Artistas americanos contra el cambio climático

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En una pequeña ciudad de Maine, en Estados Unidos, Waterville, se encuentra el Colby College Museum of Art, creado como lugar de coleccionismo y enseñanza, dedicado a la preservación, exhibición e interpretación de las artes visuales de diversas culturas y períodos históricos, con el acento puesto en el arte estadounidense contemporáneo. Las actividades que desarrolla el college, privado pero abierto generosamente a la comunidad, son sobre música, lectura, interpretación de la naturaleza.

Entre algunas muestras que se exhiben en este momento, con entrada gratuita (“No soy un extraño”, fotografías de Sean Alonzo Harris, “Wiwanikan… la belleza que llevamos”, arte de cesteros, canoeros, talladores de los pueblos de las Primeras Naciones de Maine y Canadá, y pintores contemporáneos, “Alex Katz/ Moby Dick”, ilustraciones en tinta acerca de la novela Moby Dick), nos llamó la atención “Occupy Colby: los artistas necesitan crear en la misma escala que la sociedad tiene la capacidad de destruir, año 2”.

La primera muestra fue Brooklyn Rail y reunía artistas con preocupaciones políticas y sociales como derechos humanos, inmigración, relaciones internacionales; en esta edición participan artistas que expresan su postura ante temas ambientales y cambio climático, con la urgencia de respuesta ante la retirada de la Administración Trump del Acuerdo de París que se creó en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático para mediar las emisiones de gases de efecto invernadero con un daño directo sobre el calentamiento global.

Lauren Bon (con un cartel en neón que da título a la muestra, “Honey chandler”, frascos con miel recolectada de lugares en guerra, “Honey Helmet”, casco de soldado con una colmena de abejas adentro), Justin Bierce Guariglia (con enorme trabajo en poliestireno de gran grosor donde talló un impactante “Baked Alaska” y abajo muestra los pedacitos de papel), Maya Lin (“Interrupted River: Penoboscot”, collar de cuentas de vidrio verde que dibuja la silueta del río desde la pared hasta el techo en momentos de pleno proyecto de restauración del río Penoboscot, complicado por la pesca del salmón), y otros artistas y obras más como Mel Chin (“Bird is the Word, North Carolina Variation”, loro en cera de abejas), dan cuenta de su denuncia sobre la problemática medioambiental, a veces con poesía, como utilizar la miel de las abejas como propuesta de volvernos hacia el cuidado de su producción, a veces con ácida ironía en el caso de registrar que Alaska está literalmente siendo asada.

La voz de los artistas está bien alta, dependerá de los gobiernos y la sociedad toda poder ser escuchados.

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Ilustra la nota imagen de la obra de Honey Chandler y detrás, Basked Alaska.