#19° Festival de Cine Alemán, Crítica de “Trautmann”, de Marcus Rosenmuller

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Trautmann (2019) —The Keeper en el original— es una de las 14 películas que integran el 19° Festival de Cine Alemán (12 al 18 de Septiembre) y que se suma a la proyección especial de La Muñeca (1919), película muda de Ernst Lubitsch con acompañamiento de música en vivo más una serie de cortometrajes que se proyectan bajo el título: Next Generation Short Tiger 2019.

Un Festival ya emblemático en las carteleras porteñas llevado a cabo gracias a la colaboración del Goethe Institut, la Embajada de la República Federal Alemana en Buenos Aires, el complejo Village Cines y una decena de auspiciantes que año tras año nos presentan una gran cantidad de films que se encuentran fuera del cronograma de distribución comercial.

La quinta película del director alemán Marcus Rosenmuller, quien viene de filmar Quién muere antes está más tiempo muerto (2006) y la trilogía La Mejor Época (2007), El Mejor Lugar (2008) y La Mejor Oportunidad (2010), trata sobre un episodio que excede el ámbito netamente deportivo para convertirse en uno netamente social. Estamos hablando del fútbol, un deporte que es, como bien dice el dicho, pasión de multitudes. Y de eso se trata, de la pasión rayana en admiración que despertó el arquero alemán del Manchester City durante su quince años de trayectoria y 545 partidos jugados; una verdadera prueba de superación que conquistó a todos sus seguidores logrando vencer las fronteras, no solo geográficas e ideológicas sino religiosas, y dejar atrás el escarnio y el abucheo de no solo la comunidad judía sino de hasta sus propios simpatizantes, quienes veían en Trautmann al símbolo del nazismo, una fuerza político-militar que había combatido con saña contra la misma Inglaterra. Y una historia así, merecía una película.

A pocos meses de finalizar la Segunda Guerra Mundial, Bert Trautmann, junto a otros cientos de soldados nazis, fue apresado por los ingleses y llevado a un campo de prisioneros de guerra en Ashton-in-Marketfiled, Lancashire. Luego de que Alemania se rindiera a las tropas aliadas, al futuro arquero del Manchester City, y tras considerar su responsabilidad dentro del conflicto bélico —lo que demandó varios años de debate— le fue dada la posibilidad de volver a su país. Trautmann descartó esa oportunidad y decidió quedarse en Lancashire. A partir de entonces su vida, como granjero y como arquero en el equipo regional St. Helens Town, fue prácticamente una vida de novela.

Así es como el director Rosenmuller quiso plasmar la travesía de un soldado del Eje —con una Cruz de Hierro en su haber— que llegó a ser reconocido por las multitudes de un pueblo inglés amante del fútbol, pero también por otros sectores que no necesariamente eran afines al deporte. Al punto que fue nombrado Caballero de la Orden del Imperio Británico, algo impensable cuando la Segunda Guerra Mundial sumía a ingleses y alemanes en una batalla cruel y sangrienta.

La película de Rosenmuller es de esos casos en que la historia es más importante que sus protagonistas, quienes actúan solo para dar consistencia a lo que verdaderamente importa dentro del esquema narrativo. El ascenso-descenso-ascenso de una persona a través del tiempo. Es por eso que David Kross en el papel de Bert Trautmann, Freya Mavor —a quién vimos en El Emperador de París (2018) y en la miniserie La Reina Blanca transmitida originalmente por la BBC— como Margaret, la esposa inglesa que luego de odiarlo se enamora perdidamente de él y Jack Friar (John Henshaw) como el padre de Margaret y entrenador del St. Helens Town son solo el medio y no el fin. Ninguna de sus actuaciones sobresalen —a excepción quizás de Henshaw— por lo que la película Trautmann se convierte en una gran metáfora sobre el odio de clase, los prejuicios raciales, el eje amigo-enemigo, la lealtad, el matrimonio, la culpa, el duelo y tantos otros preceptos abstractos que guían nuestra sociedad.

Trautmann tiene una factura técnica impecable, una ambientación y vestuario preciosista, como suele ser muy común en este tipo de coproducciones, y una música incidental que, ubicada en los momentos más álgidos del film, nos conmueve y nos eleva a nuestra mejor esencia como espectador sensible. Es muy acertado que el director alemán se haya centrado más en el aspecto humano que en el aspecto deportivo. Se nota que hizo todo lo posible para que así sea —hay secuencias de archivo que solo sirven para darle un marco histórico a lo que fue en su momento una final de fútbol para el infarto— y lograr una obra mucho más personal. Obviando algunas secuencias demasiado sensibleras y clichés, propias del género romántico y que no aportan nada, Trautmann es un film épico y conmovedor. Una increíble historia de superación que tiene al futbol como trasfondo secundario en un momento histórico convulsivo, un momento paradigmático que se vivió en las postrimerías de una Europa devastada por una guerra brutal que había diseminado profundas heridas muy difíciles de cicatrizar.

Proyecciones:

Viernes 13 – 19.40 hs. Village Cines Caballito

Sábado 14 – 19.40hs. Village Cines Recoleta

Martes 17 – 17.30 hs. Village Cines Recoleta/Village Cines Caballito