Bacon con todas las letras, en Centre Pompidou

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Exclusivo desde Paris, para Leedor.com

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 “Bacon con todas las letras”,  es el título de una exposición retrospectiva que puede verse en el Centro Pompidou de París, del genial artista Francis Bacon (Dublín, 1909 – Madrid, 1922) curada por Didier Otinger, conservador de museos, crítico de arte y escritor francés.

En las seis salas dedicadas al artista irlandés, se despliegan sesenta obras, entre las que se encuentran entre otras, doce trípticos y una serie de retratos y autorretratos que fueron realizados entre 1971 y 1992; luego de la gran retrospectiva que tuvo lugar en el Grand Palais de París, cuando Bacon tenía 62 años. Esa exhibición le permitió además de afianzarse en la escena artística internacional, observar y replantearse cuestiones estéticas inherentes a su propia producción. También en ese momento, tuvo que sobrellevar el dolor de la pérdida de su amante George Dyer, quien se suicidara unos días antes de la inauguración, y a quien dedicó tres trípticos en su memoria.

La exposición está atravesada en su totalidad por la relación que Bacon tenía con la literatura: en la que fuera su biblioteca, conservada en el Trinity College de Dublín, figuran más de 1000 títulos.

Las obras exhibidas, entran en diálogo con seis de los autores que forman parte de  la biblioteca del artista: Esquilo, T.S Eliot, Joseph Conrad, George Bataille, Nietzche y Miguel Leiris, a quienes podemos escuchar en la voz de reconocidos actores y actrices franceses. El audio se dispone en cubículos oscuros construidos dentro de las salas de exposición, donde el espectador puede sentarse a escuchar y leer los fragmentos elegidos.

La correspondencia entre los textos literarios y las imágenes de las obras, son difíciles de encontrar si apuntamos a que esta operación sea literal. Bacon se apropia de la literatura para llenarse de imágenes que impactan directamente en la sensación, en el corazón del espectador, logrando ir más  allá de la mera  transcripción palabra-imagen.

En esta última etapa de la producción de Bacon, podemos percibir la realización de su deseo de pintar obras a las que él llamaba “inmaculadas”. Es entonces cuando una se pregunta qué tienen de inmaculadas esas obras en donde la carne es triturada, donde la sangre brota de las heridas o queda petrificada en un charco, o donde los rostros se retuercen en un barrido pictórico que los saca de su propio eje. Y es que lo “inmaculado” deviene de la intensidad concentrada. Del justo manejo de la pintura que se deshace, que se escapa del cuadro, que parece que va a salpicar al espectador y el contraste con esos planos de colores pintados en su máxima vibración: naranjas, carmín, rosados, azules, amarillos.

Las figuras, o lo que queda de ellas, están generalmente aisladas dentro de un paralepípedo que hace las veces de jaula transparente o encerradas en un círculo, donde toda narración es anulada por voluntad del artista. Él no quiere que el grito se transforme en horror, sólo desea que desde ese pozo oscuro que domina el rostro, podamos internarnos en las entrañas de este cuerpo finito que un día cualquiera vamos a abandonar.

El tríptico “Segunda versión del Tríptico 1944”, realizado en 1988, es  uno de los doce que se exhiben, siendo este último una réplica del primero que fue expuesto en 1945 titulado “Tres estudios para figuras en la base de una crucifixión”. El mismo,  fue considerado por Bacon su primera obra importante, y cabe decir que causó una gran sensación en su época por la potencia y crudeza de sus imágenes, que se vieron como un reflejo de los horrores de la guerra y los campos de exterminio nazi.

 En “Segunda versión del Tríptico 1944”, 1988, diferenciamos el tratamiento de las Euménides o Furias de Esquilo y su contexto, en relación a la primera versión.  Esta vez, el artista logra trasmitir la más intensa sensación de tragedia  con una  mayor economía de medios. El color se vuelve de un profundo carmesí,  casi plano para los fondos, y las imágenes deformadas de la carne devienen en un punto donde, como dice Gilles Deleuze, “el verdadero acróbata es el de la inmovilidad en el círculo”.

“Bacon en toutes lettres” 11 de septiembre de 2019  al  20 de enero de  2020 De 11 a 21hs Galerie 2 – Centre Pompidou, Paris