Crítica de “De la mañana a la medianoche”, de Georg Kaiser

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El Expresionismo fue un movimiento artístico que alcanzó mucha difusión a través de la pintura. Sin embargo, en el teatro tuvo también grandes exponentes como Georg Kaiser, cuyas producciones fueron consideradas “arte degenerado” por el gobierno nazi. De la mañana a la medianoche pone en escena una obra que se aleja de los postulados naturalistas que tenían vigencia antes de las vanguardias.

Un cajero roba 60.000 marcos del banco donde trabaja y luego se escapa. A partir de entonces, recorre diferentes lugares gastando el dinero y realizando un camino para expiar su culpa. El tramo final del viaje es el Ejército de Salvación, en una escena donde se mezcla lo onírico, el grotesco y la exageración.

Uno de los pilares del teatro expresionista es acentuar el artificio a través de gritos, gestos exagerados y automatismos en los movimientos, todo para alejarse de una representación realista. En el fondo, subyace el tema de la alienación y la soledad del hombre moderno. La verdad está en el interior de los personajes en contraste con lo que pasa fuera de ellos, territorio de la uniformidad, de la aniquilación del yo que se ve arrastrado por la sociedad de masas. El expresionista, además, es un teatro de símbolos no solo por los objetos, sino en especial por los hechos y por los espacios que aparecen en escena. De ahí que Kaiser tenga mucho de lo que después tomará Bertolt Brecht con su efecto de extrañamiento para provocar, paradójicamente, un mayor compromiso en el espectador.

Las actuaciones en De la mañana a la medianoche son excelentes porque cada uno de los actores consigue transmitir el contraste entre el grotesco de las situaciones y el drama que viven internamente. Es como si los espectadores fuéramos invitados a un baile de máscaras donde tuviéramos que descubrir quién está detrás de cada una. La puesta de Diego Cosin colabora para acentuar ese contraste y aprovecha muy bien la iluminación y la espacialidad, y utiliza  una proyección de fondo que expande el escenario. Además, logra reflejar el ritmo que el autor alemán le imprime a su texto a partir de distintas escenas que se van sucediendo en diferentes lugares.

Georg Kaiser siempre es un autor que perturba, que deja al espectador descolocado, como pasa con todo el teatro expresionista, y esta obra es una buena oportunidad de ver algo distinto en la cartelera de Buenos Aires.

Ficha artístico-técnica

Director: Diego Cosin; Autor: Georg Kaiser; Actúan: Valeria Baranchuk, Gisela Mercado, Ana Tosato, Mavi Massa, Leonardo Sandoval, Jorge Schwanek, Fabio Taphanel, Julio Pallero, Pablo Faletti, Rodrigo Gonzalez Heiland, Pablo Fortunato; Iluminación: Betina Robles; Vestuario: Mirta Palacio; Diseño del espacio: Diego Cosin; Asistencia de dirección: Julieta Ceballos; Música: José Amato; Diseño sonoro: José Amato; Fotografía:  Pablo Fortunato; Producción ejecutiva: IDEA2; Asistencia de producción: Mariel Puga; Realización audiovisual: Mariana Ortiz Linares; Agradecimientos: Juan Cantafio IDEA2 Comunicación; Puesta en escena: Diego Cosin

Duración: 80 minutos; sábado 19:00 h; General: $ 300; Estudiantes y Jubilados: $ 150 (presentando acreditación)

San Martin 766; Tel – Fax: 4312-5922

consultas@teatropayro.com

Desde Julio de 2019, volvió a la dirección del Teatro Payró la familia Kogan (al frente del teatro desde los años 60), sumada a nuevos integrantes que provienen de una generación contemporánea del ámbito de la producción en teatro independiente.