Lecturas para el verano: “Anillos”, de Diego Paszkowski

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Hoy compartimos un cuento de Diego Paszkowski.

Anillos

Una costumbre que teníamos con mi novia era que yo le regalara anillos. Nuestra relación era extraña, ya que nos veíamos dos meses, luego dejábamos pasar tres, volvíamos a encontrarnos otros dos, y así siempre. También era extraño que nos citáramos en lugares del mundo siempre distintos, pero supongo que era eso lo que nos gustaba entonces. El romance comenzó en Nueva York porque, como se sabe, todo comienza siempre en Nueva York. Ella miraba anillos en una tiendita del Village, yo buscaba unos buenos guantes abrigados. Era el segundo día de febrero y nevaba. La miré —ella dudaba bajo su campera de lana— y le dije que era capaz de adivinar su nombre. Se lo dije en inglés pero ella respondió en español, y respondió bueno, a ver, inténtalo. María, dije, creyendo tener, con un nombre corriente, mayores posibilidades. No, me dijo, soy Muriel. Pues claro, Muriel, dije para que supiera que yo también hablaba castellano. Para remediar mi falta, propuse elegir y comprar su anillo. Pensé que ella no lo haría, pero aceptó: ya nos habíamos enamorado. Era un anillo común, muy bonito, de cinco dólares, con una falsa piedra negra. Era un anillo más, pero fue el primero de otros muchos. Meses después, en un puesto de la calle, en Madrid, cerca de una estación de Metro llamada San Bernardo, encontré uno parecido con una piedra morada, también de unos cinco dólares. Ella me esperaba en un departamento que nos habían prestado, y cuando le di el anillo supe que no podría dejar nunca de regalarle anillos ni de estar con ella. En Buenos Aires, un lugar remoto, paseábamos por un parque llamado Centenario y en una feria artesanal descubrimos el mismo anillo, con una falsa piedra verde. Una mujer con un vestido de lino blanco nos vendió uno, de piedra celeste, en Guadalajara, en la calle de los mariachis, y una brasilera joven y bonita nos regaló uno rojo en la playa de Itapoa, en San Salvador de Bahía. Y en todos lados, en Bangladesh, y en Marruecos, en Johannesburgo y en Praga, en Varsovia, y en una callecita estrecha de la Ciudad Vieja de Montevideo, y en otra de la parte antigua de San Sebastián, y en las escaleras que suben a Montmartre, y en una confitería de San Francisco, en todos lados Muriel recibía los anillos baratos de piedras comunes que yo le ofrecía, los recibía como quien renueva un compromiso inevitable. Y fuimos felices, de ese modo, varios años. Hasta que un día le ofrecí una casa, una posibilidad de establecernos, una alianza de oro. Y la rechazó.

Diego Paszkowski nació en Buenos Aires. Ganó el Premio de Novela del diario La Nación por Tesis sobre un homicidio (Sudamericana, 1999; DeBolsillo 2007; Sudamericana 2013 y 2016), llevada al cine en 2013 por Hernán Goldfrid y protagonizada por Ricardo Darín; además es autor de El otro Gómez (Sudamericana, 2001), de Alrededor de Lorena (Mondadori, 2006) y de Rosen – Una historia judía (Sudamericana, 2013). Algunos de sus libros fueron traducidos al portugués, al italiano y al francés. También es coordinador del Taller de Escritura para Jóvenes en el Centro Cultural Ricardo Rojas (UBA).