Crítica de “Cuentos de Hades”, de María Emilia Franchignoni y Jorge Chikiar

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“Ella toca el laúd como un ángel, sabe cantar y bordar ; y es a más no poder hermosa, y si de vez en cuando su cuerpo desprende un cierto olor a moho y su vello púbico se hace como de liquen, al príncipe no le importa”, nos dice la narradora de Cuentos de Hades.  En esta obra, basada en los cuentos de Luisa Valenzuela, los estereotipos son cuestionados y hasta los clásicos cuentos de hadas adquieren nuevos matices.

Cuentos de Hades apuesta a la performance musical y narrativa donde los textos que conocemos se van transformando y donde se propone una nueva identidad para las protagonistas de estos relatos clásicos: la bella durmiente, la caperucita y la cenicienta. En un cuento, el príncipe que ama a la bella durmiente es atrapado por plantas viscosas. En otro, la narradora nos dice: “Las palabras son mías, soy su dueña, las grito, las esparzo por el bosque. Y se alejan de mí saltando o reptando. No me arrepiento: ahora soy escritora, entre sapos y culebras, escribo”.

Se trata de reescribir las historias que hemos escuchado desde chicos y de encontrarles otro final, aunque no sea feliz. “A veces, con tal de no sentirlo duermo con el primer hombre que se me cruza, cualquier desconocido que parezca sabroso. Y entonces al lobo lo siento más que nunca”, nos dice una caperucita libre, independiente, que desafía al espectador. “Las caperucitas de hoy tienen lobos benignos, incapaces. Ineptos. No como el mío”, advierte. Y es que el bosque ya no encierra secretos para ella: a través de su relato se ha adueñado del bosque y de sus criaturas.

La palabra aparece aquí con toda su potencia para crear, recrear y recrearnos. “Emprendí la aventura de devolver los cuentos más clásicos de Perrault a lo que conjeturo fue la intención de las primigenias narradoras orales: ejemplos de libertad en lugar de llamados al sometimiento”, confiesa Luisa Valenzuela. María Emilia Franchignoni adapta sus textos y los interpreta con la irreverencia necesaria y llena de vigor. Jorge Chikiar complementa la voz humana con sonidos sintéticos. La escenografía ayuda en la generación de un clima. El humor, la ironía son de la partida de estos cuentos que nos sumergen en un hades performático: ¿será que las hadas se convirtieron al lenguaje inclusivo? Habrá que verlo y escucharlo.

Ficha artístico-técnica

Autora: Luisa Valenzuela; Dirección General y Dramaturgismo: María Emilia Franchignoni; Composición y Dirección Musical: Jorge Chikiar; Performers: Jorge Chikiar y María Emilia Franchignoni; Asistencia de Dirección: Gisella Ferraro; Asistencia Dirección Musical: Mariano Cañonero; Coach Actoral: Manuela Méndez; Vestuario: Magda Banach; Escenografía: Martina Nosetto; Diseño de Iluminación: Leandra Rodríguez; Asistencia Iluminación: Sofía Montecchiari; Multimedia: María Jerónimo; Asistencia Multimedia: Santiago Brunati; Asesoramiento Literario: Irene Chikiar Bauer; Prensa y Comunicación: Débora Lachter; Diseño Gráfico: Evangelina Ibarra, Silvana Piemonte; Fotografía: Alejandro Carmona, Robertino Franchignoni; Social Media: Pezdesal; Producción Ejecutiva: Silvana Piemonte; Asistencia Producción FIBA: Gabriela Rocha; Asistencia de Dirección FIBA: Manuela Méndez; Gestión de Subsidios: Marina Kryczuk.

Última función: miércoles 23/10 a las 20 h en Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543