Crítica de “Óxido”, de Gonzalo de Otaola

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El óxido corroe, no solo los objetos sino también la vida misma. Se podría decir que los personajes de la obra están corroídos, tienen sufrimientos incurables, adicciones, tormentos que marcan, de modo irreversible, su existencia. Ellos están dañados y se vinculan de acuerdo con ese daño que todos tienen en distintos órdenes de la vida. El sexo casual se convierte en algo más y los vínculos entre los tres van evolucionando de una manera difícil de prever. Se comunican desde el dolor y la carencia, pero sin dejar de lado el sentido del humor, y eso es lo que hace que la obra sea una comedia, aunque bien podría ser un relato trágico.

Luego aparece el otro óxido, aquel que hace reír y decir verdades incómodas. Salen a la superficie las motivaciones ocultas que cada uno tiene, así como sus frustraciones y sus ansias de encontrar el amor. La soledad y la búsqueda de un sentido hacen que estos personajes se aferren al vínculo que construyen entre sí. Será este como una tabla de salvación en las tormentas personales que atraviesan, cada uno a su manera. Cuando las confesiones salen a la luz, ya las máscaras desaparecen. Ellos terminan siendo pura intemperie, pura desnudez; los vemos en toda su fragilidad y desesperación existencial. El drama aparece allí mezclado con el humor. No sabremos si reír o llorar, si contagiarnos de su discurso corrosivamente hilarante o si sumergirnos en la tristeza de una historia que muestra las debilidades de estos seres en forma descarnada.

La obra transcurre en un consultorio odontológico. De todas formas, la consulta por los dientes será solo una excusa para que los dos dentistas y la paciente comiencen este viaje de desconcierto y locura. Las muelas pueden doler y extraerse, sin embargo, los dolores del alma perduran como huellas imborrables y a veces las heridas quedan abiertas. Gastón, Mauro e Inés buscan ese alivio que solo la mirada o la caricia de un otro puede brindarnos.

Las actuaciones de Guillermo Berthold, Natalia Santiago y Gerardo Serre son los motores que hacen que la trama fluya cómodamente y logran varios momentos cómicos que el público agradece. Cada uno se calza perfectamente su rol y consigue atrapar a la audiencia. Gonzalo de Otaola, dramaturgo y director, combina instancias de tensión y distensión, con una intensidad que nunca decae, con un argumento que parece sencillo, aunque luego va adquiriendo capas de complejidad y en el que poco a apoco, podemos presenciar la revelación de verdades no visibles a primera vista. Óxido es un acertado trabajo, de profundidad y madurez, que no duda en mostrar los aspectos más duros y oscuros del ser humano.

Ficha artístico-técnica

Dramaturgia: Gonzalo de Otaola (gota); Actúan: Guillermo Berthold, Natalia Santiago, Gerardo Serre; Escenografía: Mundo En Maderas Ruzzante; Diseño de luces: Juan Seade; Fotografía: Daniela Patané; Diseño gráfico: Daniela Patané; Asistencia de dirección: Candelaria Zambrana; Producción: Casa De Fieras; Supervisión dramatúrgica: Javier Daulte; Dirección: Gonzalo de Otaola (gota)

Espacio Callejón, Humahuaca 3759, Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4862-1167
Web: http://espaciocallejon.com/
Entrada: $ 400,00 / $ 320,00 – Viernes – 22:00 h – hasta el 13/12/2019