Crítica de “Modos de buscar refugio”, de Giselle Aronson

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Refugiarse es buscar ese lugar donde sentirnos amparados. Los personajes de Giselle Aronson parten de una carencia y a partir de ella construyen espacios para llenar el hueco existencial de sus vidas.

Uno de los méritos de la narrativa de la autora es encontrar pequeños detalles o situaciones mínimas que se transforman en metáforas del desamparo: los pellejos arrancados de esa mujer que va ansiosa a una primera cita; la Sube con saldo negativo de Rodrigo, el chico que vende medias en la calle; la porción modesta de fideos que se prepara Elvira; los distintos rituales para alejar el recuerdo de una pesadilla; la primera mudanza; los mensajes que nunca llegan a su destinatario. Hay que conjurar la soledad, la tristeza, y los objetos que acompañan a los protagonistas o esa cotidianeidad que los define se transforman en sus refugios personales, íntimos, que no por pequeños dejan de tener un significado trascendente.

No es casual que la intimidad de la que hablo se refleje en una forma que la refuerza: estos relatos tienen la particularidad de estar escritos en verso, lo que lleva a una narración despojada, simple, que busca la palabra justa sin adornos innecesarios. Entonces, nosotros, los lectores, sentimos que querríamos haber dicho eso y que esa sencillez nos invita a una mayor identificación. Después de todo, ¿quién no se sintió desilusionado?, ¿quién no experimentó la soledad e inventó maneras de esquivarla?, ¿quién no esperó un mensaje que nunca llegó?, ¿quién no sintió que la vida podría recomenzar aun después de un gran dolor?

Modos de buscar refugio no necesita ostentar complicados recursos literarios ni experimentar sofisticadas técnicas para lograr atraparnos porque da cuenta de esos temas que nos traspasan día a día: el amor, el deseo, el abandono, y en especial la pérdida. No hay héroes sino antihéroes o, mejor dicho, héroes que sobrellevan como pueden la vida que les toca, y allí nos encontramos todos.

Giselle Aronson,  Modos de buscar refugio, Halley Ediciones, 2019, 60 págs.