Rio de los Navegantes en el MAR, de Rio de Janeiro

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Creemos en las exhibiciones como productoras de conocimientos. Aproximaciones al pasado, y a su resonancia sobre el presente. Si algo puede maravillarnos de los museos de Brasil es, por un lado, su capacidad lúcida y abierta, para mirar su historia, y por otro, la cantidad de objetos y obras con los que cuenta para hacerlo.

Una muestra es una escritura, y la muestra “El Río de los Navegantes”, que se presenta en el bello Museo de arte de Rio, es un texto que se atraviesa como un oleaje, con esa conciencia de estar en un país rico culturalmente, extremo étnicamente, y con un ansia manifiesta de expresar materialmente esas conjugaciones de tiempos.

En particular, la ciudad-puerto de Rio de Janeiro, desde su creación tras la invasión de la Bahía de Guanabara por parte de los portugueses, es la ciudad de múltiples migraciones, forzadas o voluntarias, pueblos esclavizados o trabajadores sometidos a los procesos históricos y políticos que forman parte ineludible de este pueblo fascinante.

Enclavado en las cercanias de la Bahia de Guanabara, el Museo de de arte de Río se convierte en verdadero observatorio geográfico y social, tiene un mirador en la terraza del edificio que vale la pena visitar. A lo largo de dos pisos del edificio del MAR, un grupo de obras históricas y contemporáneas, pinturas, esculturas, fotografías, objetos, películas y documentos, construyen en torno a un puñado de nucleos esta muestra que nos recuerda incluso (podría dialogar perfectamente) con aquella estupenda muestra Historias Afro Atlanticas que vimos en San Pablo en 2018.

La primera obra al entrar, es “Anywhere is my land” (1968), tela de Antonio Dias (1944—2018) con un gran fondo negro sobre el que posan puntos que simulan constelaciones. Dónde comienza la navegación sino en la observación de las estrellas? La pequeña Lua de Osmar Dillon de 1973 acompaña los cielos y los mares en la planta baja antes de atravesar el pasillo de pantallas que representan las olas del mar.

Paisajes de pintores viajeros del siglo XIX como Debret, Rugendas o Marc Ferrez conviven con obras contemporaneas como la de Rosana Paulino, Aline Motta e Arjan Martins. Algun pequeño Tarsila do Amaral, algunos dibujos de Lasar Segall, documentales de la decada de 1930, o films de Glauber Rocha. Visitantes ilustres que tuvo Rio en el siglo XX, Josephine Baker, Orson Welles y su filmacion del carnaval de 1942 con el titulo Its all true; o Sara Bernhardt. Tambien hay lugar para la pintura popular.

Porcelanas, bronces, oleos, video arte, más de 500 piezas, que exigen del espectador una observación dedicada, materiales que hablan de una ciudad que tiene su mirada puesta en la playa. Pese a que a Levi Strauss Rio de Janeiro le parecio al entrar a su puerto una boca desdentada que se lo iba a tragar.

El video de Alexandre Vogler y Luis Bispo, llamado Casa de Praia / Travesia Maré-Arpoador tiene algo de eso,

Se puede ver aquí.