Entrevista al realizador chileno José Luis Torres Leiva, o cómo escapar a los clichés.

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El realizador chileno presentó en el reciente Festival Internacional de Cine de Mar del Plata Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, película incluida en la Competencia Latinoamericana y que resultó ganadora de la Mención Especial. En esta entrevista con Leedor habla de su película, una reflexión sobre el amor y la muerte.

Ezequiel Obregón: En un film en el que los detalles son tan reveladores, ¿cómo fue el proceso de escritura del guion?

José luis Torres Leiva: La escritura del guión fue un proceso que se trabajó en distintas etapas. Una primera fue la creación de la historia en base a las actrices protagonistas. Ellas tuvieron gran incidencia a la hora de volver a escribir el guión a través de conversaciones que tuvimos en distintos encuentros donde se expusieron diversos temas personales con respecto a temas que me interesaba tratar en la película y que generalmente estaban relacionadas con los afectos. Luego nos dimos cuenta que no era tan importante lo que estaba escrito sino cómo eso se iba a vivir en cada una de las escenas. Para mí la verdadera escritura se construyó desde ese lugar, desde el cuerpo, el gesto y la mirada.

EO: Trabajaste con “relatos enmarcados”, ¿te interesa que sean una nueva apertura para el espectador, que cada uno construya su propio recorrido y que no todo se oriente hacia “un tema”?

JLTL: Me interesaba poder trabajar un relato fuera de un centro narrativo. Era importante para mí huir de los clichés que los temas que se trataban en la historia. Era muy fácil caer en ellos y nunca me interesó mostrarlos bajo una perspectiva más realista. Quería que el tiempo de espera se viera reflejado en pantalla y que cada detalle y dimensión de observación fuera lo que expandiera el relato. La opción de las fugas narrativas responde precisamente a eso. A unas historias que se desprenden de un sentir de los personajes, a un recuerdo o sensación que en el momento de muerte activa una historia.

EO: Tu película puede ser pensada como parte de una generación de cineastas chilenos (tal vez, el caso de Lelio sea el más internacionalizado, pero hay ciertamente mucho más) cercanos a la reflexión/indagación sobre la diversidad sexual. ¿Te sentís parte de esa generación? ¿Cómo recibe el espectador de tu país este tipo de búsquedas?

JLTL: Para ser sincero no me siento parte de una generación de cineasta chilenos en ese aspecto. Creo que el cine es más que una temática y una manera de ver y entender el mundo. No se puede encasillar en ese sentido porque si no se vuelve artificial y cerrado. Por sobre todo existe primero un sentimiento muy fuerte por querer hacer la película y hablar sobre un sentimiento y un estado determinado. Un sentimiento muy cercano al dolor que es muy complicado de llevar a un guión y que casi pude decirse siempre fracasa para mí, pero hay un intento en todo un equipo, en las actrices y actores, en sus cuerpos e historias y en nuestras propias cicatrices para poner una historia que hable de muchos aspectos humanos con cabeza y corazón.

EO: ¿Cómo fue el trabajo con la fotografía y la banda sonora para generar los climas de esta historia?

JLTL: Fueron etapas de trabajo muy estimulantes en donde comienzas realmente a mirar, a ser consciente de la luz o del sonido, de cosas a las que antes no les prestaba tanta atención durante el rodaje o en la pre producción. Trabajé en fotografía con Cristian Soto que viene del documental y que precisamente me interesaba su mirada de lo real sobre una situación. Casi no usamos iluminación artificial y tratamos de sacar el mayor partido de la luz que nos otorgaban las locaciones que desde su búsqueda fueron pensadas respecto a las posibilidades lumínicas que podían entregar. Todas las locaciones tenían “su luz” y tratamos de reforzar solamente lo que ya la naturaleza entregaba. Creo que eso te obligaba a mirar de otra manera y de concentrarse en los detalles que componían cada escena. Y eso era documental, los gestos, las miradas, el sentimiento de las actrices captados por las actrices.

Con el sonido fue un trabajo muy detallista. Nahuel Palenque hizo una propuesta escena por escena con respecto a las atmósferas y posibilidades sonoras que iban más allá del encuadre. Fue muy interesante el poder trabajar el sonido a partir de que ya estaba como base, no transformándolo sino que más bien aceptando desde allí la fuente de sus posibilidades.

EO: Hay claros referentes de poesía en tu película. ¿Podrías mencionar otros, de otras artes tal vez?

JLTL: Antes de grabar la película llevé un cuaderno durante algunos meses donde recolecté un sinfín de referentes visuales fotográficos, pictóricos y cinematográficos. Principalmente me interesaba nutrirme de una atmósfera más que de una referencia directa. Nos interesaba trabajar una estética que tomara como referencia el cómo retratar un espacio, una casa, una ventana, en fin, fue un aprendizaje de aprender a encontrar la mirada desde un lugar propio.