La dama con el armiño, en Polonia en el Museo Nacional de Cracovia

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Leonardo da Vinci pintó sólo cuatro retratos de mujeres. Uno de ellos es La dama con el armiño. Los otros tres cuadros son la famosísima Gioconda, el retrato de Ginebra de Benci y La Belle Ferronière.?

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La dama con el armiño es una pintura en óleo comenzada una década antes que La Gioconda, alrededor de 1490. El cuadro está abierto al público en el Museo Nacional de Cracovia, Polonia. Hace pocos años el Estado polaco se lo compró a un coleccionista particular. El cuadro tenía riesgos de salir del país y fue ahí cuando los polacos decidieron hacer la inversión, regalándole la pintura a sus ciudadanos como obsequio de Reyes de 2017.

Cecilia Gallerani

Se ha discutido mucho sobre quién era la mujer del cuadro, pero se ha llegado a confirmar que se trata de Cecilia Gallerani. Bella e inteligente, podía tocar música y componía poemas. Talentosa y hermosa. Con solo diecisiete años se convirtió en amante de Ludovico Sforza, conocido como el Moro, duque de Milán. La banda de oro que Cecilia porta en su frente, el velo y la cinta negra que lleva, revelan esta relación con Sforza y la posición social que de esa relación se decanta.

La relación amorosa entre Sforza y Cecilia no se prolongó mucho tiempo. Unos años más tarde de que Leonardo pintara el cuadro, Cecilia quedó embarazada de su primogénito y el Duque no tuvo más remedio que abandonar el idilio y se casó por temas políticos con Beatrice d’Este, hija del Duque de Ferrara. Lo que se estilaba en estos casos era el reconocimiento y manutención del hijo y el aseguro económico del futuro de la amante, en este caso Cecilia, quien terminó casándose por medio de la intervención de Sforza con un noble.

El armiño

También ha sido discutido si el animal que sostiene Gallerani es un armiño o un hurón, animal más domesticable. De todas formas, se cree que el animal es la representación de un armiño ya que estaba asociado a la nobleza. Asimismo, el armiño, al ser un símbolo tradicional de la pureza y castidad, idealizaba a la persona retratada. Además, el armiño tenía otros dos significados de importancia. Por una parte, permitía identificar a la joven retratada ya que el apellido Gallerani coincide, más o menos, fonéticamente con la palabra griega “galée”, que significaba armiño. Por otra parte, el bicho en cuestión tenía relación con Ludovico Sforza, puesto que Fernando de Nápoles le había otorgado en 1486 la Orden del Armiño. De esta manera, el armiño se erigía como una representación simbólica del propio Ludovico, al que Cecilia acaricia con esos dedos largos.

Así, mirando el cuadro vemos que la mujer acaricia con su mano derecha al armiño. Este acto es interpretado como una insinuación sexual, si tenemos en cuenta que Cecilia poseía la condición de amante del aristócrata italiano. También se destaca la naturalidad con la que posa la retratada, tiene su cara levemente girada hacia la derecha, su visión se concentra en algo que queda fuera de nuestro campo de visión. Al igual que la Mona Lisa, Gallerani parece empezar a esbozar una leve sonrisa. En La dama con el armiño no hay paisaje de fondo como sí ocurre en otros cuadros de da Vinci. Gallerani está cubierta de un fondo negro que destaca su figura aún más.

Otro dato llamativo es que, debido al matrimonio de un sobrino de Ludovico Sforza, Gian Galeazzo Sforza, con Isabel de Aragón, los usos españoles estaban de moda en Italia, por ello el vestido y el peinado de la Dama con el armiño tienen impronta española. Más allá de eso, luego de realizarle pruebas radiológicas a la obra, un grupo de investigadores llegó a la conclusión de que la pintura se llevó a cabo en tres fases y que el animal no estaba presente en un primer momento, además de otros pequeños cambios.

Quien vio La dama con el armiño puede tener claro que ninguno de los retratos femeninos que pintó Leonardo da Vinci puede rivalizar con la Gioconda en cuestión de relevancia o fama, pero sí en calidad artística y emoción.