#MostraVenecia2019: The painted bird, de Vaclav Marhoul, es un verdadero puño en el estomago

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La Muestra del cine de Venecia 2019 salió abruptamente de los canones habituales con la exhibicion del film The painted bird, del realizador checo Vaclav Marhoul, un verdadero puño en el estomago por la brutalidad de sus escenas, un repertorio interminable de la violencia generada por la guerra en un mundo rural primitivo y feroz.

   La película que dura casi tres horas, está filmada en blanco y 35 mm y es una demostración de gran audacia de parte de su director que logra hacer tolerables aún las escenas mas violentas, llevando al espectador a metabolizarlas como una grotesca fabula de los hermanos Grimm, tan imposible parecería que hayan sucedido.

   El protagonista es un niño de unos 12 años, el pequeño actor Petr Kotlar en su primera actuación, que sobrevive a la destrucción de su mundo a causa de la guerra, manteniendo solo el contacto con los animales.

    El actor sueco Stellan Skarsgard (Breaking the waves) Harvey Keitel, el tenebroso y talentoso actor aleman Udo Kier elegido por Fassbinder, Lars von Trier y Wenders interpretan el mundo despiadado en el que se desarrolla la historia.

   El titulo de la pelicula “The painted bird” se refiere a uno de los episodios, una especie de vía crucis que lleva el nombre de cada uno de los protagonistas que participan en la pérdida de inocencia del niño al desenlace final.

    El “Pájaro pintado” es una escena en la que un vendedor ambulante de aves pinta las alas de uno de los pájaros y lo suelta para que se reúna con la bandada que atraviesa el cielo.

      Una escena para la que es difícil encontrar adjetivos ya que muestra la eliminación del pájaro de parte de sus compañeros porque con las alas pintadas no lo reconocen: es diferente, no es igual a ellos.

   Una metáfora –quizas la única – de la suerte tocada al pequeño judío que a través de la historia llega hasta ser monaguillo en una suerte de sobreadaptacion desesperada en su vagar sin meta.

    A lo largo de los 169 minutos se suceden las lenguas, checo, alemán, ruso y esperanto, la lengua de la curandera y los ancianos de una aldea remota a donde empieza la peregrinacion de violencia y dolor que lo acompañará sin tregua hasta el doloroso reencuentro con el padre.

   La historia está inspirada en una novela de Jerzy Kosinski y no utiliza ninguno de los tópicos habituales a pesar de tratarse de un niño judío, cuya familia lo dejó con una anciana campesina para ponerlo a salvo de las persecusiones.

   Marhoul, en efecto, muestra un mundo rural primitivo donde no se necesitaba que llegara la guerra para justificar la brutalidad de sus habitantes, hombres sobre todo, ejercida sobre los mas frágiles, mujeres, niños y animales.

  El blanco y negro de la película se tiñe de matices a través de las escenas filmadas en las cuatro estaciones del año, pero donde la mayor parte del tiempo es invierno, como es invierno en el corazon del pequeño protagonista que poco a poco deja de hablar.

    Abusado en todos los modos posibles, aún como espectador de escenas  intolerables, el niño pierde la inocencia y comete tambien violencias para poder sobrevivir.

   Se trata de un film que deja una marca imborrable en los ojos del espectador, realizado con gran coraje y autenticidad, cosa que seguramente es lo que permite quedarse atrapado hasta el final y reflexionar de manera original al mundo en el que se libró esa guerra, en gran parte listo ya para soportar la iniquidad del Holocausto.