MaM Rio de Janeiro: Fuerza, Precisión, Levedad

0
31

Dicho en portugués suena más poético: Força Precisão Leveza – aço e criação artística, es el título de esta exposición que reúne en torno a estos rigurosos y bien identificables conceptos,la obra de tres grandes escultores brasileños, dos de ellos fallecidos: Amilcar de Castro, Franz Weissmann y Waltercio Caldas. Los dos primeros integran el movimiento neoconcreto. El último fue uno de los artistas curadores invitados en la ultima bienal de San Pablo. Los tres nombres cruzan la historia del arte de este Brasil, exhuberante en arte y cultura, sumando los edificios que lo albergan. El Museo de arte de Rio de Janeiro es imponente, vale cruzar al sol vivo del verano el parque que lo rodea en pleno barrio Gloria.

Sin perder de vista que celebra el ingreso de la empresa de acero más importante de Brasil como esponsor del Museo, la muestra se extiende, generosa y abierta,en una amplia sala vidriada del primer piso del MAM; allí el verde del exterior inevitablemente avanza sobre la puesta. La idea central de la curaduria se plantea como una sencilla manera de entender la vida toda: lo que es inherente a las cosas del mundo es la idea de transformación, la de constante mutación. Una redundacia de la que el género humano es consciente desde los griegos pasando por las evidencias del hombre moderno. Redundante, a la vez que biologicista, es comparable para el curador Franklinn Espath Pedroso la célula joven que envejece con el material en bruto que se convierte en obra de arte por acción del viento furioso del artista transformador, igual tambien a la posibilidad del espectador de andar mutando sus ideas en contacto con las obras de arte.

Sin embargo este conjunto de obra de de Castro, Weissmann y Caldas es tan potente, se intervienen tan bien mutuamente que aquello que el texto de sala enuncia puede bien ser discutido, dejado de lado o bien entendido como un punto de vista más en la danza de las interpretaciones.

La fuerza puede aplicarse tanto a la plancha de hierro oxidada y gruesa, rigurosamente doblada de Amilcar como a ese material gigantesco debajo de la veladura de los naranjas de Weissman, la precision esta en el contacto de los materiales diversos como el tubo de acero inoxidable y el vidrio ahuecado de Caldas, pero también en los filos de Weissman. Levedad es la de Caldas cuya escultura es imperceptible a contraluz con las ventanas y de pronto es San Pablo y el parque Ibirapuera que se cuela por los vidrios. Obra poco fotografiable en ese contexto. El centro de la sala gigantesca exhibe un camino con finos tubos y palabras que se repiten imponenun centro sobre el cual giran, o gravitan mejor dicho estas obras hipnoticas de con toda la Fuerza, precision y levedad que puede el arte. Se va a poder visitar hasta el 2 de febrero en el MAM, uno de los Museos mas importantes de Brasil.