Mar del Plata 2019: Nunca subí al Provincia, de Ignacio Agüero

0
45

“Las imágenes esperan pacientemente que se las ubique en el lugar correcto” dice Ignacio Agüero (El otro día, Como me da la gana II) con el mismo tono de voz que suena en pantalla luego de la proyección de la magnífica Nunca subí al Provincia. Un documental de creación, de estilo, un film anclado en una casa pero que es nómada, divagante y extraordinario.

Como en su film El otro dia, una película sobre la gente que toca la puerta de la casa, se podría aventurar que Nunca subí al Provincia es una película sobre un paisaje visto desde una terraza, sobre gente que alguna vez vivió en una esquina de Santiago, de la que vive ahora (que no es posible que no conozca que alli antes vivió alguien que tenía un nombre, un negocio, una vida). El archivo personal del propio Agüero deja rigurosamente documentado todo: se trata de un director que tiene una visión, un interés y una coherencia por las historias que rodean su vida cotidiana.

Cosas tales como “Voy a entrevistar a todos los vecinos de ese edificio” ( el que interrumpe la visión del monte Provincia, o “mi casa está a 120 metros de la panadería”, o “voy a dejar de escribir estas cartas porque nunca las contestas” forman parte de un mapa de conceptos que se van presentando deshilvanados, pero solo en apariencia. Una pareja de ancianos pasan una y otra vez llevando las mismas bolsas, imágenes de la dictadura, en blanco y negro, atraviesan el mundo personal con la historia trágica (aún más hoy en día) del Chile de los años 70. En el medio un viaje en un tren japonés, una funcion de Chaplin a niños de 7 años y la libertad de un cineasta que desde el jardin de su casa inventa un mundo.