DocBuenosAires2019: La rosa azul de Novalis

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Se podrá ver este miercoles 16, en el cierre de la edición 2019 del DocBuenosAires, el nuevo trabajo del paulista Gustavo Vinagre, realizado aquí en conjunto con Rodrigo Carneiro. Un film que apuesta a incomodar al espectador con dos planos poco habituales en el cine, colocados estratégicamente uno al inicio y otro al final. Entre ambos, una película que habita a modo de reflexión en primera persona la vida de Marcelo, un gay paulista, que irá narrando detalles de su vida.

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En la linea de Lembro mais dos corvos, que pudo verse en Mar del Plata y en el FIDBA en 2018, La rosa azul de Novalis pone foco en una sola persona (también gay) que habla a cámara dentro de su propio espacio privado, recreando con total libertad y desprejuicio los recuerdos de su infancia, sus traumas, sus miedos, sus deseos, los hábitos y lecturas que lo obsesionan. Pero la claustrofobia de aquel film no se repite aquí.

Educado en un ambiente estricto, con un padre corredor amateur de autos, y un hermano que muere en un accidente de autos, Vinagre deja que Marcelo se regodee en muchas autodefiniciones: desde hombre objeto cosificado, a persona que importa porque está aqui. Desde el primer momento, el propio Marcelo habla de la verdad como lo que marca esto que vamos a ver: la nueva definición del cine verdad debería ser “cómo torturar los objetos en un film, dice irónicamente a su entrevistador. Vinagre elige dramatizar algunas situaciones de su vida que funcionan como velos que develan, más que esconden, ciertas verdades de la historia de su personaje que al dramatizarles se tornan más terribles. Entre la ficción (algo forzada en sus actuaciones) y la verdad del sexo, por ejemplo, el documental resulta

La referencia a la rosa azul de Novalis, aquello que el poeta romántico del siglo XIX busca toda la vida pero nunca termina de obtener resulta algo forzada y termina dandole al documental un título pomposo. Para recordar a Novalis, Marcelo tiene una pintura de su retrato colgado en la pared de la escalera, también tienen el de María Callas en su cama, junto con el comentario de los avatares sexuales en obsesionadas aplicaciones de teléfono.

En todo caso, lo más real que tiene esta película son aquellos dos planos, el inicial y el final, y que seguramente darán que hablar. En la hipótesis que encuentra Marcelo los agujeros respiran, son boca, hueco sagrado, lugar de la pornovenganza o poesía existencialista, harán falta algun texto en off para acomodar esos significados.