Vida Cotidiana, Intimidad y Clandestinidad: Félix Vallotton en NY

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Segunda Parte, “Pinturas del Desasosiego”, de Félix Vallotton

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Félix Valloton (1865-1925) da cuenta, como ningún otro artista de su generación, de los vaivenes políticos y sociales del fin de siglo diecinueve en París. Tanto en sus pinturas de tonos oscuros y sugerentes como  en sus grabados austeros, supo burlarse de la burguesía y de la agitada vida urbana con un tono agudo y ocurrente.

Nacido en Lausanne, Suiza de una familia protestante, se mudó a París en 1882 para estudiar arte. Por esos tiempos los asesinatos políticos y las acciones anarquistas eran habituales en París, mientras que el gran avance en las artes no tenía precedentes. Fue así, en una atmósfera de inestabilidad social y lanzada creatividad que Vallotton floreció como artista. Escribió e ilustró para publicaciones radicales dejando clara su ideología izquierdista según podemos apreciar en sus grabados en madera.

El gran espaldarazo llegó con su matrimonio, ya que se casó con la hija de un famoso comerciante en arte, Alexandre Bernheim, obteniendo así estabilidad financiera y el favor del mercado. Comenzó a pintar, produciendo imágenes tan hermosas como inquietantes, perturbadoras y desasosegadas.

Tanto la vida como el arte de Valloton caen por fuera de la principal corriente narrativa de la historia Europea de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Durante un tiempo formó parte del grupo vanguardista Nabis, forjó amistades y adopto momentáneamente su estética. Aunque finalmente prevaleció su particular punto de vista y su determinación singular.

Esta muestra comienza con una presentación especial, dos retratos de Grete Stern juntos, uno realizado en 1905 por Picasso, muy famoso, perteneciente al patrimonio del Met y el otro, que fuera pintado un año más tarde por Vallotton, ambos presentes gracias al préstamo del coleccionista. Si bien Stein como sujeto, criticó ambas obras, se quedó con la de Vallotton. Así describe ella su forma de pintar:

Para pintar un retrato, primero hacía un sketch en crayón, y luego comenzaba a pintar en la tela de arriba hacia abajo como quien baja una persiana con movimientos tan lentos como los de un glaciar suizo.

Cuatro de sus obras dan cuenta de su sensibilidad y agudeza al representar escenas en interiores: “Cena a la luz de una lámpara” (1899) presenta a su nueva familia, la hija del comerciante en arte, viuda con hijos  en una atmósfera fría, carente de intimidad. “La casta Susana” en la que revierte la historia bíblica, ya que el personaje femenino es una avezada seductora de hombres mayores en los límites del sofa rosa. “El Provinciano”, como muchas de las obras de Vallotton explora las complejas y a menudo tirantes relaciones entre los sexos. En esta obra la sofisticación femenina contrasta con la simpleza provinciana del varón de contornos redondeados, vulnerables. En “La Mentira” una de las varias realizadas con este nombre, las formas de los personajes y los colores se entrelazan con la decoración interior en un escenario compacto. La primera de las obras es un óleo sobre cartón, las segunda y tercera oleo sobre tela y la última, de las más famosas, oleo sobre madera.

“La trágica violencia de una mancha negra”

Al decir de uno de los fundadores de “La Revue Blanche” medio que en 1898 publicó la serie de diez grabados sobre madera, llamada “Intimités” (Intimidades, vida privada), su obra más aclamada.

Las maderas de estos grabados fueron destruidas a posteriori para evitar más copias.

Con estas obras Vallotton explora, la dinámica de los partenaires románticos y desenmascara la hipocresía de la vida burguesa.  Mentiras, engaños y subterfugios penetran en estas narrativas del desasosiego. La riña de un matrimonio, los adúlteros y una esposa, el hombre que llora frente a la mujer impertérrita. La clara linealidad del trazo de Vallotton disimula la aguda y sofisticada critica a la sociedad de aquel entonces. El artista continúa estas provocativas temáticas con pinturas.

Vollotton es reconocido por haber rescatado los grabados con madera desde fines del siglo diecinueve a principios del veinte.  Su personal lenguaje gráfico y su humor burlón le brindaron muchas oportunidades de trabajo especialmente para la prensa liberal Parisina, así como la literaria. Fue conocido como el “singularísimo Vallotton”.

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