La cara de la decadencia del rock: Liam Gallagher regresa con Why Me? Why Not

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El hecho de que haya una conversación activa y vigente sobre el nuevo disco de Liam Gallagher ya en sí es vergonzoso. Pocos artistas han llevado sus carreras con nada más que la inmensa buena voluntad del público por buenas canciones que cantaron hace años como él (aunque eso también se podría decir sobre la carrera de Oasis post-1997). Realmente es un despropósito que Liam tenga tanto éxito solista como lo ha tenido; ya el escaso talento en Oasis lo tenía el hermano, y Liam se quedaba con la tarea de arruinar cada uno de sus temas, ya sea por mezquindad o por ineptitud total. Ahora regresa en Why Me? Why Not. para volver a hacer lo que siempre supo hacer bien: desperdiciar nuestro tiempo.

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Siguiendo con la tradición de su antigua banda, Liam hace el ejercicio de presumir sus influencias del rock clásico de los 60s y 70s (Beatles, Kinks, Rolling Stones, más Beatles), y directamente tomar de ellas en cantidades monumentales. El problema con Why Me? Why Not. (y la mayor parte de la carrera de Oasis también) no son las influencias en sí, ni siquiera es que emulen esos estilos tan evidentemente y sin añadir nada nuevo: el problema es que tomen de sus influencias con tan poco gusto y tan poca competencia musical. Oasis siempre sonaron muy mal, siempre fueron una banda que apenas sabía tocar sus instrumentos, saturaba la mezcla para artificialmente hacer a sus temas más “grandes” y “épicos”, y se bañaba en arreglos clichés mal tocados y letras insignificantes cantadas para nadie pero que evocaban una iconografía podrida de “rock n roll”, todo con una petulancia y arrogancia creyéndose que eran los mejores del mundo, y eso era en su pico! Ahora, 20 años después, Liam, la cara de todos los males que Oasis nos trajo, quiere volver a recalentar la estética de rock n roll fritado de sus días de gloria; en otras palabras, Why Me? Why Not. nos trata de vender el vómito del vómito.

Abre el disco con “Shockwave”, su versión de “Revolution” en la que Liam no entiende el mensaje de los Beatles, y se pone a gritar frases insignificantes sobre armar una contrarrevolución, luchando contra los complacientes, traicioneros y cínicos, aparentemente sin darse cuenta de que él es uno de ellos. Vuelve a tocar esto al final del disco en “The River”, denunciando a la “policía del pensamiento” y las celebridades, posicionándose como un lider que espera a que todos nos despertemos, y luchemos por algo nuevo. La falta de autocrítica en este disco realmente es alarmante, si hay alguien en este mundo que se ha beneficiado de una industria que alaba todo lo nostálgico sin criterio alguno, es Liam. Por otro lado, sus intentos de añoranzas nostálgicas en “Once” son penosos, en donde sigue las estructuras de rimas agotadas de “manage/damage”, “cool/pool/school” y “borrow/tomorrow/sorrow” una tras la otra, sin nada que decir en el medio. Trata de hacer algunos himnos de empoderamiento para estos tiempos sórdidos en el tema titular y “Be Still”, pero sus letras son vacías y sus composiciones más aún, lo que nos lleva a otro punto importante.

Liam nunca fue ni un buen cantante ni un buen intérprete. Ser un buen cantante no significa necesariamente entonar las notas; significa entender sobre lo que se está cantando, y darle una nueva capa, transmitiendo algo indescriptible a través de su voz. Lo único que transmitió Liam en su vida fue apatía total, y una superioridad irónica insoportable; temas como “Wonderwall” y “Champagne Supernova” se convirtieron en himnos a pesar de Liam, no gracias a él. Aquí, canta las palabras de aliento de su madre en el estribillo de “Be Still” como si se estuviese burlando de ella; trata de darle algunas verdades duras a su hermano Noel en “One of Us”, incluso nombrando a “Live Forever” (su obra maestra), pero esos mensajes se pierden en su tono nasal que suena desinteresado incluso cuando trata de transmitir pasión; el drama potencial del cierre “Gone” no encaja con sus inflexiones vocales de rockstar fallido; le canta a su hija reencontrada en “Now That I’ve Found You” y le sale, de nuevo, un tono burlón. Liam es incapaz de hacernos sentir nada más que una arrogancia que nunca se mereció.

Y sobre todo no se lo merece cuando la música suena tan mal. Todos los sonidos en todos los temas están comprimidos hasta que no se puede más, haciendo que ningún tono ni ningún arreglo se destaquen, y no hay dinámicas en la mezcla porque, fiel al estilo de Oasis, cada sonido está magnificado y con el volumen al tope para tratar de esconder que nadie está tocando bien. E incluso así hay momentos en los cuales la mezcla está demasiado diluida y uno ni siquiera se puede perder en la gigantez del sonido, porque ni siquiera eso nos pueden dar. Y las composiciones son tan aburridas y predecibles como siempre lo han sido. Si, “Now That I’ve Found You” contiene las únicas melodías pasables en el disco, el único momento que encuentra un poco de entretenimiento y liviandad en la familiaridad. Pero luego, “Alright Now” y “Meadow” son temas de Elton John y George Harrison cayéndose en los clichés de sus composiciones en pianos y órganos feos. “One of Us” es su débil incursión en la psicodelia, con arreglos reciclados, ecos innecesarios en el estribillo, baterías particularmente malas, y un outro de 1 minuto que no va a ninguna parte, acentuando lo poco escrito que está el tema. Y la peor ofensa es definitivamente “Halo”, que es básicamente “Let’s Spend the Night Together” de los Rolling Stones, pero en vez de la mezcla sensual y majestuosa de Andrew Loog Oldham, tenemos pianos fuera de tono acompañados por kazoos, Liam demasiado al frente de la mezcla pedante como siempre, y todos los instrumentos entrando al unísono, cada uno tratando de ser más fuerte que el otro, formando una bola instrumental intolerable donde el tema termina comiéndose a sí mismo. Ha habido pocos temas en el año tan malos como este.

En conclusión, Why Me? Why Not. continúa con éxito el legado de Oasis, mostrando una vez más que los hermanos Gallagher son de los más grandes farsantes que nos ha dado el arte en los últimos 30 años. Esencialmente, Liam responde nuestras preguntas en el título: ¿por qué él? ¿Por qué no? Si ya hay cientos de bandas de rock medio populares que suenan mal y reciclan los rituales de rock clásico sin una visión interesante o que valga la pena escuchar, no hace diferencia que Liam personifique el deterioro del rock de las masas, si ya lo ha estado haciendo desde 1994. El estribillo de “The River” dice que el cambio viene cuando el agua cae; si, alguna vez, ese cambio viene, Liam va a ser uno de los primeros en hundirse, y todos estaremos mejor por ello.

Spotify: https://open.spotify.com/album/33u2PRETjYklC6UqxJBGW2

Apple Music: https://music.apple.com/ar/album/why-me-why-not-deluxe-edition/1467887722