Roma: Pascale Marthine Tayou y Hans Op de Beek en el Matadero del Testaccio

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Desde Roma, en exclusiva para Leedor.com

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En el antiguo barrio del Testaccio, en el corazón de Roma, exponen sus obras dos extraordinarios artistas representados por una galería belga, en el marco del Roma-Europa Festival la gran fiesta del mundo del arte, música, teatro y danza que se celebra a principios del otoño romano.

   Muy diferentes entre sí, Pascale Marthine Tayou, de Camerún y Hans Op de Beek, belga, despliegan sus obras en uno de los espacios mas singulares de Roma, los ex mataderos de la capital, donde aún se conservan las antiguas bañaderas de hierro y cobre, las “pelandas”, primera etapa del proceso de elaboración de la carne.

   La visita a esta muestra empieza en el gran espacio frente al Matadero, una plaza cuadrada y despojada donde aún están los antiguos muros de la institución, ahora exquisitamente iluminados por los colores de una gran obra pictórica de Tayou, que cubre uno de los muros laterales.

Figuras, gallinas, árboles de todos colores sin perspectiva ni mensaje, sólo un verdadero canto a la vida por el que se asoma la vegetación real crecida a lo largo de los años sobre el muro.

   Es un regalo del artista camerunés a la ciudad de Roma y al barrio que  hace tres décadas quiso transformar este lugar creado a principios de 1900 al instituir la Escuela de Musica Popular del Testaccio, donde se formaron y luego enseñaron algunos de los mejores jazzistas romanos.

  En la gran sala de las “pelandas” , Tayou que nació y estudió los primeros años en las escuelas de arte de Camerún y Sufarica  y transcurrió estas ultimas dos décadas en Europa, creo  una serie de paisajes oníricos transformando el espacio en un jardín donde cada árbol, símbolo de la naturaleza y la vida, lleva colgadas en sus ramas bolsas de basura de plástico: una humanidad creativa que al mismo tiempo produce basura.,

   Esta es la visión de Tayou que ya llevó dos veces sus paisajes a la Bienal de Venecia y que esta vez utiliza también las inquietantes bañaderas de los animales para instalar figuras humanas exóticas y amistosas confeccionadas con materiales simples iguales a los descartes de plástico del jardín que los acompaña.

   Dentro del Matadero el artista africano instaló también enseñas luminosas en diferentes lenguas, las que encontró recorriendo el mundo: comunicación, intercambio cultural y globalización, los tres temas que caracterizan su obra.

  El artista belga Hans Op de Beeck, creador de grandes instalaciones, films, pinturas, fotografías y textos ocupa en cambio la pantalla del auditórium -al que se llega a través de los paisajes de Tayou- con un video en el que crea y ciudades, mares y desiertos, utilizando la imagen de manos que con delicadeza destruyen su propia obra.

  El film, que invita a la reflexión y a la instropección, se llama “Staging Silence” y tiene una columna sonora del compositor e intérprete Scanner que acompaña al espectador en un viaje a través de lugares desiertos animados sólo por el movimiento de las manos .

  Ambas exhibiciones son parte de la rentrêe con la que se saluda el inicio del otoño, la temporada de las grandes muestras, los conciertos y el teatro, y el fin del letargo del tórrido verano romano.

Pascale Marthine Tayou

Hans Op de Beek