Restaurada por Fundación Scorsese, se proyecta en MALBA Prisioneros de la tierra.

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Organizado por el Centro de Investigación y Nuevos Estudios sobre Cine, Facultad de Filosofía y Letras, UBA; el Museo del Cine “Pablo Ducrós Hicken” y MALBA Cine El Centro de Investigación y Nuevos Estudios sobre Cine, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, los invita cordialmente a la mesa “Prisioneros de la tierra, 80 años: reflexiones en torno a la restauración y el valor estético y testimonial de un film emblemático del cine argentino” que se realizará el jueves 21 de Noviembre a las 18hs. en el Malba Cine (Avenida Figueroa Alcorta 3415, con entrada libre y gratuita).

La mesa redonda coordinada por Ana Laura Lusnich contará con la participación de Paula Félix-Didier y Andrés Levinson por el Museo del Cine; Soledad Pardo y Alejandro KellyHopfenblatt por el CIyNE, y Fernando Martín Peña por el Malba. Esta actividad se realiza con el doble motivo de festejar los 80 años del estreno del film y de dar a conocer el proceso de restauración digital de la película. La actividad cuenta con los auspicios de la Asociación Argentina de Estudios sobre Cine y Audiovisual (ASAECA) y de la Red de Investigadores sobre Cine Latinoamericano (RICILA).

A CONTINUACION DE LA MESA REDONDA SE EXHIBIRÁ LA COPIA RESTAURADA DE “PRISIONEROS DE LA TIERRA” CON ENTRADA GRATUITA

El film fue elegido en numerosas ocasiones como uno de los mejores de la historia del cine nacional. En nuestro país sólo existían copias de 16mm hasta que, con el financiamiento otorgado por The Film Foundation de Martin Scorsese, equipo del Museo del Cine logró restaurar en formato digital desde una copia de 35 mm hallada en la Cinemateca Francesa y otra que conservaba el Archivo Fílmico Nacional de la República Checa.

Prisioneros de la tierra, 1939 fue un año de consolidación del cine argentino que venía creciendo en el desarrollo de géneros narrativos y modelos de representación con películas como Así es la vida y Puerta cerrada. En ese marco, el estreno de Prisioneros de la tierra el 17 de agosto presentó un film que se transformaría en una de las mejores obras de la historia del cine nacional y una de las cumbres de todos aquellos involucrados en su realización. Producida por Pampa Film, su argumento se situó en la provincia argentina de Misiones, donde un grupo de peones mensúes se dirige hacia un yerbatal. Allí trabajarán en condiciones extremas e inhumanas, bajo la dirección de un inescrupuloso capataz, el señor Köhner (Francisco Petrone). Uno de los mensúes, Esteban Podeley (Ángel Magaña), se dispone a huir junto a Chinita (Elisa Galvé), su enamorada, hija del médico del pueblo. Cuando el capataz lo descubre comienza a hostigarlo más que nunca, la violencia comienza a recrudecer y el ambiente se va volviendo cada vez más hostil, conduciendo a la pareja a un destino trágico. El guion de la película se basó en los cuentos Una bofetada, El peón, Desterrados y Los destiladores de naranjas, del escritor uruguayo Horacio Quiroga. La adaptación de los mismos estuvo a cargo de Darío Quiroga (hijo del escritor) y Ulyses Petit de Murat, quienes fueron los encargados de trasladar el drama social de Quiroga al formato fílmico. Al retomar estos cuentos, Prisioneros de la tierra se inscribió directamente en lo que se ha denominado el drama social-folclórico. Esta modalidad cinematográfica caracterizó por estructurar sus personajes y su entorno resaltando las dicotomías civilización/barbarie y campo/ciudad.

Dentro de las posibles variantes de este género, la obra de Soffici apostó a una visión naturalista y trágica, donde el entorno del litoral argentino es presentado como un terreno de fatalismo inescapable. El trabajo del director de fotografía, Pablo Tabernero, fue fundamental para la composición visual del film y la construcción de ese ambiente. Tabernero desarrolló un juego de sombras y planos extraños que transmiten constantemente el agobio y la opresión de los yerbatales misioneros.

Asimismo, el film presenta una de las más destacadas actuaciones de Francisco Petrone en el rol de Köhner, el capataz del yerbatal. En el otro papel protagónico, Ángel Magaña pasó con esta película a integrar el primer nivel del sistema de estrellas local, y su contraparte femenina, Elisa Galvé, comenzó aquí su camino a la consagración. Sin embargo, ni Magaña ni Galvé fueron las primeras opciones para sus respectivos papeles. El joven ingresó al film luego de que José Gola, protagonista de películas como Puente Alsina y Fuera de la ley y uno de los primeros impulsores de esta producción, cayera enfermo de peritonitis -muriendo pocas semanas después- a poco de comenzar el rodaje.

Galvé, por su parte, fue recomendada por Chas de Cruz, quien llevaba adelante un concurso para descubrir nuevas figuras, y se incorporó como reemplazo de Delia Garcés, actriz que desistió de trasladarse a filmar a Misiones.

Desde su estreno Prisioneros de la tierra fue celebrada como un hito dentro de la historia del cine argentino, y con los años pasó a ser una referencia ineludible dentro de la tradición social y política del cine nacional y latinoamericano. Si bien no fue la primera película nacional ambientada en el litoral, estableció un imaginario sensorial y simbólico que sirvió de base para diálogos y contrastes con producciones posteriores que retomaron esos escenarios. Las aguas bajan turbias (Hugo del Carril, 1952), por ejemplo, volvió a situarse en el ámbito de los yerbatales y los conflictos entre obreros y patrones, aunque aquí el destino trágico fue reemplazado por la posibilidad de un futuro mejor para los trabajadores.

