Inconcebible: Netflix y la violencia hacia las mujeres

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El actual movimiento feminista que lucha a escala mundial tuvo gran impacto en la industria audiovisual. Series como Big Little Lies o incluso productos más “juveniles” como 13 reasons why (sobre todo, su tercera temporada) hacen foco en las diversas manifestaciones de la violencia heteropatriarcal, desde las más sutiles hasta las más dolorosas, como las violaciones y los femicidios.

Dentro de ese contexto, no es nada extraño la aparición de una miniserie como Inconcebible (Unbelievable, 2019), centrada en la investigación de una serie de violaciones en distintas ciudades de Estados Unidos. El patrón se repite: un hombre encapuchado, mujeres que viven solas y un extraño modus operandi: varias violaciones en una misma noche, además  del pedido de que la víctima se sumerja en el agua veinte minutos (para no dejar rastros) y la toma de fotografías para amenazarla con difundir esas imágenes.

El germen de esta serie de Netflix fue un caso real, documentado por una investigación de 2015 que mereció el prestigioso premio Pulitzer a cargo de los periodistas T. Christian Miller y Ken Armstrong. Hay dos líneas narrativas que se unen al final de la historia; la primera es la de una joven llamada Marie que tuvo distintos hogares (una especie de sistema de “madres rotativas” para chicas que no pudieron seguir el sistema de adopción más tradicional) y en el momento de la violación reside en un vecindario en donde viven otros jóvenes en proceso de reinserción. La segunda línea refiere a la investigación emprendida por dos detectives, la más novata (pero no por ello menos eficaz) Karen Duvall (Merritt Wever) y la más veterana Grace Rasmussen (Toni Collette), centrada en otros casos. Todas las actuaciones son excelentes.

Más allá de que estos últimos personajes remiten al clásico esquema de los “opuestos complementarios” (no tan exacerbado como en True detective), nada en Inconcebible se aferra a los maniqueísmos. La serie desnuda de forma orgánica los distintos modos en los que el sistema (el policial, sobre todo) prejuzga a las víctimas, incluso al nivel de hostigarlas para que se retracten y digan que “todo fue una mentira”, tal como ocurre con Marie.

De lo particular a lo social, la serie ingresa de lleno al universo de la “familia blanca americana” para deconstruir sus dobles discursos, amparados en la violencia heterosexista que sí, claro, se gana el foco de atención cuando hay casos de violaciones pero siempre está presente.

Inconcebible fue dirigida por distintas realizadoras (entre ellas, la más famosa es Lisa Cholodenko): toda una declaración de principios. Más centrada en el devenir psicológico que en el enrevesamiento de la trama policial, la serie resulta una manera poderosa en términos dramáticos para conocer la trastienda de este tipo de casos, todavía a años luz de darles a las víctimas el respaldo, el respeto y la credibilidad que se merecen.