El disco debut de Red Hearse: eclecticismo prometedor

0
25

Jack Antonoff está teniendo uno de las mejores etapas de su carrera. Entre ser el productor principal de Lover, el nuevo disco de Taylor Swift que (como es de esperar) está arrasando, y también Norman F*****g Rockwell! de Lana del Rey, Antonoff parece finalmente haber llegado a un estado de dominación en la música pop tanto mainstream como alternativa. Por lo tanto, no es sorprendente que este proyecto, una colaboración con productor Sounwave (colaborador constante de Kendrick Lamar y todos sus asociados en TDE) y escritor-compositor Sam Dew, termine perdiéndose en el medio de proyectos más grandes, más significativos. Y aunque el proyecto debut de Red Hearse probablemente no sea tan excitante como los otros proyectos de Antonoff, vale la pena discutirlo y darle mérito por ser un disco de pop bien hecho y peculiar.

Tomando una dirección estilística más similar al R&B alternativo, guiados por la voz soul-era de Sam Dew, los dos productores logran crear atmósferas sueltas y no tan enfocadas en crear un groove, los instrumentales constantemente cambiando. Baterías que progresivamente pierden control, sintetizadores flojos y esparcidos pero que se pueden endurecer en cualquier momento con un tono oscuro, guitarras rotas que se vuelven pequeñas en el mix, un bajo artificial muy inestable…. esencialmente, cómo sonaría Bleachers, el proyecto principal de Antonoff, si su interés por recrear el sonido de los 80s fuese reemplazado por una noche no oscura, pero siniestra. O al menos es lo que tratan de hacer. Como siempre con Antonoff (y Sounwave también), el valor de producción usualmente depende de cuan buena sea la canción que están produciendo. Una canción como “Violence”, con sus melodías chatas, se sostiene solamente con una percusión que no parece parar y un bajo feo que a veces está, a veces no. El momento más experimental del disco, y desgraciadamente, no logra concretarse. También el tema titular, “Red Hearse”, tiene una introducción prometedora hasta que se encuentra con el estribillo rígido y Antonoff saca sus típicos hi-hats agudos que nunca suenan bien, y el tema pierde todo su impulso. Cuando tratan de salir de lo convencional, no logran encontrar la manera en la que pege. Además de esto, lamentablemente, todas las canciones (incluso las mejores) revelan todos sus trucos en el primer minuto, haciendo que el resto de la canción sea frustrante, esperando una mayor construcción sonora que nunca llega.

Pero lo que tiene bueno este disco es que las canciones que se destacan son fáciles de encontrar, y con escuchas repetidas, no pierden su impacto. Abrir el disco con “Half Love” fue una decisión sabia, ya que la introducción de esos violines finos (también marca de Antonoff) que señalan la puesta (o salida?) del sol hasta que se encuentran con esos 808s potentes es la manera correcta de empezar este disco. Además de esto, Sam Dew inmediatamente se destaca como un vocalista versátil y emotivo; el estribillo, no solo su melodía inmensa si no también su contenido lírico (“Everybody’s playing it loose/But, what if we were real with it?/’Cause honestly/I’m just too good for that half-love!”) es refrescante y reconfortante, y el arreglo de guitarra justo después de él, con su tono de vidrios rompiéndose, conmueve. El corte obvio, “You Make It Easy”, vuelve a los tonos limpios y arreglos 80eros de Bleachers, pero con la ventaja de que Sam Dew es un cantante mucho más dinámico y agradable de lo que Antonoff nunca fue, llevando el estribillo casi en puntas de pies con su fineza. “Born to Bleed” y “Blessing Me” logran explotar, demostrando la sincronía que tienen estos 3 artistas. Y el mejor tema del disco, “Honey”, logra tomar las tendencias más experimentales del grupo (encontradas en las guitarras ondulantes, un mellotron que no combina con nada y la película frenética en el estribillo), y llevarlas de manera muy calmada y suave hacia un estribillo popero de los mejores, en donde los multitracks de Sam Dew se encuentran con un bajo que cruje con un agarre de la melodía poderoso, el mejor momento del disco.

Como ya fue dicho, no es difícil ignorar este disco. Es un proyecto corto pasional de 3 artistas que tienen cosas más grandes por delante, es un lanzamiento inconsecuente. Sin embargo, como artistas individuales, ya han demostrado que vale la pena escucharlos cuando sacan algo nuevo, y Red Hearse no es ninguna excepción. En el medio de algunas ideas que fracasan, hay algunas geniales, y las imágenes sonoras que invocan son tan buenas como lo han hecho en algunos de sus mejores momentos.

Spotify: https://open.spotify.com/album/1BrBVH1v92OAzRDijSyhj9

Apple Music: https://music.apple.com/ar/album/red-hearse/1475709614