El cuidado de los otros, de Mariano Gonzalez

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Luego de su intensa ópera prima Los globos (2016), Mariano González vuelve a proponerle al espectador otro relato conciso pero plagado de emociones fuertes, en el que se destaca la enorme presencia de Sofía Gala Castiglione.

Luisa (Sofía Gala Castiglione) es una chica que tiene dos trabajos; por un lado, trabaja en un taller en donde se hacen figuras del Buda y otro tipo de artículos (universo que nos remite, en parte, al trabajo del protagonista de Los globos) y por otro lado cuida niños. Entre ellos a Felipe, el hijo menor de una familia de clase acomodada de Puerto Madero. Un día, accidentalmente, el pequeño se intoxica durante el momento en el que su novio Miguel (el mismo realizador) estaba de paso en la casa donde trabaja. No revelaremos más, pero ese episodio será el puntapié para varios días en los que la tensión se fusiona con la culpa, sentimiento omnipresente en todo el relato.

A González se lo ha comparado mucho con el cine de los hermanos Dardenne y la referencia es evidente; aparición de la precarización laboral, planos secuencia que siguen al personaje desde su espalda, ausencia de banda sonora, etc. Pero más allá de estas elecciones formales, sus dos películas se nutren de la idiosincrasia argentina, de los distintos tipos de mundos que, en sus enormes distancias, profundizan varios modos de precariedad.

El punto de vista subjetivo, anclado en el personaje de Luisa, le da a El cuidado de los otros una sensación de agobio, de desesperanza, de incomodidad, lo suficientemente fuerte como para llevar a la platea a un verdadero tour de force emocional. Con esta segunda película, González profundiza su línea estética y ya se convierte en algo más que una promesa.

Esta nota se publicò durante el Festival de Mar del Plata