Por otro lado, Armando Bo e Isabel Sarli retomaron muchas veces este ambiente en films como La tentación desnuda (1966), donde el litoral se transformaba en el escenario de una creciente violencia sexual hacia la protagonista.

En 1939 se estrenaron, La diligencia (Ford), Lo que el viento se llevó (Fleming), La regla del Juego (Renoir) y Ninotchka (Lubitsch) entre otros muchos films notables, se ha repetido que fue un año extraordinario para el cine, quizás el mejor para Hollywood. Para Argentina también fue un gran año, Así es la vida (Francisco Mugica) y Puerta cerrada (Luis Saslavsky) mostraron madurez en el género, eficaz desarrollo técnico y un lenguaje propio. Pero fue Prisioneros de la tierra de Mario Soffici la que realmente sorprendió a la crítica local y al público.

Pocos imaginaban que el cine argentino podía producir un film de semejante despliegue espacial y de tan poderosas convicciones políticas y sociales. Por primera vez la industria del cine local dejaba de lado el entretenimiento popular para asumir los riesgos de una película que denunciaba la explotación de los trabajadores y cuyo final era oscuro y simple a la vez. A decir verdad todo resulta bastante original, desde la empresa productora, Pampa Film, que bajo la conducción de Olegario Ferrando, un exitoso empresario, se propuso hacer un cine de gran calidad estética y temática estrictamente nacional, hasta la decisión de adaptar a un escritor como Horacio Quiroga, extraño para el cine, cuyos relatos ubicados en el nordeste selvático describen la difícil vida de los campesinos, los esclavos, las mujeres indígenas, y brindan poca o ninguna esperanza para sus protagonistas.

Mario Soffici, quien se había formado con José Ferreyra, un formidable retratista de la clase obrera en el cine de los años veinte, señaló la importancia de contar esta historia en locaciones reales y en no dar ningún tipo de concesión al espectador. De este modo ya desde el comienzo el film establece sus reglas; el protagonista (Ángel Magaña) besa en primerísimo primer plano a una prostituta y sale del burdel rumbo al trabajo. Algo imposible bajo el código Hays vigente en los Estados Unidos e impensado en el cine español, italiano o alemán conducidos por férreas dictaduras. Luego, la pareja protagónica que no está casada ni planea hacerlo, pasa la noche juntos sin mayores preámbulos ni explicaciones. El héroe/antihéroe muere de un sencillo pistoletazo. Antes, lleva adelante la más violenta de las escenas sin importar mostrarlo vengativo e inhumano, como señala Jorge Luís Borges: “En escenas análogas de otros films, el ejercicio de la brutalidad queda a cargo de los personajes brutales; en Prisioneros de la tierra, está a cargo del héroe y es casi intolerable de eficaz”.

Por último el film incorpora, herencia de la literatura naturalista del siglo XIX y de Quiroga, el paisaje como un personaje de presencia ubicua y asfixiante, nadie, ni guaraníes ni extranjeros pueden escapar a su temible influjo. Pablo Tabernero, director de fotografía, es el responsable de la fuerza casi física que desprende la selva y todo su entorno. Los diálogos, retóricos y muchas veces innecesarios, obra de Petit de Murat y Darío Quiroga, no afectan sin embargo el conjunto.

De esta manera Prisioneros de la tierra pasó a la historia como el mayor film argentino de su tiempo, que denuncia con rigor y valentía la explotación del mensú en las tierras misioneras. (Andrés Levinson)

Sobre la restauración de Prisioneros de la tierra Coordinación del proyecto: Museo del Cine de Buenos Aires (Paula Felix-Didier y Andrés Levinson). Restauración Digital: L´Immagine Ritrovata, Bologna (Elena Tammaccaro, Cecilia Cenciarelli). Gracias al apoyo de The Film Foundation de Martín Scorsese. El 24 de junio de 2018, en el festival de cine recuperado, Il Cinema Ritrovato,en Bologna, se estrenó el clásico film de Mario Soffici, Prisioneros de la tierra (1939), en versión restaurada y completa, como hace años no se veía. Esta misma versión se verá ahora en Buenos Aires.Esta película existía en Argentina sólo en copias 16mm, ya que el negativo y copias 35mm se fueron perdiendo a lo largo del siglo XX.Pero el Museo del Cine encontró una copia 35mm en Francia, en excelente estado ya que proviene directamente del negativo original y otra copia 35mm en Praga. Ambas sirvieron para realizar la restauración digital en el laboratorio L’Immagine Ritrovata, Bologna, considerado uno de los mejores laboratorios del mundo para este tipo de trabajos. El proyecto fue financiado por la fundación de Martin Scorsese dedicada al rescate del cine clásico en todo el mundo. Para Paula Félix-Didier, directora del Museo del Cine de Buenos Aires, significa: “La posibilidad de volver a ver uno de los films fundamentales de la historia del cine argentino como hacía décadas no podía verse, y volver a contar con un rescate patrimonial de profunda importancia para comprender la historia del cine argentino y su evolución”.

Prisioneros de la tierra Director: Mario Soffici. Año: 1939. Productor: Pampa Film. Director de Fotografía: Pablo Tabernero. Música: Lucio Demare. Montaje: Gerardo Rinaldi y José de Nico. Escenografía: Ralph Pappier. Reparto: Ángel Magaña, Francisco Petrone, Elisa Galvé, Raúl de Lange, Roberto Fugazot.