculización que hiciera Joseph Beuys de objetos que permiten la circulación de las ideas hasta los productos redymade que aluden a la cultura del desperdicio y consumo como las fotografías de Richard Hamilton.

A continuación, visitamos Arte de Ideas, sala donde la idea es la obra de arte, señalando cuestiones políticas, de género y raza en diversos soportes: “Identidad” de Ana Mendieta o “Algunas Mujeres Artistas Americanas Vivas”, con cita a la última cena, de Mary Beth Edelson.

La Galería que reúne a Florence Stettheimer, pintora, poeta y diseñadora y sus amigos, muestra a Marcel Duchamp y su obra “French Window” atribuida a su alter ego, Rose Selavy intentando borrar distinciones entre arte decorativo, público y doméstico. Da cuenta de una interacción entre arte y artistas.

También contemplamos a Duchamp, Man Ray y Francis Picabia, como artistas modernos que criticaron a la modernidad haciendo referencia a productos industriales que definieron la vida contemporánea.

Seguimos nuestro recorrido aleatorio, y volvemos a ver los “Lirios de Agua” de Monet, un suspiro de naturaleza entre tanto cemento para seguir en este espiral de experiencias artísticas en la sala “Ciudad como un Escenario”, y la muestra de Richard Serra “Equal”, seis cubos de hierro fundido que pesan cada uno alrededor de 40 toneladas, una experiencia apabullante que en su sublimación nos invita a la contemplación…  ¿diferente de aquella que experimentamos momentos antes frente a los lirios de Monet? oportunidad para seguir reflexionando.

A medida que nos desplazamos por otras salas, siguen las artistas: Graciela Carnevale, Ewa Partum,Julie Mehretu, Doris Salcedo, Chris Ofili, Ellen Gallager, Isa Genzken, Rineke Dijkstra, Marlene Dumas, Geta Bratescu, por mencionar algunas.

¿son tantas en verdad o es que no estoy acostumbradas a su justa e imprescindible presencia…?

La ampliación del museo costó 450 millones de dólares y el espacio que hoy ocupa es de 12.000m2. Más que una ampliación es un re-invención. Las colecciones permanentes se refrescan alrededor de un eje temático -no cronológico, que puede unir una obra maestra con una obra de menor importancia que la acompaña inesperadamente. Tal el caso de la pintura de Picasso “Les Demoiselles d’Avignon” (1940) junto a “American People Series #20 Die” (1967) una pintura de Faith Ringgold artista y activista afroamericana. Si el logro de la reinstalación consiste en reorientar narrativas blancas y patriarcales, acá pudo haber una oportunidad muy interesante escribe Laura Raicovich para Hyperallergic, preguntándose qué pasaría si en vez de mudar a Ringgold cerca de Picasso se hubiera procedido de manera inversa.

Parece que mucha tinta se ha derramado analizando al nuevo MOMA. Hay algo indudable, el museo ha crecido y tal vez el dicho “No pain, no gain”[2] explique el costo no monetario, sino afectivo-politico del cambio. Mientras tanto espero poder completar mi visita en otra oportunidad.


[1] Hyperallergic/hyperallercig.com 9-1-2020

[2] No pain no gain, no hay crecimiento sin dolor o sin sacrificio, no hay beneficio.

Remedios Varo

Meret Oppenheim
Leonora Carrington
Mary Beth Edelson
Marcel Duchamp
Francis Picabia
Faith Ringgold
Ana Mendieta
 Isa Genzken
Rineke Dijkstra
Marlene Dumas
Ana Mendieta