Diálogo inaugural entre Perla Suez y la curadora de la feria del libro de Córdoba 2019

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La charla inaugural de la “34 Feria del Libro del Conocimiento” fue el viernes 6 de septiembre; Fernanda Perez y Perla Suez, reconocida escritora cordobesa, dialogaron acerca de los ejes curatoriales de esta edición a través de la obra de la autora. Entre los temas abordados, se destaca la cuestión de género en la literatura, la conexión entre la palabra y otras disciplinas artísticas, el proceso creativo, los desafíos de la literatura para niños y niñas, la situación actual del sector editorial, los desafíos y perspectivas de los libros, tal y como se anunció en la grilla de actividades.

   El encuentro estuvo signado por el hacer del escritor, la escritura como un oficio, el escritor que escribe porque siente la necesidad de hacerlo. Se trata de un constante conmover y conmoverse. La última novela de Suez es “Furia de invierno”(2019), en la cual trabaja sobre la problemática del pobre, la preocupación por el lugar que ocupa en el mundo y, particularmente, el niño. El protagonista es Luque, pero hay tres mujeres que van a marcar su vida: la madre ausente, Isabel y Rita signada por la violencia. Además, una novela o relato que son una mirada sobre el mundo, donde la autora reconoce un compromiso con la sociedad, y donde siempre es posible encontrar rasgos autobiográficos que son puestos en lenguaje poético, en palabras.

   “El país del diablo” (2015) tiene como protagonista una niña hija de una mapuche y de un hombre blanco llamada Lum. La historia se desarrolla en el siglo XIX y narra la persecución, el miedo a ser exterminado, la cuestión de la mujer y el ser marginal. Estos datos son nombrados por Perla Suez para poder contar qué hay detrás en su imaginario: su origen judío que tiene que ver con un pueblo de cinco mil años que fue siempre perseguido, esto es, cómo la historia es una y otra vez la misma a través de los tiempos y las culturas. La obra se centra en la capacidad de resistir frente a la invasión, un dar vuelta la dicotomía civilización/barbarie, nos dice la autora.

   Mediante las preguntas de Fernanda, los aspectos de la obra de la cordobesa siguen saliendo a la luz: una obra que se puede describir como visual, donde la imagen tiene protagonismo y esto tiene que ver con el gusto de la autora por el cine, su estudio en relación con él y su propia definición como cinéfila. Esto se transforma en ella, en una necesidad de visualizar la historia, contarla a través de imágenes.

   Las mujeres se conocen hace algunos años, por lo que tuvo lugar una curiosa anécdota que funciona como disparador de un nuevo proyecto de la escritora. A los 23 años, en los años 70, Perla estaba en pareja y sus padres junto con sus suegros deciden comprarles un terreno para que puedan construir su casa. Pero ellos, venden ese terreno, compran una cámara de fotos y salen por el mundo. Hace un tiempo, Perla revisó y seleccionó algunas fotos que pasaron en una pantalla, durante todo el diálogo detrás de ellas. Chile, Machu Picchu, Centroamérica y luego Europa, en tiempos de la cortina de hierro, fueron parte de un viaje de seis meses sin rumbo fijo. Durante 45 años, guardó los negativos en un laboratorio de fotos en el garaje. 5000 fotos que muestran escenas cotidianas, uniformados, señoras vendiendo en la calle, mercados , habitaciones desordenadas, trenes, y dan lugar a tres historias, protagonizadas por tres mujeres que pertenecen a espacios diferentes y serán parte de un foto libro, en el cual está trabajando. Historias dentro de historias que esperan a ser contadas.

   Sobre la literatura infantil fue otro interrogante que preparó Fernanda Pérez para hacerle a la autora, quien fue fundadora y directora del Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil (CEDILIJ) y tiene una prestigiosa obra de libros infantiles. Así, la pregunta sobre el lugar que ocupa la literatura infantil, si significa una literatura de placer y juego o qué sería. Perla se refirió a ello con una metáfora: el río que viene a ser la ficción y las dos orillas, una el adulto y otra el niño. Tal y como expresó, para ella se publican demasiadas obras que no son de calidad, con lo cual no buscaba plantear un juicio de valor, sino decir que en su opinión los niños no deben ser entendidos a través de los miedos de los adultos. En su caso, escribir para un adulto o para un niño le supone el mismo esfuerzo de búsqueda, en parte, porque está convencida de que los niños son lectores genuinos cuando el texto les abre la puerta para entrar en él. Además, para ella la literatura no tiene obligaciones de hablar de ciertos temas o problemáticas, tampoco, de no hablar de ellas. Entonces, la pregunta estaría en qué temas son importantes para un niño, qué los interpela, por lo tanto, ¿no son parte del universo del niño, los abusos, la soledad, la tristeza, la indiferencia de la sociedad?

   Por último, se abordó el tema del libro y las editoriales en argentina; la necesidad de fundar un instituto nacional del libro en Argentina para su protección y difusión. Es parte de su deseo de seguir construyendo y su compromiso junto con los demás escritores del país, es en sí mismo, un instrumento de valorización de la cultura propia, una forma de hacerla circular y un impulso para una América que se piensa por sí misma. De esta forma, se cerró el encuentro quedando muchos interrogantes y motivaciones para seguir indagando sobre el mundo del libro.