El Museo MET de Nueva York habla del poder, y lo hace en castellano

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Si las obras de un museo nos hablan, la organización del museo estructura ese lenguaje y el espíritu curatorial le da sentido.

En una institución como el Metropolitan Museum of Art en NY, existen infinidad de lecturas a partir de las obras que allí se exhiben, sean las de colección permanente como las de muestras temporarias. En todos los casos, la información que se brinda en sus paneles es abundante y descriptiva, dejando para el observador las ideas más conclusivas.

Una de las varias visitas guiadas que se suceden a lo largo del dia, significativamente la única en castellano (digamos español), ofrece recorrer el museo a partir de aquellas obras destacadas que nos hablan del poder, del poder en los dioses y en la naturaleza, con obras que expresan los modos en que el poder nos alcanza, sea de la mano de las instituciones, del dinero, de ciertas formas de los afectos, del trabajo y de la angustia. 

Este recorrido da cuenta no sólo de qué habla el museo cuando lo hace en español, sino también qué es lo que nos dice.

Primera parada, El poder de los Dioses. El Templo de Dendur originalmente considerado como todo templo, casa de los dioses, estaba ubicado en una colina mirando hacia el oriente y hacia el Nilo, fue un regalo de Egipto a los Estados Unidos en reconocimiento por la ayuda prestada para salvar los monumentos de Nubia. Si no hubiera sido desmontado, y trasladado, este templo habría quedado sumergido por las aguas del Nilo al construirse la presa de Asuán.

Segunda parada, el Ala “Americana” del museo, la cual fue abierta al público el 19 de mayo ppdo. luego de dos años de renovada. Vivamente iluminada por los enormes cristales que dan al parque, esta plaza destaca la fachada neoclásica del banco de la reserva federal de los E.U. junto a otros 60 monumentos y obras en, bronce, mosaico y vitraux los que junto a la pieza arquitectónica destacada nos habla del poder del Estado.

Tercera parada, el poder del dinero. La ventana producida por el estudio Tiffany (1902-32) y diseñada por Agnes Northrop muestra en sus cristales unidos por plomo, un paisaje del atardecer cuyo abundante follaje permite una riquísima paleta de colores dentro de la composición del mismo vidrio. No hay pintura agregada al mismo,  a la superficie se agregaron minúsculas capas de vidrio en diversos colores para lograr efectos y relieves más dramáticos. Esta ventana estaba destinada a la mansión neogótica de un millonario en Boston. Sin embargo, nunca fue colocada hasta que más tarde se donó al museo. El señor Tiffany amigo del millonario en cuestión, pudo desarrollar esta técnica exclusiva y costosa porque el también era millonario, más claramente,  dueño de la joyería que lleva su nombre.

Cuarta parada. El poder del cristianismo. “La Virgen y el Niño”. Proveniente de un convento en Francia, esta obra en piedra caliza fue realizada en 1415-17 por el holandés Claus de Werve y se despliega en un triángulo sobre el cual la mirada se balancea perfectamente desde la imagen de la virgen hacia el niño que la mira. En su pie, una inscripción en latín “Fui creado en el comienzo y antes del comienzo de los tiempos”. No es una imagen acerca de la femineidad ni de la maternidad. Está muy claro: el niño atrae la mirada, él es la sabiduría, es la divinidad, ella es quien lo sostiene.

Quinta parada. El poder de la angustia. “Ugolino y sus hijos” escultura en mármol realizada por J.B. Carpeaux en 1875 muestra expresivamente el estado de angustia y desesperación ya que Ugolino preso se confronta a morir de inanición o practicar canibalismo con sus hijos y nietos. Los cuerpos desfallecientes y entrelazados denotan el tormento de la desesperación, de la falta de libertad.

Sexta parada. Mural épico del artista estadounidense Thomas Hart Benton “America Today”, expresa vivamente un amplio panorama de la vida norte-americana, celebrando la promesa de la industria moderna, la tecnología y los logros de los trabajadores en los años del boom industrial de la década de 1920. Las figuras de los agricultores, mineros, trabajadores del acero, arquitectos, constructores, médicos y maestros y alguna mujer ocasional como compañía casual o familiar, representan un corte transversal de esta sociedad, según fue pintada por encargo corporativo a Benton (1889–1975) quien así creó este mural que consta de  diez paneles en 1930-31 .

El artista construyo estos paneles en cartón y yeso reforzadas con una base de pino, pegando a las superficies un fuerte lino y complementado con siete capas de yeso y dos capas de Permalba (una pintura comercial de aceites compuestos) para crear una superficie lisa, blanca, similar al yeso, y aplicar una pintura al temple (pigmentos mezclados con agua y un aglutinante cola o caseína) y una última capa de temple al huevo (pigmentos secos mezclados con huevo y agua), experimentó así un medio clásico usado por los viejos maestros. El poder de la manufactura, del hacer y la técnica también en el arte.

Séptima y última parada. El poder del cuidado maternal Agustine Roulin, La Berceuse.

De las cinco versiones del retrato que Van Gogh hiciera de Agustine Roulin, mujer del cartero en Arles, este es la elegida por ella de quien dice Van Gogh “Ella tenía buen ojo y elegía lo mejor”.

 “Berceuse” refiere a que ella canta un arrorró y mece la cuna atada a la cuerda en su mano. Cuidadora, madraza, imagen de contención y fuerza elegida por instituciones en E.U.  para las barracas de varones. El poder de la mujer que cuida.

Al terminar este recorrido, desde el poder divino al poder del estado capitalista e industrial pasando por la angustia y buscando calma en el cuidado de la mujer en el mundo del patriarcado, nos queda la sensación de haber recibido un mensaje del arte al servicio de la advertencia… en una comunidad en la que los hispanos parlantes son tantos como carteles en español abundan en todas sus calles y medios de transporte.

La intención institucional quedo clara, y nuestras opciones también.El MET nos habla, y elegimos qué escuchar. Los recorridos son infinitos y mas disfrutables cuando elegimos que deseamos ver.