Periodismo, escritura y lectura por Eugenia Almeida

0
95

Durante el mes de octubre, abrió sus puertas el seminario “Crítica y metacrítica suobre literatura argentina”, perteneciente a la currícula de materias semestrales de la carrera de letras, a partir de la invitación especial de María Eugenia Almeida, Gustavo Gros y José Heinz. El ciclo se tituló “¿Cómo hablar y escribir sobre literatura en los medios?”, hoy hablamos de la autora de El colectivo (2007), La pieza del fondo (2010), La tensión del umbral (2015), La boca de la tormenta (2015) e Inundación (2019).

   María Eugenia Almeida, periodista y escritora cordobesa, fue la primer invitada. Su forma de comunicar es calma, prudente, durante sus conferencias intenta ir construyendo una estructura de sentidos que luego sea capaz de contener lo que quiere comunicar. Su oficio de periodista se toca con el de escritora, reconoce las diferencias y domina en ella una u otra forma de concebir la escritura según el tema, el medio y el soporte. En la radio sabe que está hablando para un público muy amplio, trabaja desde ese lugar, y critica fuertemente quienes no comprenden el público al que se dirigen. Esto último, tiene que ver con la antítesis saber- no saber.; según su lógica propia, que entiende como general, no es posible ostentar un poder simbólico ante otros que no son especialistas en el mismo tema, esto es, fomentar un discurso técnico en un medio abierto, general y dirigido a la comunidad. Esto significa, trabajar según una ética profesional cuidada y entender que los libros, la cultura no son para unos, o para especialistas, sino que son para todos; por lo que el error más grande, sería alejarlos y volverlos para una esfera cerrada. Buscando reafirmar su pensamiento, Eugenia dió cuenta de sus propias experiencias en ámbitos extraños al suyo, por ejemplo, a la hora de ir al mecánico hay quien se expresa en un lenguaje incomprensible para el que desconoce el tema, y quien utiliza palabras de conocimiento general y detalla el problema mostrando las partes. Volviendo al ámbito literario, hay escritores, como Claudia Piñeiro, que supieron llevar sus propias inquietudes a un lenguaje comprendido por gran parte de la comunidad y, de esta manera, sus libros se volvieron éxitos en ventas. 

   Un tema que se desprende de lo anterior es el llamado espiral del silencio, concepto utilizado por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann para referirse a la actitud de los individuos de adaptarse a las opiniones predominantes sobre lo que es aceptable y lo que no puede serlo. En este sentido, se establecen jerarquías sociales en base a lo que uno lee, a lo que a uno le gusta; y plantean diferencias e incluso provocan discriminación a lectores de determinados escritores o libros. El problema es poder asegurar quien es capaz de determinar cuál es una buena lectura y cuál no, y si en esa operación no se está simplificando la mirada, eludiendo necesidades diversas y censurando una búsqueda propia.  

   Una de las preguntas de los oyentes, fue acerca de los denominados Booktubers, canales de Youtube dedicados a recomendar o dar opinión sobre libros. La escritora aseguró que la prensa de la editoriales les presta atención porque dan cuenta de los intereses de una franja de lectores, que están dispuestos a atrapar en los libros que se van a publicar, los que serán reeditados y a los que deben apuntar según temas, géneros y estilo. Por lo tanto, Eugenia encuentra el trabajo de prensa ligado con la dedicación, la constancia y la atención. En este sentido, planteó lo audiovisual como un desafío más para ellos y para los comunicadores, profesores, etc.

   Por otro lado, Almeida habló del periodismo situado en ese lugar de lo posible, donde se debe conjugar el tiempo y la brevedad. Donde lo que se escribe, no siempre parte de una iniciativa propia o no se realiza en las condiciones óptimas. Determinada cantidad de caracteres, dos hora para publicar la columna; miedos, inquietudes, aciertos y desaciertos. 

   El último momento del encuentro estuvo dedicado a una pila de libros que Eugenia Almeida trajo para compartir. Uno de ellos era una revista, “La balandra”, y la destacó en el trabajo de abordar la literatura desde un lugar no académico. El siguiente fue La babirusa atómica, y las patas cortas de la mentira, un foto libro con dibujos que está dirigido no sólo a niños, sino también a adultos. El libro La gravedad y la gracia de Simone Weil lo eligió por su carácter perturbador, por su sensibilidad casi insoportable, la incomodidad que provoca y sus páginas, que en sus palabras, son a la vez místicas y filosóficas. El siguiente fue un ejemplar de 2010, editado y distribuido por la nación a las escuelas secundarias del país. que recoge autores argentinos y fomenta la lectura desde el estado. La malas de Camila Sosa Villada lo pensó como el libro del año por su contundencia y trascendencia, el cuál ya está siendo traducido al francés. Finalmente, trajó su última lectura La retirada, lloviendo, una octogésima parte del futuro y nombró su próximo libro más importante, aunque no dijo cual era.

   La razón de enumerar una serie de libros fue, en primer lugar, por la necesidad que la autora sintió de hablar de libros concretos, si el eje del encuentro era la escritura y la literatura. Pero podemos pensar, como forma de cierre, que cada escritor es las lecturas que hace y el contexto en que vive. El periodista busca comunicar, crear novedad e interés. Y el lector, en una comunidad, es según su recorrido de vida, su profesión o trabajo, y las lecturas que elige.